La Jornada 14 de mayo de 1998

Ganan deudores casos de créditos hipotecarios en varios tribunales

Roberto González Amador Ť Mientras la banca privada espera una sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre la legalidad de la capitalización de intereses, un pequeño grupo de deudores comenzó a obtener triunfos en varios tribunales, cuyos jueces consideraron ``inválidos e impagables'' los créditos hipotecarios concedidos por instituciones de crédito.

Por lo pronto, un tribunal de tercera instancia del Distrito Federal decidió la semana pasada, en sentencia definitiva, anular el contrato que amparaba un crédito hipotecario otorgado por Banamex, el principal banco del país, debido a que la estructura del préstamo hace impagables el capital y los intereses.

``Este año tendremos más sentencias de este tipo'', dijo en una entrevista Víctor Blake, el promotor de los juicios, quien preside Protección Económica Ciudadana, un organismo de deudores fundado en 1995 y que tiene 500 afiliados.

Blake y su organización lograron demostrar que la estructura de los créditos hipotecarios concedidos por la banca provoca que el deudor jamás pueda liquidar el capital ni los intereses que se acumulan durante la vida del préstamo, aun cuando pague puntualmente las mensualidades durante 20 años.

``Cuando iniciamos la organización, en 1995, prevalecía la idea de que ningún deudor podía ganarle a la banca un pleito legal --recordó Blake--, pero al analizar la estructura de pagos de los créditos comprobé que desde el momento en que el préstamo se otorgó estaba condenado a no poderse pagar. Así estaba planeado por el banco''.

La trampa matemática

Según Blake, un ingeniero experto en informática, la estructura de pagos de los créditos hipotecarios entraña una trampa financiera y matemática. ``En aquellos días me resultó extraño que no hubiera una ley que castigara esa trampa'', comentó.

Entonces reunió a un grupo de abogados para que, con los cálculos matemáticos a la mano, diseñara una estrategia de defensa legal contra los bancos. En la primera demanda que presentó, el grupo de Blake exigió la nulidad del contrato hipotecario. Y esa misma tesis sustenta 16 demandas presentadas hasta ahora, de las cuales una ya obtuvo sentencia favorable.

El cálculo de Blake demostró que el saldo de un crédito hipotecario puede crecer de manera exponencial sin que el deudor pueda liquidarlo, a pesar de que abone puntualmente las mensualidades durante 20 años, el tiempo promedio de vida de los préstamos de este tipo.

Explicó: ``En el caso del programa hipotecario de Banamex, por cada mil pesos que pida un deudor al término de 20 años habrá pagado 6 mil 294.63 pesos, pero aún tendrá un saldo deudor de 38 mil 825.67 pesos. Y eso en el caso poco probable de que durante ese tiempo la tasa de interés no supere 20 por ciento anual''. En este ejemplo, Blake toma en cuenta el monto por mensualidad estipulado en el contrato.

Con base en este argumento, la organización de deudores ha promovido hasta ahora 16 juicios en demanda de nulidad de los contratos. Cientos de casos más están en el proceso de integración de expedientes.

La primera respuesta favorable la obtuvieron hace una semana. El deudor José Raúl Alonso Enríquez, del Distrito Federal, obtuvo una sentencia favorable en un tribunal de tercera instancia y no puede ser recurrida por Banamex, el banco que había otorgado el préstamo.

El séptimo tribunal colegiado decretó la anulación del contrato, después de un juicio de dos años. La sentencia estipula que las partes se devuelvan lo que se hayan dado a la fecha de emitido el fallo.

El deudor, entonces, regresará al banco los 130 mil pesos que le prestó, mientras que Banamex devolverá los abonos cobrados. Alonso Enríquez había pagado ya la mitad del préstamo, aun cuando, según las cuentas del banco, aún debía 650 mil pesos.

``Con la sentencia que hemos obtenido --indicó Blake-- ha cambiado la situación de los deudores. Ahora no estamos pidiendo clemencia al banco, sino que exigimos justicia porque fuimos engañados''.

De los otros 15 juicios pendientes, siete recibieron sentencia favorable en un tribunal de primera instancia. De los 11 que han pasado a una sala de segunda instancia, ocho fueron ganados por los deudores. Cinco casos están a la espera de fallo en un tribunal de tercera instancia, cuya decisión será definitiva.