Silvia González encabezará un proyecto para impulsarlo

Estancado por el glamour, el estudio de la prehistoria en México

Guillermina Escoto

Los mamuts son como libros en los que se pueden conocer los primeros pasos del hombre en el planeta; sin embargo, en México su estudio, como el de toda la prehistoria, ha quedado estancado, pues el glamour de las pirámides, la cerámica y los metales preciosos de civilizaciones posteriores ha captado toda la atención de los arqueólogos. Así lo señala la doctora en geología Silvia González de Sherwood, científica mexicana residente en la John Moore University de Liverpool, Inglaterra, quien este verano emprenderá un proyecto de investigación anglo-mexicano con el que asegura ``comenzará una nueva era en el estudio de la prehistoria en México''.

La geóloga tiene seis años de trabajar en la mencionada universidad, realizando investigaciones en geoarqueología. Recientemente presentó nueva evidencia sobre la fecha en que se pobló el continente americano y las posibles rutas de migración seguidas por los primeros habitantes, a partir del fechamiento de un cráneo humano localizado en Tlapacoya, estado de México, con 9 mil 700 años de edad, ubicándolo como el segundo más antiguo del continente, después de la momia Buhl woman (10 mil 700 años) encontrada en Arizona.

Los nuevos datos de la doctora González se contraponen a las teorías actuales. Su información es de suma importancia porque abre una discusión sobre el poblamiento de América, además de que está introduciendo al país las técnicas más novedosas en el estudio del pleistoceno.

Para la investigadora, el estudio de la prehistoria es de suma importancia, sobre todo desde el punto de vista filosófico: saber de dónde proviene el hombre; en esa búsqueda, la relevancia de los mamuts radica en que los pobladores se los comían, y en el momento de matarlos dejaron huellas que certifican no sólo la existencia del ser humano, sino también su avance tecnológico y por ende cultural. En algunos casos se localizan utensilios líticos (relativos a la edad de piedra) y herramientas trabajadas por la mano humana que dan indicios de cómo transformaban la naturaleza para su provecho.

Silvia González cuenta cómo se acercó al estudio de esos seres monumentales que acompañaron al hombre en los inicios de su historia: ``Soy geóloga especializada en el cuaternario, específicamente en el vulcanismo para México; sin embargo, al llegar a trabajar a Inglaterra, donde existe una corriente muy fuerte que se llama geoarqueología, por necesidad me relacioné con varios proyectos de carácter arqueológico. Esto cambió mi manera de ver las cosas, porque aquí en México normalmente están divorciadas las disciplinas.

``Después me di cuenta de que en los mapas sobre el estudio de América, conocidos a nivel internacional, México siempre está en blanco, siendo que existen hallazgos importantes; tan sólo en la cuenca del valle de México existen 18 localidades con fósiles, de las cuales por lo menos nueve están asociadas con presencia humana, pero la metodología para la excavación y el salvamento de los hallazgos debe cambiar. Actualmente hay problemas muy fuertes de contaminación para el estudio de las muestras, tienen que tomarse sin ser tocadas, no se pueden ni siquiera lavar.

``Entonces pensé que las técnicas de Europa se pueden aplicar directamente en México y es lo que me propongo hacer, a partir de integrar un grupo de investigadores mexicanos e ingleses interesados en el cuaternario, con quienes empezaré un proyecto durante este verano, encaminado a estudiar tres sitios: Tepexpan, Tlapacoya y Tequixquiapan, que se escogieron principalmente porque son muy fosilíferos; allí se tienen animales del pleistoceno, mamuts y toda esa megafauna, más presencia humana.

``Actualmente -continúa- existen dos posturas científicas respecto al poblamiento de América: la de quienes ubican en los 10 mil años antes de nuestra era, con los clovis de Arizona, Estados Unidos, y los que optamos por fechas anteriores. Con los datos del cráneo de Tlapacoya se comprueba que por lo menos en México hubo cazadores de mamuts contemporáneos a los clovis, y estoy segura de que podemos encontrar indicios más tempranos, pero hay que realizar varias investigaciones minuciosas.

``Otro aspecto importante del proyecto son los estudios de ADN (que determina las características genéticas) que se aplicarán a los huesos para saber sus afinidades raciales. Estos estudios se practican hace menos de cinco años, por lo cual se trata de técnicas muy modernas. A partir de ellas se puede obtener mayores indicios acerca de las migraciones. Para el estudio de México son importantes en cuanto a saber de dónde exactamente vienen los antiguos pobladores; por ejemplo, si tienen afinidades mongoloides, caucasianas o polinesias.''

La investigadora asegura que ``México necesita un empujón en cuanto al estudio de la prehistoria porque se quedó estancado. Una de las principales razones es que se trata de estudios muy caros, y por otro lado está el glamour de las pirámides, la cerámica y los metales que quita el interés de los arqueólogos, pues en la prehistoria no van a encontrar elementos tan llamativos''. Y agrega: ``No hay departamento de prehistoria en el INAH, lo cual me parece alarmante, pero vamos a ver de qué manera podemos dar un impulso a esa parte de la antropología''.

Silvia González afirma que para la realización de este proyecto ya cuentan con el presupuesto necesario gracias al apoyo de algunas universidades de Inglaterra y el INAH, y recalca que los científicos ingleses están bastante interesados en participar, incluso de manera gratuita, porque piensan que el papel del país es importante para el estudio del poblamiento de América.

Respecto al cráneo de Tlapacoya, asegura: ``La teoría de que los primeros pobladores del continente son los clovis del sur de Estados Unidos y que de allí emigraron al resto del continente va a tener que cambiar. Seguramente va a haber mucha controversia, pero nuestros datos son muy seguros, fidedignos, y están totalmente abiertos. Va a ser una época de mucha discusión, apenas es el principio de una nueva era en el estudio de la prehistoria en México''.