Sara Poot Herrera
El caracol de la memoria

Mientras en Guadalajara, Tierra Adentro entrega en mano su homenaje impreso a Juan José Arreola (núm. 93, agosto-sept. de 1998) por los 80 años que el maestro cumple el 21 de septiembre, leo la copia del poema que una noche como la de hoy Octavio Paz dedicara a Arreola. Paz escribe su poema ``Oyendo a Juan José Arreola (Noche del 10 de Septiembre)'' y con él regala a Arreola uno de sus libros. La noche del jueves 17 de agosto de 1978 Arreola lee en el Canal 13 un soneto de Paz. Hay un eco entre la escritura poética del primero y la viva voz -poética también- del segundo. ``Los poetas son como Adán: dan nombre a las cosas'' -dice Arreola. ``Octavio Paz -continúa- es un poeta que tiene el privilegio de nombrar con la palabra, de deslumbrar con la palabra y encontrar palabras deslumbrantes''. Y al citar el segundo terceto de ``Junio'' como lo hizo con el terceto y los cuartetos anteriores, concluye: ``ya no importan las fechas; hoy es ayer''. Paz escribe -``Oyendo a Juan José Arreola''-, y sus versos dicen que las palabras con las que ``Juan José juega al filo de la noche'', ``vuelven/ a cualquier hora, esta noche o la otra,/ música dormida en el caracol de la memoria''. Ese ``ayer'', que en el juego del tiempo y el espacio se transforma en ``esta noche'' a donde vuelven las palabras, tiene varias estaciones de encuentro entre Paz y Arreola. Paz dedica su poema ``Mar por la tarde'' a Arreola, quien había dedicado a Paz sus ``Doxografías'' de Palindroma.

En su edición de la plaquette que recoge el soneto ``El desdichado de Gérard de Nerval'' y 13 traducciones -dos versiones son de Paz, una de Arreola-, cuenta José de la Colina algunos avatares en los que Paz y Arreola fueron partícipes. Una publicación previa de la traducción de De la Colina (Plural, núm. 45, junio de 1975) apareció más o menos al mismo tiempo que una de Arreola; criticada ésta por Paz, Arreola la rehizo. El doble desafío -del poema y del poeta- dio lugar a una nueva y dichosa traducción de El desdichado (Asociación de Escritores de México, s.f.). Pocos años antes, entre los escritores seleccionados por Octavio Paz, Alí Chumacero, Homero Aridjis y José Emilio Pacheco en Poesía en movimiento, I, está Arreola con siete poemas en prosa. En el prólogo del libro, que Paz fecha al concluir -Delhi, 17 de septiembre de 1966-, escribe: ``Juan José Arreola es admirado, con razón, por sus `confabulaciones'. Lo hemos incluido porque pensamos que ha escrito verdaderos poemas en prosa. Fantasía, humor y el elemento poético por excelencia, el elemento explosivo: lo inesperado''. Arreola es uno de los 12 autores de la segunda parte del libro, en la que se encuentra -al decir de Paz, quien cierra esa sección- ``un grupo disperso (...) una generación marcada por la Segunda Guerra Mundial y por las querellas ideológicas que la precedieron y la siguieron''.

En noviembre de 1945, en un París frío y racionado después de la guerra, se inicia el encuentro entre Arreola y Paz con las marcas de las que habla el poeta; las reafirma el narrador en sus memorias: ``entre Octavio Paz y yo hay una amistad distante, pero es una amistad lejana en el tiempo'' (El último juglar, Diana, 1998). Antes de hablar de esos años en París, habría que anotar de paso que en 1956 Arreola y Paz formaron parte del grupo de teatro Poesía en Voz Alta. En 1949, recién publicada Varia invención (Tezontle), Arreola le mandó a París a Octavio Paz un ejemplar de este su primer libro de cuentos. El poeta contesta. ``Querido amigo: no, `Varia invención' no es un `libro pobre', como dices en tu afectuosa dedicatoria, sino muy rico y diverso. Hacía mucho que no leía nada de México (en prosa) que me diera tanta fe y alegría. Gracias. Tu amigo, Octavio''. Tres años antes, con la dedicatoria ``Para Juan José Arreola con mi afecto verdadero, marzo 13 de 1946'' -a cuatro meses de haberse conocido-, Paz le regaló a Arreola su libro de poesías de 1942, A la orilla del mundo. Los dos estaban en París, donde se publicaba Cahiers du Sud (Cuadernos del Sur), revista literaria que resistió la ocupación alemana. A menos de un año de que los parisinos liberaran la capital -agosto de 1944-, en Cahiers du Sud aparece en francés Elegía a un joven compañero muerto en el frente, poema de 1937 de Octavio Paz, que se traduce como Elegíe sur un jeune compagnon mort a la guerre (núm. 270, marzo-abril de 1945; trad. De Pierre Darmangeat): cuatro años después aparece -también en Cahiers du Sud- un cuento de 1947 de Juan José Arreola, ``Pablo'' (núm. 293, 1949; trad. Al francés por E. A. Preyre). Uno y otro son gestos culturales significativos.

Este dato bibliográfico -inexplorado aún- remarca una coincidencia inicial de una historia entre Arreola y Paz: dos mexicanos en París que con sus nombres y el nombre que le dieron a las cosas están entre los primeros escritores y textos latinoamericanos contemporáneos traducidos y publicados en aquella Francia al filo de la posguerra. ``Hoy es ayer''; París, México.