n La Cineteca Nacional le rinde hoy homenaje por 40 años de trayectoria


Kitty de Hoyos, una actriz de lucha, de búsqueda y de experimentación

n Su incursión al cine, divertida y circunstancial n Los semidesnudos en algunas cintas fueron causas de muchos problemas en su vida, reconoce n La actuación, un apostolado muy duro, pero bellísimo, opina n ''A mí me faltó reír, era muy tímida y seria'' n Su proyecto inmediato, recuperar la salud

Raquel Peguero n Desde su debut en la televisión, a lado del ''gran Manolo Fábregas'', hasta Bellas Artes, en la obra El dragón, la llegada de María Cristina Guadalupe Vega Hoyos al cine se dio de una manera circunstancial y divertida. Cuando era una púber estudiante de la academia Andrés Soler, una fotografía suya formaba parte de la escenografía de la película šQué bravas son las costeñas! (1954), estelarizada por María Antonieta Pons, Evangelina Elizondo y Fredy Fernández, El Pichi. Al actor le gustó la foto de la joven y la llamó para informarle que estaba contratada en la productora de los hermanos Rodríguez.

Kitty ųcomo le llaman cariñosamenteų se sintió ''la Garbo''. Feliz, de la mano de su madre, su representante, acudió de inmediato a la firma del contrato. Pero, sorpresa, nadie estaba enterado. Cuando El Pichi la vio llegar se escondió, hasta que no tuvo más que confesar que todo había sido una broma. La chiquilla lloró sin consuelo, por lo que ųpara calmarlaų el director Roberto Rodríguez la invitó a comer con el staf. Las lágrimas de Kitty se confundían con su sopa, cuando llegó el delegado de la ANDA para avisarle al director que una chica que iba a hacer un bit no había llegado.

ų''šQué bárbara! ųle dijo Rodríguez a Kittyų. Lo que es venir con suerte, tú vas a hacer esa partecita".

Y así fue. Ataviada de costeña con chiquifalda y miniblusa, la esplendorosa belleza de una Kitty de Hoyos apareció por primera vez en la pantalla grande. Airosa, volteaba enojada y le decía "šestúpido!" al guapo de Joaquín Cordero cuando le echa un piropo.

Han pasado 45 años desde que aquella refulgente niña de 13 años debutó en el cine y poco más de 60 películas. Arribó al celuloide en las postrimerías de la Epoca de Oro cuando las jóvenes se erigían como símbolos sexuales y el destape del cuerpo era casi una obligación visual.

Kitty de Hoyos no estuvo exenta de ello, en su primer estelar, en Esposas infieles (José Díaz Morales, 1955), hace un semidesnudo (posaba en la variedad de un centro nocturno como si fuera una estatua, mientras Agustín Lara tocaba el piano), que si bien significó un gran éxito, a la actriz le causó "muchos problemas en mi vida emocional, por mi forma de ser y mi carácter. Fue un poquito duro haber hecho ese papel, porque era muy tímida, lloré en el ámbito familiar, pero a los 25 años dejé de hacerlo, porque finalmente uno madura, crece, y ve que no era tan grave", dice en entrevista.

Kitty lloró mucho en los inicios de su carrera. Lo hizo cuando se escuchó por primera vez en la oscuridad de una sala de cine: "Era un bit que hacía con Sarita Montiel ųle contó a Alejandro Pelayo en un programa de televisónų y tuve una decepción espantosa, porque si bien ya tenía cuerpo de mujer desde los once años, mi cara y mi voz eran de niña tonta, muy aguda, así que cuando empecé a hablar fue una carcajada general en la sala. Para mí fue horrible, espantoso, así que decidí enronquecerme: me puse a comer hielo y a fumar; aprendí a fumar porque necesitaba cambiar mi voz sin darme cuenta que no era un problema de mi garganta, sino de mi edad. En fin, el chiste es que me quedó ronca".

Importante, que la gente aprecie tu trabajo y lo valore

Desde que eligió la carrera actoral, Kitty de Hoyos vislumbraba un panorama muy amplio: "Siempre me gustó lo que se puede ser por medio de la actuación, pues al ser actriz tienes que ser todo. No es fácil, pero las cosas se van dando y es algo que debe gustarte, porque la actuación es un apostolado muy duro, pero eso sí, bellísimo. Lo compensa todo, porque es una carrera que deja algo a los demás y personalmente te llena. Puede no gustarte algo que hiciste, una película, pero lo más importante es que tomas el trabajo en general, porque el hubiera no existe. Al principio trabajé en lo que había, no se puede escoger siendo una principiante, pero después siempre traté de elegir mis papeles lo mejor posible".

Definida por sí misma como una "actriz de lucha, de búsqueda, que le gusta experimentar", explica que el teatro fue un nicho perfecto para hacerlo. Por eso regresó a los foros hace poco más de un año con la obra ƑQuién... yo?, del argentino Dalmiro Sáenz, en la que representa a un andrógino. Su interpretación le valió un premio: "Estoy muy agradecida por ello, porque siempre es importante que la gente vea tu trabajo y lo valore. Es una obra que me encanta y sólo le pido a Dios que me dé tiempo para reponerla", señala después de explicar que la temporada concluyó en diciembre pasado, debido a que ella se enfermó. Un poco antes hizo un papel en la telenovela Salud, dinero y amor, "que me gustó mucho'', porque el papel que representó la actriz era ella misma.

Lo que a Kitty de Hoyos le gusta son los retos. Por eso dice que le falta "mucho por hacer, siempre es así, hasta el día que te vas, algo te esta faltando, por eso nunca nadie quiere irse, porque nadie puede sentir que se realizó. La lucha es diaria minuto a minuto, aunque vivas mil 200 años."

Con 20 años sin pisar un set cinematográfico, tras la línea telefónica, con esa su recia voz, Kitty de Hoyos explica el porqué, sin querer, se fue retirando: ''la última película que hice, El gran perro muerto (1978), no salió muy bien a pesar de tener un estupendo director, Rogelio A. González. No sé qué le pasaba, algo tenía, pero no se dio un buen producto. Después me mandaban scripts que no valían, eran de pena ajena y cuando di la vuelta, al final del tiempo, me di cuenta que pasaron muchos años. Dije muchos 'no' y después se acabó el cine y ya ni me mandaban guiones. Así fue: mi participación se acabó junto con el cine mexicano".

Kitty es una actriz a la que le gusta ser dirigida, "en gran parte por mi timidez", por ello recuerda especialmente trabajos que hizo con el desaparecido Alfonso Corona Blake, quien ųcuentaų se preocupaba mucho por el trabajo actoral. Durante su carrera cinematográfica realizó papeles de carácter, en filmes como Cabaret trágico, (Corona Blake, 1957), Cada quien su vida (Julio Bracho, 1959), Los cuervos están de luto (Francisco del Villar, 1965) o La sombra del caudillo (Julio Bracho, 1960). Sin embargo, pareciera que a la actriz se le quiere más por las cintas que hizo al lado de cómicos como Adalberto Martínez Resortes y Germán Valdés Tin Tan.

"Con Resortes hice muchísimas películas ųrelató a Pelayoų, lindo compañero; un ser excepcional lo era Tin Tan, de veras, la gente que lo admira no sabe hasta qué grado era un gran ser humano. Era un cómico extraordinario, magnífico, diferente, con unas cualidades histriónicas distintas. Resortes también es excelente, nunca llegó tarde, siempre se sabía sus líneas y trabajaba con gran sentido del humor, además es fantástico en su extraordinaria forma de bailar. Si él hubiera nacido en Estados Unidos, Michael Jackson no existiría". También trabajó con Viruta y Capulina, "todas esas películas estaban llenas de humor, de baile, esa era su razón de ser. Las veo ahora y son encantadoras. Antes pensaba que eran peliculitas, pero son sensacionales y están muy bien hechas, y aunque hay algunas que quitaría de mi calendario ųnunca diré cuálesų lo cierto es que se ven bien con el tiempo. Además, la comedia es mucho más difícil que el drama''.

ųƑY es más satisfactoria, aunque no se reconozca el trabajo actoral?

ųSí, pero yo no me siento menospreciada como actriz. Hacer reír es muy placentero, además la risa es curativa.

ųƑUsted ha reído mucho?

ųNo, a mí me faltó reír. Es que era muy tímida y seria, ahora que lo pienso, creo que debí hacerlo más.

ųƑPor qué después de filmar Heroína, en Estados Unidos, y Suave, sobre todo muy suave, en España, ya no hizo más películas en esos países?

ųFui muy feliz en esas coproducciones, y no regresé porque no me volvieron a llamar. Nunca tuve espíritu aventurero, y aquello no lo vi como la oportunidad de quedarme y luchar. Hubiera tenido que hacer lo que ahora hace Salma Hayek y no estaba para eso, ya tenía a mis dos hijas, compromisos. Ni se me ocurrió intentarlo.

ųEste lunes le rendirán un homenaje...

ų...Ni lo diga, no me siento a gusto con esa palabra, no la siento para mí, es como si sólo le quedara a otras personas. La siento rara, me gusta más reconocimiento.

ųƑQué planes tiene para después del reconocimiento que le harán?

ųPedirle a Dios que me haga el milagro de recuperar la salud. No tengo otro plan.

(Con la proyección de la película Los cuervos están de luto, hoy a las 19:30 horas en la Cineteca Nacional, se rendirá un homenaje a Kitty de Hoyos. Después habrá una mesa en la que participarán además de la actriz, Carlos Monsiváis, Jacqueline Andere, Hugo Argüelles y Aarón Hernán.)