GALERIA Ť Rosalinda Guevara Guzmán
Inundar los recuerdos de olor
La ciudad de la vainilla, Papan-tla, Veracruz, donde los
habitantes solían cultivar esa planta y orearla en petates al
sol, fue la cuna que inundó con ese característico olor
los recuerdos de la doctora Rosalinda Guevara Guzmán (1943),
investigadora del Departamento de Fisiología de la Facultad de
Medicina de la UNAM, quien ha estudiado cómo repercute la
información sensorial que recibimos a través de la
nariz.
"El olfato es uno de los sistemas sensoriales más antiguos y llama la atención que tengamos una memoria olfatoria, es decir, a través de ésta podemos recordar lo que hemos vivido. Su importancia radica en las numerosas conexiones que establece con otros sistemas sensoriales y el sistema límbico."
Para la doctora Guevara, médico cirujano con estudios de maestría en ciencias biológicas y doctorado en ciencias biomédicas, en la Facultad de Medicina de la UNAM, la pregunta consistió en saber cuál es la importancia funcional del sistema olfatorio, pues como el ser humano tiene otros sentidos suele restarle importancia, sobre todo porque no es fundamental para nuestra supervivencia, como en el caso de otros animales.
"Un león sin olfato no podría cazar o un ciervo sería presa fácil de sus depredadores. Ese sentido es muy importante para la protección del individuo y de la especie, y para la reproducción. Por ejemplo, lo primero que hace un perro en celo es olfatear alrededor de la porción anogenital, ya que a través de las ferohormonas liberadas se transmite el mensaje sexual."
La especialista, a quien en mayo de este año le otorgaron la medalla al mérito universitario por 35 años de trabajo en esa institución, también ha investigado la participación del sistema olfatorio en la regulación da la ingesta de alimentos. Otro vértice en el que la doctora Guevara ha trabajado recientemente es la intervención del sistema olfatorio en la conducta maternal, sobre la cual realizó estudios en ovejas junto con el doctor Keith M. Kendrick, en Inglaterra, para saber cuál era la función del olor en ese proceso.
"Encontramos que si se suprimía el sistema olfatorio en las ovejas, el animal ya no establece un vinculo materno con su cría. Una vez que el producto nace, la madre lo comienza a oler y a lamer, pasan aproximadamente seis horas entre el momento del nacimiento y la identificación y reconocimiento del producto. Si retiramos al producto inmediatamente después de nacer y se lo damos hasta las 24 horas, el animal lo rechaza."
Lo que ocurre en el cerebro de esos animales es que la información olfatoria entra y el animal la identifica a través del bulbo olfatorio, que es la estructura central en la cual se establece la primera sinapsis, y luego va al cerebro, a las zonas de memoria que guardan esa información. Así las madres saben cuál es el olor de su propia cría.
De acuerdo con los estudios de la doctora Guevara, cuando
el cordero realiza las primeras succiones recibe péptidos,
dentro de los cuales se ha identificado a la colecistoquinina, la cual
se libera en el duodeno y llega al estómago para activar fibras
aferentes sensoriales como el nervio vago, que es una parte del
sistema parasimpático y participa en regulaciones
autonómicas cardiovasculares, respiratorias y digestivas. En
ese caso la información viaja por el nervio vago y llega a una
estructura que está localizada en el tallo cerebral y se llama
núcleo del tracto solitario. Allí activa ciertas
neuronas que mandan información, probablemente a la
amígdala o al hipocampo, estructuras que se relacionan con la
memoria. "Si cubrimos la ubre de la oveja y no dejamos que el cordero
la mame, tampoco se establece el vínculo de hijo a
madre".
La doctora Rosalinda Guevara, presidenta de la Sociedad Mexicana de Ciencias Fisiológicas, también ha contribuido en los estudios de la conducta maternal al encontrar, con su grupo de trabajo, que el óxido nítrico ųdesignada alguna vez como la molécula del añoų es un neurotransmisor importante que participa en el vínculo materno, es decir, si se administran bloqueadores de la enzima que lo sintetiza, el vínculo madre/hijo se ve afectado.
"En la investigación se requiere mucha disciplina
y metodología, pero también intuición,
observación e inspiración. Mi vida es el laboratorio,
vivo allí y disfruto de mis estudiantes y del ambiente
académico que se respira en la facultad." (Mirna
Servín) (
Fotos: Duilio
Rodríguez)
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