PARA LEER
El Angel de nuestras nostalgias
La columna del Angel de la Independencia, símbolo
de la ciudad de México, es el personaje central de este libro
en el que se entremezclan la investigación histórica, la
crónica visual y la ficción. Si bien se trata de una
obra divertida en la que Guadalupe Loaeza aporta los detalles de humor
y a Carlos Martínez Assad le corresponde el rigor del estudio
historiográfico y la investigación iconográfica,
ambos autores firman el texto al alimón.
Dentro del terreno de la llamada historia de las
mentalidades, y a través de un ameno diálogo entre "el
Angel" y "el historiador", se hace un seguimiento puntual de las
diferentes y fallidas iniciativas que hubo para edificar un monumento
dedicado a los héroes de la Independencia, hasta que el general
Porfirio Díaz convocó a un concurso para su
construcción y da como ganador al arquitecto Antonio Rivas
Mercado.
Así, en el libro se narra todo lo que fue
sucediendo en el Paseo de la Reforma en términos de vida
cotidiana y distracciones públicas, hasta pasar por eventos tan
importantes como el hecho de que la columna se convirtiera en la tumba
de los héroes independentistas, situación no prevista en
el monumento original, ya que dichos restos estaban en la Catedral
Metropolitana.
La secuela de historias que se engarzan en El Angel de
nuestras nostalgias va desde la urbanización del Paseo de
la Reforma, la caída de la escultura durante el temblor de 1957
y su posterior restauración, hasta la vitalidad de una oferta
cultural que incluye lo mismo bodas que celebraciones futboleras, sede
de mítines de diversos partidos políticos o punto de
concentración para manifestaciones en apoyo a los indios
rebeldes de Chiapas, como la huelga de hambre emprendida por la actriz
Ofelia Medina. (Patricia Vega)