PANORAMAS

Atletas del conocimiento

La delegación que representó a México en la quinta Olimpiada Iberoamericana de Química, celebrada del 20 al 27 de septiembre en Santiago de Compostela, España, obtuvo los más altos reconocimientos y consiguió tres medallas de oro y una de plata.

premio de quimica Los cuatro estudiantes preuniversitarios que conformaron dicha delegación son Gautham Nair, de Morelos (oro); Carlos Wiechers, de Guanajuato (oro); Rubén Muñoz, de Jalisco (oro), y Ricardo Falcón, de Morelos (plata). Gautham Nair y Carlos Wiechers obtuvieron las más altas puntuaciones del concurso (primero y segundo lugares, respectivamente).

El doctor Mauricio Castro, tutor de la delegación junto con la doctora Antonia Dosal, precisó a su llegada al aeropuerto capitalino que los estudiantes mexicanos que hacen un esfuerzo adicional pueden alcanzar los niveles más altos en certámenes como ése, y que la química en nuestro país no es únicamente aspectos negativos, no es nada más la contaminación, es también lo que nos ponemos, los medicamentos, lo útil y que ųal ser México un país en el que se ha desarrollado especialmente la investigación en esa disciplinaų es una gran satisfacción contar con alumnos como ellos. "México tiene mucha industria química y quiere gente como ellos".

La Olimpiada Iberoamericana de Química es convocada por la Organización de Estados Americanos (OEA), y en esta ocasión se reunieron 11 países latinoamericanos y España, cada uno con cuatro representantes.

México tiene en ese certamen el antecedente de haber obtenido otra medalla de oro: en 1995, Iván Thubert alcanzó la categoría de "calificación perfecta" en Argentina.


Revolución del siglo XXI

A pesar de las controversias, la biotecnología cambiará la forma de percibir la vida en el planeta; sin embargo, dicha revolución tecnológica también implica riesgos, como cualquier otra en el pasado, afirmó Enrique Galindo Fentanes.

Como presidente de la Sociedad Mexicana de Biotecnología y Bioingeniería, Galindo Fentanes precisó que la revolución biotecnológica será la de mayor envergadura para la humanidad en el siglo XXI: "Desde luego, hay riesgos inherentes en cualquier aplicación tecnológica, particularmente en una tan poderosa como la biotecnología moderna. Sin embargo, la única forma de conocer y evaluar los riesgos es mediante el conocimiento generado con la investigación científica".

Argumentó que, por esas razones, en términos de bioseguridad no se puede extender un cheque en blanco a ninguno de los actores participantes, llámense empresas, investigadores, legisladores u organismos gubernamentales y no gubernamentales.

Para el también investigador de la UNAM, la biotecnología cambiará las formas como se producen y preservan los alimentos, así como los tratamientos y la prevención de enfermedades, además de que proporcionará nuevas formas para preservar el ambiente.

Al dictar la conferencia "Biotecnología y futuro", el especialista destacó que, sin embargo, es posible que la sociedad sólo perciba los riesgos, ya que, en general, son esos problemas los que más atención reciben de los medios masivos de comunicación.

verduras Explicó que los oponentes al uso de modificaciones genéticas argumentan que transferir genes de una especie a otra no es natural. "Olvidan que es perfectamente natural morir de una enfermedad como la viruela, pero no lo es tratar de erradicar el virus que la causa.

"Vivimos en un mundo altamente manipulado y, en algún sentido, no natural. La agricultura es artificial. Todos los métodos en los que interviene el hombre para mejorar los cultivos son, en alguna medida, artificiales."

Según Galindo, en la actualidad se construyen plantas con características especiales con el fin de producir cultivos que permitan suplir las necesidades siempre crecientes de personas y animales. La salud humana, dijo, es también altamente manipulada: "Inyectamos a nuestros hijos con virus atenuados para inmunizarlos, tratamos infecciones bacterianas con antibióticos, transferimos sangre y órganos de una persona a otra e implantamos dispositivos electrónicos para preservar la vida".

El investigador del Instituto de Biotecnología de la UNAM recordó que esa disciplina, contrario a lo que pudiera parecer, no es algo nuevo, sino que desde hace siglos el hombre trabaja con ella, desde la fabricación de pan y vino en Europa, como de pulque en América.

"En nuestra vida diaria, la biotecnología es más común de lo que imaginamos. Las bebidas alcohólicas y los lácteos fermentados (queso y yogurt) son productos biotecnológicos bien conocidos. Además de una amplia variedad de antibióticos, vacunas y medicamentos hormonales". (Notimex)