GALERIA Ť Manuel Servín Massieu

Desacralizar el aprendizaje de la ciencia

servin-manuel-ciencia-jpg Hablar con el doctor Manuel Servín Massieu (México, DF, 1930) es como hablar con la historia de la ciencia.

A través de su experiencia y relatos se pasa desde la fundación del Instituto Politécnico Nacional, de donde es egresado, hasta los inicios de la investigación genética, las primeras políticas científicas del país, los sexenios y la ciencia, la historia de las vacunas, numerosas generaciones de nuevos investigadores, ecología, medio ambiente, cultura y educación.

Químico bacteriólogo de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del IPN, y ahora director del Centro Interdisciplinario de Investigaciones y Estudios sobre Medio Ambiente y Desarrollo, Servín Massieu toma como su paradigma de científico a Luis Pasteur, hombre de ciencia que se consagró a problemas aplicados, básicos, al origen de la vida, al vino, las enfermedades, sus curas, además de ser un magnífico dibujante, ya que, dice, el investigador debe recorrer diversos caminos y disciplinas para cultivar el conocimiento.

"Terminé mis primeros estudios profesionales hace más de 40 años, y el campo que me interesaba de los genes y la herencia en los microorganismos era de investigación básica, pero 30 años después ha girado dramáticamente y hoy se ha convertido en la frontera de la biotecnología en todo el mundo."

Cuando concluía sus estudios, muy joven aún, la prioridad era publicar en las revistas más prestigiadas en el área. Así que se dio a la tarea de escribir un artículo que envió al Journal of Bacteriology con todo y fotografías tomadas por él mismo, que años más tarde le fueron solicitadas para ser incluidas en el libro de texto Modern Microbiology, de Wayne W. Umbreit. Esa primera publicación dio origen a gran parte de su trabajo posterior.

El texto se refería a cómo la herencia de los seres vivos a nivel molecular se ve afectada por la desecación o eliminación de agua. "Sembraba cultivos en cajas de Petri y pude observar que había algunos microorganismos que mostraban formas aberrantes. Estas provenían de ciertos cultivos que se habían sometido a lo que se llama liofilización, operación en la que se congela la sustancia y luego se somete al vacío, para que se seque sin pasar por el estado líquido. Este proceso mantenía indefinidamente el cultivo, pero, a consecuencia de esas observaciones establecimos que el proceso no era del todo inocuo". En 1971, Manuel Servín Massieu, doctor en ciencias, hizo una recopilación para un libro alemán sobre el fenómeno de las variaciones genéticas producidas por la liofilización.

En esos años, el doctor Manuel Servín decidió enfocarse a la investigación que tuviera impacto social, creó una escuela secundaria con otros compañeros, dio clases e incursionó en los ámbitos de la educación.

Con el inicio de actividades del Conacyt, realizó el primer Censo Nacional de Investigadores y dirigió el Instituto Nacional de Higiene de la Secretaría de Salud. Es autor de diversos libros como: Sobre medio ambiente. Turismo y desarrollo: el caso de Acapulco; Ciencias de la vida. Bioindustria y Sociedad: el caso mexicano de las vacunas, y De la niñez de creadores eminentes y el dilema Ƒgenialidad o locura?, entre otros.

servin-manuel-ciencia-1-jpg Entre los caminos recorridos, participó en la fundación de la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Xochimilco, "que en ese momento representó una nueva opción universitaria interdisciplinaria", y se dedicó a la historia de la ciencia.

En ese contexto, subraya que "la ciencia empieza a surgir en países que fueron más libres intelectualmente, por ejemplo, en Inglaterra tenían la Sociedad Lunar para comentar temas científicos en noches de luna, lo que contribuyó a formar posteriormente lo que ahora es la Royal Society en ese país".

Manuel Servín agrega: "Más que pensar en una carrera científica que estimule la curiosidad, base del conocimiento científico, ésta aparece desde que somos niños; pero más adelante, lamentablemente, hay tres instituciones sociales que se encargan de reducirla o eliminarla: la escuela, la familia y la religión".

Finalmente, Servín Massieu comenta: "Al niño le quitamos la curiosidad cuando no lo dejamos preguntar, y más adelante queremos que sean investigadores por una vía muy formal, cuando ya están formados y tienen la curiosidad inhibida. Necesitamos estimular más al niño mexicano para aprender la ciencia de manera menos sacralizada". (Mirna Servín) (Fotos: José Carlo González)

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