Ť México y España participan en el esfuerzo; planean concluirlo en 15 años


Un grupo de académicos traducirá los 120 textos de Tomás de Aquino

Ť Las traducciones anteriores provenían del francés y el inglés; ahora procederán del latín

Arturo Jiménez /I Ť Considerado el príncipe de los filósofos medievales o, como lo definió el papa Pío X, ''el santo más sabio y el sabio más santo'', el fraile dominico Tomás de Aquino escribió más de 120 obras teológicas en su corta vida (49 años), concluida luego de golpearse la cabeza con un tronco mientras viajaba en burro camino del concilio de Lyon.

Como parte del grupo de filósofos-filólogos mexicanos y españoles, de la Universidad Panamericana y de la Universidad de Navarra, respectivamente, que se ha fijado la meta de traducir en 15 años, del latín al español, toda la obra de Tomás de Aquino (1224-1273), Ezequiel Téllez asegura:

''Ese sabio de la escolástica del siglo XIII, filósofo y teólogo, fue un hombre en quien se resume todo el pensamiento de la Edad Media, incluso quizá por encima de San Isidoro y sus Etimologías, y de otros grandes pensadores como Guillermo de Ockham''.

Tomasdeaqui Téllez (DF, 1968), maestro de griego en la Universidad Panamericana, logró que la de Navarra publicara su traducción de Las cuestiones disputadas sobre el mal, también conocido como De malo. En 700 años, esta es la primera edición directa del latín al castellano de esa obra, la cual aún no es traducida a otras lenguas modernas, como el alemán o el francés.

Además, Téllez ha traducido del fraile dominico De anima, también conocida como Las cuestiones disputadas acerca del alma, y De raptu, tratado sobre el arrebato místico, próximo a publicarse. Actualmente trabaja en el comentario de Tomás de Aquino al De divinis nominibus, de Pseudo-Dionisio, que también aborda la teología mística. Al parecer, el mismo De Aquino tuvo un arrebato místico, pero eso fue al final de su vida, antes de escribir sobre el tema.

La dificultad es que este tipo de textos no fueron escritos en el latín clásico de la época de Cicerón, señala el traductor, sino en un lenguaje muy técnico, propio del hombre medieval, y con una argumentación densa y sistemática, lo cual es opuesto al lugar común sobre el oscurantismo de esa época.

Un juego del conocimiento

ųƑPor qué tuvieron que pasar siete siglos para que estas traducciones al español se dieran?

ųLa razón más importante es la ausencia de fuentes directas de, por ejemplo, De malo. La existencia de manuscritos de esa obra es muy escasa, incluso hubo quienes dudaron de su autenticidad, pero merced a las investigaciones de estudiosos franceses, sabemos que corresponde al periodo de la residencia de Tomás de Aquino en la Universidad de París.

''Por otra parte, casi todos los que querían estudiar la doctrina de Tomás de Aquino tenían que hacerlo en latín y en sus fuentes directas, pues no era costumbre que se estudiase en un idioma moderno, además de que no había traducciones. Pero después del concilio Vaticano II (1962-1965) todo cambió y las obras en latín de él y muchos otros autores eclesiásticos, santos, místicos y vírgenes, tuvieron que ser puestas en lenguas vernáculas para ser mejor comprendidas y estudiadas con propósitos filosóficos y teológicos."

ųƑLo que había de Tomás de Aquino en español, antes de tu trabajo, se traducía de otros idiomas modernos?

ųAsí es, muchas de las obras de Santo Tomás que no estaban en español sí existían en francés o inglés, por ejemplo. Entonces, lo que hacíamos los que estudiamos en México o España filosofía del periodo medieval, era ir a las fuentes en esas lenguas vernáculas y traducirlas al español. Con los inconvenientes que eso genera, por aquello de que traduttore, traditore ("traductor, traidor", pues al traducir se traiciona). Y a mayor número de traducciones, mayor el de adulteraciones del pensamiento original del autor.

Téllez aclara que su traducción de De malo no viene directamente de un manuscrito, sino de una de las llamadas "ediciones de divulgación" hechas también en latín.

''Todos los textos de filósofos medievales han sido publicados en latín en dos tipos: ediciones críticas y de divulgación. Las primeras proceden directamente de los manuscritos y han sido precedidas de un trabajo de filología comparada y de un aparato crítico muy exhaustivo, que tiene por objeto fijar el texto. Es como decir: este es el texto oficial de las obras de Santo Tomás, la edición crítica leonina (porque las comenzó León XIII, un papa de fines del siglo pasado, el de las famosas encíclicas de carácter social).

''Y ese texto, que recoge todas las variantes de una misma obra, es muy difícil de conseguir y no pude hacerme de él directamente, sino más bien a partir del texto de divulgación. Sin embargo, sí se le añadieron a mi traducción las notas que registra la edición leonina. Ahí aparecen las fuentes de su pensamiento y los autores que Santo Tomás citó muchísimo, como Platón, Aristóteles, Pseudo-Dionisio y Averroes''.

ųDe Aquino escribía sus manuscritos y luego lo reproducían los copistas, Ƒno es así?

ųSí. A varias de esas obras se les llama ''reportaciones'', es decir, eran sus apuntes de clase. Aunque otras fueron escritas por su discípulo, Reginaldo de Priverno (o Piperno), también dominico, quien continuó y terminó la clásica Summa teologica tras la muerte de Santo Tomás.

ųƑDe qué manera escribió Tomás de Aquino el De malo?

ųFue por un método que se llama "las cuestiones disputadas", una especie de juego entre los medievales en el que un profesor lanzaba una pregunta, por ejemplo, sobre si los ángeles tienen sexo o el don de la ubicuidad en Dios. Y todos los alumnos decían qué pensaban. Al final Tomás de Aquino definía cuál era el parecer que a su juicio privaba con un carácter de verdad. Y después contestaba cada uno de sus alumnos. Ese famoso método de la disputatio se hacía dos veces al año: en la Pascua de Navidad y en la Pascua de resurrección.

Humildad, muerte y descuartizamiento

Téllez dice que Tomás de Aquino era un hombre muy sencillo y refiere que una vez su profesor San Alberto Magno, en Colonia, Alemania, le pidió que recitara la lección, pero un compañero se adelantó para ''ayudarle'' y se equivocó varias veces. Entonces Tomás dijo bien la lección, corrigió los errores de su amigo y añadió observaciones que sorprendieron al maestro, quien expresó: ''Llaman a este joven buey mudo (porque era grande, gordo, fuerte y no hablaba mucho). Llegará un día en que este buey hable y entonces retumbará el mundo''.

Ya famoso en toda Europa, Tomás de Aquino leía una mañana en la banca del jardín del convento de Santa Sabina, en Roma, cuando un novicio despistado le ordenó que lo acompañara al pueblo por los víveres. Al novicio le habían indicado antes que echara mano ''del primero'' que se encontrara. Y el príncipe de los filósofos medievales, consejero de reyes y papas, lo acompañó con humildad y sin protestar ante los reproches del mozalbete por su paso lento.

Debido al golpe en la cabeza cuando viajaba en burro al concilio de Lyon, Tomás de Aquino sufrió un traumatismo severo y lo llevaron al cercano convento benedictino de Fossa Nova. Al llegar, los monjes le preguntaron cómo se sentía y respondió que mejor. Le pidieron entonces que por favor les explicara el libro de los Salmos, del rey David. ''Y comenzó a glosar y a explicar cada uno de los salmos, y todos estaban maravillados. Esa fue, propiamente, su última obra. Luego se fueron a dormir y en la madrugada murió''.

Se cuenta que cuando sacaron su cadáver, refiere Téllez, "muchos de los que lo cargaron y tenían algunas dolencias recuperaron la salud de manera inesperada. Pero lo más curioso es que todas las órdenes se repartieron sus restos. Todos querían una porción del cuerpo de Tomás de Aquino.

''Como murió en un convento benedictino, ellos querían quedarse con el cuerpo, pero los dominicos lo reclamaron. Fue una especie de descarnizamiento, o no sé cómo llamarle. Le cortaron la cabeza, que fue a parar a Nápoles, donde nació. Su discípulo, Reginaldo de Priverno, le amputó el dedo pulgar, que quería conservar como reliquia. Un omóplato de él se conserva en España, pero no se sabe cómo fue a dar a ese país.

''Y la mayor parte de su cuerpo, el tronco, fue llevado a Tolosa, aunque ahí ni siquiera tuvieron el detalle de levantarle un busto a quien quizá fue uno de sus mejores maestros en artes y filosofía. Además, el cuerpo lo sumergieron en un caldo hirviendo para poderlo embalsamar. Cuentan los biógrafos que cuando lo sacaron sus carnes eran muy rosas, incluso sus huesos tenían un color parecido al de la sangre.

"Es decir, se trataba de un hombre que, aparte de su gran inteligencia, también había sido favorecido con una gran corpulencia y vigor''.