2000, año bisiesto

Jorge A. López

Han de pensar que estoy loco y que no sé dividir entre cuatro; como 2000 es divisible entre cuatro, entonces debe ser bisiesto, Ƒno? No necesariamente, pues no todos los años divisibles entre cuatro son bisiestos; por ejemplo, 1900 no lo fue, pero ya nadie se acuerda. Entonces la pregunta cobra validez: Ƒpor qué 2000 es bisiesto si ahora no nos tocaba? Bueno la verdad es que sí nos tocaba, pero para saber por qué hay que revisar las reglas del calendario Gregoriano. Ahí les van.

El año se define como el intervalo de tiempo entre dos pasadas sucesivas del Sol por nuestro equinoccio vernal. (Si, ya sé que somos nosotros los que nos movemos y no el Sol, pero el movimiento de dos cuerpos celestes se puede estudiar de ambas maneras.) El equinoccio vernal es el instante en que el Sol pasa sobre el Ecuador al ir de norte a sur, y es cuando empieza la primavera en el hemisferio norte. La duración exacta de un año medido de esa manera es de 365.24219 días.

Ese pedacito de día (0.24219) es el que da lata, pues hace que cada año ųes decir, cada 365 díasų la fecha real se atrase un poco menos de seis horas respecto al calendario: exactamente 5 horas, 48 minutos y 45.216 segundos. Y para compensar ese atraso usamos la regla de agregar un día cada cuatro años. Si ese pedazo fuera 0.25, entonces la regla de los cuatro años nos ajustaría, pero como la corrección es de 0.24219, el sumarle el día bisiesto a febrero cada cuatro años hace que nos adelantemos 0.03124 días (44 minutos con 59.136 segundos) ƑCómo corregir ese adelanto?

giestro Ese adelanto, acumulado durante un siglo (25 años bisiestos), es de 0.03124 x 24 = 0.781 días, casi 3/4 de día cada 100 años o 3.124 días cada 400 años. Si logramos eliminar tres días cada 400 años casi emparejaríamos a nuestro calendario con la fecha real.

Aquí entra la regla de los 100 años: las terminaciones de siglo (1700, 1800,...) no son bisiestos. Pero eso no resuelve el problema totalmente, pues con esa regla atrasamos nuestro reloj no tres días cada 400 años, como se necesita, sino cuatro días. Entonces tendríamos que encontrar la manera de sumarle un día cada 400 años.

Eso explica el porqué de la regla: si la terminación de siglo es divisible entre 400, ese año será bisiesto. Con eso, el día agregado emparejará nuestro calendario casi exactamente con la fecha real, pues aun con todas estas complicaciones la regla de los bisiestos no es exacta, tiene una discrepancia de +0.124 días cada 400 años, es decir de casi un día cada 3 mil 225 años. (Así que no se le olvide eliminar un bisiesto cada 3 mil 225 años.)

Como todo está muy complicado, ahí le va la regla de los bisiestos resumida: los años divisibles entre cuatro serán bisiestos, a menos que sean terminación de siglo, en cuyo caso serán bisiestos tan sólo si son divisibles entre 400. Y para que practique, le diré que 1700 no fue bisiesto, pero 1600 sí, al igual que nuestro querido 2000.

Nuestro calendario viene de los romanos, cuando Julio César lo estableció en el 46 antes de nuestra era y se mantuvo vigente hasta 1582. Entre otras curiosidades, este calendario empezaba los años en marzo e incluía algunos meses en honor de los emperadores romanos (como julio y agosto). Este calendario incorporó los años bisiestos en el año 8 de nuestra era, agregando un día extra cada cuatro años. Pero eso fue tan sólo el principio de la historia; el siguiente cambio vino siglos después, cuando el calendario romano andaba ya muy fuera de tiempo respecto al real. (šCelebraban el principio de la primavera el 11 de marzo!)

En 1582, el papa Gregorio XIII instituyó el calendario ahora conocido como gregoriano, que es el que se mantiene hasta la actualidad. Con la adopción de éste se incorporaron las reglas de los 100 y 400 años, las cuales las ideó Aloysius Lilius. Hubo también un número de anécdotas interesantes; por ejemplo, al establecerse este calendario se saltó del 4 de octubre al 15 de octubre, y el principio del año se recorrió al primero de enero. Pero esto sólo sucedió en países católicos, pues como los europeos no católicos creían que el Papa era el Anticristo no siguieron sus órdenes.

Inglaterra y sus colonias saltaron al nuevo calendario al ir del 2 al 14 de septiembre de 1752, š170 años después del resto de Europa! Al cambiar de fechas, Benjamín Franklin escribió: "Qué placer para aquellos que aman el dormir es poder ir a la cama el segundo de este mes y no despertar sino hasta la mañana del 14.

Con el día bisiesto de este año, la hora de su reloj llegará a estar tan cerca de la hora real como jamás lo estuvo en su vida. Al concluir el día, la fecha real tendrá un atraso respecto al calendario de tan sólo 0.00096 días, o sea, 1 minuto con 22.944 segundos. Desgraciadamente, después de esta fecha de nuevo nos empezaremos a atrasar y nunca volveremos a estar tan cerca de la hora real como este 29 de febrero. Como resultado, la verdad es que nadie sabe qué hora es exactamente.

lopez@panchovilla.utep.edu