LETRA S
Marzo 2 de 2000
LA SECRETARIA DE SALUD INFORMA
La vulnerabilidad de las mujeres y el VIH/sida
 

ls-chava2Según datos reportados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), para el año 2000 más de 14 millones de mujeres habrán sido infectadas con el VIH en el mundo, y más de 4 millones de ellas habrán muerto.

 Existen diversos factores que inciden en que la transmisión sexual y sanguínea de VIH en hombres y mujeres, presenten diferencias significativas según la región geográfica en que habiten. Millones de mujeres viven en precarias condiciones socioeconómicas, tanto en áreas urbanas como rurales. Muchas de ellas se encuentran en desigualdad de condiciones ante la sociedad, por lo que su salud se ve mucho más deteriorada que la de sus hijas, hijos, madres, padres, suegras y suegros.

En México, para el 1 de enero de 2000 existían 42,762 casos totales de sida acumulados desde el comienzo de la epidemia. 14.2 por ciento pertenece a casos femeninos. La relación hombre/mujer se ha mantenido durante los últimos años en 6:1, ésta es una proporción promedio de todo el país. Se conocen regiones como la del sureste en la que desciende a 3:1. Un ejemplo, respecto a la distribución global por sexo, muestra que en 1995, 21.3 por ciento de casos femeninos se dan en áreas rurales contra 14.4 por ciento en mujeres de áreas urbanas.

Para el 1 de enero de 2000 también se reportan 1,078 niñas y niños con sida, de los que 1.7 por ciento representan la transmisión perinatal.

Desde hace pocos años se realizan estudios a profundidad sobre la vulnerabilidad de las mujeres dirigidos a tomar en cuenta la salud, observando sus condiciones de inequidad por género y situaciones diversas: como mujeres de origen rural, como mujeres urbanas de escasos o elevados recursos, como mujeres migrantes, como mujeres sexuales y reproductivamente activas. Cuando se investiga y analiza el sistema de relaciones de las redes de mujeres, familiares, comunitarias o locales en cada región, se evidencia que la posibilidad concreta de prevenir alguna infección de transmisión sexual (ITS), el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) o el síndrome de inmuno deficiencia adquirida (SIDA) es escasa o nula.

En México se ha asegurado el acceso gratuito a tratamientos con medicamentos antirretrovirales al 100 por ciento de las mujeres embarazadas infectadas con VIH, como parte de un programa de prevención de la transmisión perinatal. Resulta de fundamental importancia el acceso real de cada mujer a la atención perinatal, así como a servicios que brinden espacios para la salud sexual y reproductiva.

Si uno de los factores principales para la prevención de ITS/VIH/sida en mujeres es el otorgamiento de poder, que la construcción sociocultural de cada región no les otorga, es evidente que las estrategias para la prevención deben estar basadas en el mejoramiento de las relaciones entre hombres y mujeres, con métodos participativos que favorezcan un contexto saludable comunitario, que permita se difundan y practiquen los derechos sexuales y reproductivos para evitar la transmisión de las ITS/VIH/sida.
 

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Los "grupos de riesgo", falla de abordaje

La epidemia de VIH/sida desde sus inicios fue abordada, como tantos otros problemas de salud, desde un modelo muy especial donde los lineamientos a seguir los imprimen, en general, hombres, dedicados a la medicina asistencial. Por lo tanto, en la actualidad podemos visualizar las consecuencias lamentables asentadas en sus prejuicios, mitos y problemas que ellos mismos expresan con temas de importancia como la sexualidad, la salud sexual, las cuestiones de relaciones entre los géneros, así como con los aspectos psicosociales. El dividir a la humanidad en "grupos de riesgo", en lugar de concretar en cada persona una práctica específica que se tradujo en la posibilidad de una infección de transmisión sexual, llevó a miles de mujeres a infectarse con ITS/VIH/sida entendiendo que no estaban expuestas a riesgo alguno, ya que estos padecimientos sólo se referían a hombres homosexuales. Cuando se incluía a las mujeres en el análisis de la epidemia, sólo se involucraba a las trabajadoras sexuales como parte de los llamados "grupos de alto riesgo". Hoy, a 20 años de los primeros casos de sida reportados, las mujeres dedicadas a tareas del hogar se encuentran, en nuestro país, en un tercer lugar respecto al listado de número de casos según ocupación. Las trabajadoras sexuales, en esta lista, ocupan el sitio 16, por lo tanto estas mujeres gozan de mayor protección que las amas de casa, que no tienen el "permiso social" de pedir o negociar una relación sexual sin riesgo.

Contextos de mayor vulnerabilidad exigen medidas apropiadas para lograr efectivamente un ambiente favorable a la educación para la prevención de ITS/VIH/sida, que desafíen las estructuras del poder que han oprimido y explotado las relaciones desiguales, de inequidad entre los hombres y las mujeres.