MARTES 21 DE MARZO DE 2000

Ť Se pensaría que Tajín, dios del Trueno, perdone la intromisión en sus lares


Fallido y tedioso, el ensayo general de bienvenida a la primavera

Ť La falta de entusiasmo para contar algo terminó por crear confusión entre los espectadores

Ť Algunos miembros de la prensa quedaron con la sensación de acudir a un baile de fin de cursos

Renato Ravelo, enviado, Papantla, Ver., 20 de marzo Ť El espectáculo que esta noche recibirá la primavera en El Tajín es digno del escenario que lo contiene: apabullante y vacío. Si bien el desempeño de bailarines y participantes es notable, la concepción está por debajo de los varios metros que se elevó sobre la zona arqueológica.

El ensayo de una bienvenida a la primavera resultó sin conexión, sin un sentido. Rayos láser que se mueven por el cielo antes de que comience el acto, hacen creer que se asistirá a un gran apantalle, que la tecnología y el despliegue de recursos escénicos harán que el espíritu de Tajín, dios del Trueno, se encienda de alegría y perdone la intromisión en sus lares. ''šPa'sumecha!'', exclama un lugareño cuando ve el rayo que se proyecta sobre una de las paredes. Una pantalla gigante que servirá para ampliar los aconteceres parpadea del lado derecho. Abajo, en el suelo, un juego de pelota (una de las actividades que está a punto de ser evocada), está sofocado por una estructura dispuesta a tolerar 600 toneladas.

Da gusto ver quién decide sobre las zonas arqueológicas, cuando el incidente que impidió la entrada a la prensa, a causa de que personal de Tv Azteca no había pagado los 5 mil pesos de derecho para el ensayo, fue el jefe de los Lobos, demostrando autoridad sobre gente de los organizadores y de comunicación social del estado.

Horacio Franco, sorprendente

Algunos de los asistentes a ese ensayo general pagaron 500 pesos (Ƒdesde cuando se cobra por eso?). Otros han recibido la gracia de los boletos como un regalo. De cualquier manera y a pesar de una llovizna pertinaz ansían lo que al siguiente día costaría el doble o hasta 5 mil pesos. El programa general del acto, que da los créditos de manera tan confusa e incompleta como ha fluido la información, dice que el responsable de la ''idea general" es Carlos Mora.

cumbre-6-jpg El ensayo comienza, con pista, para evitar que se mojen los instrumentos de la Sinfónica de Xalapa, y los tres o cuatro efectos visuales que se repetirán durante la noche.

No se trata de un problema de partes. Si se toma la intervención de Horacio Franco (sorprendente) o el acoplamiento de Jorge Reyes con bailarines de la región y de los Pow Wow; o se analiza la propuesta escénica en la que interviene Antonio Zepeda con un grupo de bailarines sobre unas ruedas giratorias, resultaría difícil suponer que en su conjunto sea tan fallido dramáticamente para contar algo.

El todo es más que la suma de las partes. El ensayo devino tedioso para los espectadores. No faltó quien supusiera que el hecho de no tener sentido fuera un llamado a la solidaridad de la parte emotiva del asistente.

El espectáculo termina con un llamado a la emoción cuando se suman los cerca de 18 cuadros, en los que se ven los buenos oficios de los bailarines veracruzanos.

Sin embargo, de manera previa se impuso (sin que venga al caso) una coreografía de danzón, otra que apela a la negritud y un video infame que maneja un concepto que quiere ser vertiginoso sobre vida y muerte (Ƒqué hace un león africano, junto a una cebra, fotografías de guerra y una mujer supuestamente totonaca a punto de parir?

La falta de sintaxis escénica, de ambición por contar algo, confunden al espectador. La música es buena, se atribuye la factura a Arturo Márquez, Eblem Macari, Eugenio Toussaint y Ricardo Angulo (hay una incorporación sinfónica de El cascabel muy lograda). Algunas de las coreografías tampoco. La intervención de la soprano Olivia Gora y un tenor al que no se le da crédito es demasiado corta.

Mientras para algunos miembros de la prensa quedaba la sensación de que se asistió a un ''baile de fin de cursos", en otros tronó como chasquido la frase ''tanto para esto..."

Eugenia y el juego de pelota

Apenas para el mal sabor de boca resultó el concierto de Eugenia León, por primera vez la plaza de la música llena, porque la afluencia este domingo pareció cumplir las expectativas de los organizadores.

La intérprete de una versión particularmente sensual de Contigo aprendí y de la mejor canción de Marcial Alejandro (Luz), es la presentación de mayor éxito en este espacio donde lo mismo se aprende a manejar vainilla, que las primeras letras del totonaca o se hacen máscaras de madera.

El saldo blanco fue roto esta madrugada, sin embargo, cuando la lluvia invadió las tiendas de campaña (las VIP, por supuesto) e hizo que los aventureros de las pomposas villas lamentaran no haber traído su propio equipo de acampar.

Quien sí recibió su merecido fue Alida Zurita, de la Federación de Rescate de Juegos Autóctonos: una ocurrencia que apareció en 1986 con el Mundial de Futbol y que suma casi mil 200 deportistas de 29 estados con 59 disciplinas y que trabaja con un presupuesto de 100 mil pesos anuales.