DOMINGO 28 DE MAYO DE 2000



Fricciones fronterizas,

soluciones suaves

  Los problemas fronterizos no respetan líneas divisorias. En algunos casos, sectores de ambos países parecen haber encontrado los caminos para sus soluciones. Los éxitos de un proyecto para proteger a las aves y otro para consolidar el intercambio indican que la receta puede se simple y compleja a la vez: una visión integral de la región fronteriza; reconocer que ya es una zona integrada económica, política y culturalmente

tijuana-aceitunas En las últimas semanas hubo incidentes en la frontera que podrían haber originado serios conflictos entre México y Estados Unidos. En un caso, tres vehículos con soldados mexicanos toparon con la Patrulla Fronteriza en territorio estadunidense. Dos de ellos lograron regresar a México tras efectuar varios disparos. Los ocupantes del otro fueron arrestados y luego de algunos esfuerzos de coordinación binacional, volvieron a su país.

En otra escaramuza, autoridades estadunidenses encontraron a soldados mexicanos del otro lado de la línea en el túnel Nogales, que comunica a los estados de Sonora y Arizona. Una vez más, los soldados argumentaron que el límite entre los dos países no está claramente marcado, y tras ese hecho el gobierno de Estados Unidos colocó una línea fluorescente en el túnel, que se puede ver de noche.

Gran parte de los problemas que surgen en la frontera son como estos sucesos: no respetan las líneas divisorias dibujadas por el hombre. Los problemas más graves transcienden los límites internacionales. El medio ambiente, por ejemplo, no obedece a las coyunturas políticas; los ríos, las depresiones de aire y la vida silvestre no tienen nacionalidad. Agua contaminada procedente de las descargas de las maquiladoras de Tijuana (principalmente estadunidenses) des-embocan en el condado de San Diego, después de cruzar todo Tijuana. De allí, ya es un problema de Estados Unidos, pero no exclusivamente: los migrantes indocumentados que buscan entrar ilegalmente a California tienen que cruzar forzosamente el río si no quieren arriesgar sus vidas en el desierto, y la vida silvestre depende del estuario para sobrevivir.

La globalización económica también obliga a los países a tener visiones más allá de sus fronteras. Los estados fronterizos dependen del comercio internacional y, por lo tanto, deben tomar en cuenta a su contraparte al hacer su planeación económica.

Estos problemas sólo se pueden resolver con una coordinación entre los gobiernos. Y mientras que muchas de las iniciativas binacionales han sido marcadas por conflictos diversos, también hay otras que han tenido éxito.

"Dios nos hizo vecinos..."

La Comisión Arizona-México y su contraparte mexicana datan de 1959, cuando los respectivos gobernadores de Arizona y Sonora, Paul Fannin y Alvaro Obregón Tapia, establecieron un foro conjunto para el intercambio social y cultural y el desarrollo económico.

"Dios nos hizo vecinos, seamos buenos vecinos -expresó Fannin cuando se fundó-. Ellos (los funcionarios de Sonora) querían promover su estado, y nosotros queríamos que se promoviera nuestro estado, y yo pensaba que podíamos hacerlo juntos".

La comisión tiene "la voluntad de ver más allá de la frontera y de ver a Sonora y Arizona como una región del mundo", dice la gobernadora Jane Dee Hull.

"Sonora es por mucho el estado más importante para Arizona -afirma Margie Emmerman, consejera política para México en el gobierno estatal y subdirectora de la comisión-. Debemos unir nuestras fuerzas y competir globalmente".

Sonora, con una población de 1.8 millones, es el segundo estado más grande de México, territorialmente hablando. Arizona, ubicado en el llamado "Cinturón del Sol", es uno de los estados con mayor crecimiento demográfico en su nación. Además, 20% de su población es de origen mexicano.

Según el Departamento de Comercio de Arizona, las exportaciones de Arizona a México aumentaron 25% solamente en 1997, convirtiendo a este país en su socio comercial más importante.

Estos lazos comerciales y culturales llevaron a la comisión a establecer un modelo de desarrollo "tan innovativo que atrajo a delegados de Africa y Europa del Este a una plenaria reciente", según José Cárdenas, presidente de la Comisión Arizona-México.

La estrategia se basa en la teoría económica de grupos, que son "una concentración geográfica de compañías o industrias competitivas conectadas tanto vertical como horizontalmente; verticalmente para incluir a los proveedores y horizontalmente para incluir a los competidores", según un informe de la comisión. Las maquiladoras, sus proveedores, distribuidores y servicios de transporte recibirán apoyos. Y son "grupos regionales, no un estado o una ciudad", dice Emilio Gaynor, director ejecutivo de la comisión.

La primera fase del plan pondrá énfasis en fortalecer los sectores turístico, de salud, manufacturero y agroindustrial de Arizona y Sonora. Ahora, "una compañía de Arizona que quiere vender en México tiene una conexión directa con Sonora" y viceversa, afirma Cárdenas. Ambos estados promueven paquetes turísticos -"vacaciones en dos naciones"- al Gran Cañón en Arizona y al Golfo de California en Sonora.

Pero Ƒpor qué Arizona y Sonora pudieron forjar tan buenas relaciones y otros estados fronterizos no? Mucho tiene que ver con su historia compartida; los miembros de la comisión reflejan la población de Arizona. "Parte de la razón del éxito son los lazos cercanos entre los dos estados. Hay familias que viven en ambos lados de la frontera, gente como Margie Emmermann, sobrina bisnieta de Alvaro Obregón e hija del ex gobernador sonorense Alejo Bay", dice Cárdenas.

Además, la comisión ya aprendió que "es más difícil decirle 'no' a tus amigos que a alguien que no conoces", señala Emmermann.

El punto de vista de un pájaro

Los aves de América del Norte tampoco respetan la frontera. Cada año la cruzan volando, sin detenerse para mostrar sus documentos a la Migra. Ellas dependen de un lugar único para descansar durante su migración anual: el río San Pedro, en la frontera México-Estados Unidos.

Desde el punto de vista de un pájaro, el río es una rica franja verde en medio de un extenso desierto. El río fluye 120 kilómetros hacia el norte, de Sonora a Arizona. En la primavera, 4 millones de aves se detienen allí para alimentarse de los insectos que viven en los bosques de ambas márgenes antes de ir más al norte para poner sus huevos. Buena parte de las aves de América del Norte se reproducen a lo largo de la ribera, según The Nature Conservancy, organización ambientalista estadunidense.

Pero el río está en peligro. El bombeo de agua del subsuelo para proporcionar el líquido potable a la población de Arizona creó un cono de depresión que funciona como un agujero, chupando agua de la zona que lo rodea.

Según Julie Stromberg, hidróloga de la Universidad de Arizona, se bombean 8 mil 900 millones de litros del acuífero anualmente, y si se continúa a este ritmo, la mitad de los bosques desaparecerían durante la próxima década.

"La población de Arizona utiliza demasiada agua del subsuelo. Construyen casas antes de ver si hay suficiente agua", señala Douglas Meyer, director de comunicaciones internacionales de The Nature Conservancy.

Pero los dos gobiernos no se han desentendido de este problema binacional. En 1989, Estados Unidos declaró una zona de conservación; compró 22 mil 400 hectáreas y prohibió el bombeo de agua del subsuelo y la ganadería.

Pero en "reservas pequeñas y aisladas se pierden especies más rápidamente que en las que son más gra *tijuana-migrantes-hombre c ndes y conectadas", según The Nature Conservancy. Por lo tanto, esta organización, el Instituto del Medio Ambiente de Sonora y el Instituto Nacional de Ecología trabajaron para la creación de una zona protegida en el lado mexicano. En 1996 se otorgó el estatus de área protegida a la Sierra de los Ajos, donde nace el río. Ahora se llama Refugio de Vida Silvestre-Bosque Nacional Sierra de los Ajos.

Tres años después, los dos gobiernos firmaron el primer acuerdo binacional para proteger una cuenca hidrológica. Con la Iniciativa Binacional para la Parte Alta de la Cuenca del Río San Pedro "es la primera vez que los dos países se han juntado sobre un asunto verde en vez de uno café", dice Meyer. "No es un asunto de contaminación, es una cuestión de conservación".

La iniciativa unió varias zonas protegidas en una, con un estatus especial y más recursos. Dicha zona quedó constituida por el Refugio de Vida Silvestre- Bosque Nacional Sierra de los Ajos y el área protegida del río San Pedro en México, en tanto que en Estados Unidos incluye a la Zona Nacional de Conservación de San Pedro, las sierras Chiricahua y Huachuca y el Valle de San Rafael. Abarcará 96 mil hectáreas que proporcionarían "corredores claves para la vida silvestre" local, según Meyer.

Los dos gobiernos acordaron coordinar sus políticas de conservación; investigar y documentar los recursos biológicos de la región; y establecer programas para la participación pública y el manejo de recursos naturales. El Departamento del Interior de Estados Unidos se comprometió a recaudar entre 12 y 14.9 millones de dólares durante la próxima década para comprar tierra para zonas de conservación y derechos de agua agrícola. El área protegida mexicana recibió un donativo de 1.5 millones de dólares de la Fundación Nacional de Pesca y Vida Silvestre (National Fish and Wildlife Foundation).

"Por siglos, las aves migratorias unificaban a nuestro continente", expresó el secretario del Interior Bruce Babbit al firmar el acuerdo, y ahora "estamos salvando el río que nos une".

Respirando el mismo aire

Más de un millón de personas habitan la región Paso del Norte, donde se juntan Texas, Nuevo México y Chihuahua en tres ciudades adyacentes (Ciudad Juárez, Chihuahua; El Paso, Texas; y Sunland Park, Nuevo México). Mientras que las ciudades están divididas por la frontera y la brecha económica entre ellas es significativa, comparten la depresión de aire Paso del Norte.

Un estudio reciente de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) muestra que El Paso excede los niveles de calidad de aire para ozono a nivel del suelo, monóxido de carbono y partículas suspendidas en el aire. Juárez tampoco cumple con los estándares mexicanos, los cuales son semejantes a los de Estados Unidos.

Emisiones de vehículos, caminos sin pavimento y hornos abiertos para cocer ladrillos tienen la culpa principal de la contaminación del aire que viaja de Juárez a El Paso, Sunland Park y Las Cruces.

Cuando se convirtió en un problema notable, los gobiernos, organizaciones no gubernamentales y gente del sector privado de la región crearon algo verdaderamente binacional: la Fuerza de Tarea de Calidad del Aire Paso del Norte. Fundada en 1993, es un espacio para "dialogar, para examinar los problemas de la calidad del aire y asuntos transfronterizos", señala Roman Herrington, oficial del programa de la Fundación Comunitaria El Paso (El Paso Community Foundation), una organización participante.

La Fuerza de Tarea empezó a promover el reconocimiento de una depresión de aire internacional como un anexo al Acuerdo La Paz de 1983, que se negoció para proteger el ambiente fronterizo. Sin embargo, para encontrar soluciones, los oficiales mismos tenían que entender que la contaminación del aire afectaba a toda la depresión. Ya el 7 de mayo de 1996, México y Estados Unidos reconocieron oficialmente la existencia de una depresión internacional de aire formada por el condado de El Paso, las secciones del condado Dona Ana en Nuevo México que se ubican en un margen de 100 kilómetros de la frontera y la zona metropolitana de Juárez. Además, fundaron el Comité Conjunto de Consejo para mejorar la calidad de aire de la depresión. Fue "el primero de este tipo", afirma Herrington. "Es un órgano binacional formado para hacer recomendaciones a los dos gobiernos".

Pero la propuesta de la Fuerza de Tarea de establecer un distrito de manejo de la calidad del aire para evaluar el aire de la depresión como un conjunto, planear y hacer cumplir las leyes ambientales de las dos naciones, fue rechazada.

Un camino largo

Fortalecer las relaciones binacionales para enfrentar grandes necesidades fronterizas no es una tarea fácil. "Tardamos 40 años", dice Emmermann, y agrega que California tenía tanto interés en enterarse de la razón de su éxito que mandó alguien "para ver cómo lo hacíamos". Quizá la receta sólo sea que se requiere una visión integral de la región fronteriza; reconocer que ya es una zona integrada económica, política y culturalmente.*