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El hostigamiento sexual es un delito que solamente está penalizado
en 10 estados de la República mexicana, a pesar de que significa
un obstáculo para el desarrollo femenino, ya que representa una
acción discriminatoria que disminuye su productividad laboral,
"al producirles trastornos físicos y psicológicos,
acompañados de sentimientos de tristeza, coraje, odio, culpa,
desvaloración y estrés crónico", entre otros.
Integrantes del Grupo de Trabajo contra el Hostigamiento Sexual en el
Ambito Laboral, conformado por diversos organismos, tanto oficiales
como no gubernamentales, sindicatos e instancias académicas que
desarrollan en todo el país desde febrero del año pasado
una campaña en contra del hostigamiento sexual en el trabajo,
denunciaron que "tres de cada cuatro trabajadoras son hostigadas
sexualmente, una de cada cuatro víctimas es despedida y cuatro
de cada diez renuncia a su empleo" por esa causa en países
desarrollados.
Durante el Seminario Internacional sobre Hostigamiento Sexual en el
Trabajo, Yolanda Ramírez León, quien forma parte de la
campaña, señaló que en México no existen
estadísticas ni investigaciones para determinar el grado de incidencia
del hostigamiento, además de que sigue siendo una práctica
que no se denuncia.
Por su parte, la titular de la dirección general de Mujeres y
Trabajo de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.
Mercedes López, indicó que de 1999 a la fecha han recibido
95 denuncias por atosigamiento ejercido en un gran porcentaje por hombres
en contra de trabajadoras que laboraban específicamente en restaurantes
y compañías de servicios de seguridad privada y cuyas
edades van de los 25 a los 35 años; de ellas, abundó,
30 por ciento se resolvieron mediante acuerdo y 70 por ciento se fueron
a juicio.
Para Ramírez de León, no existen los elementos suficientes
para contrarrestar el asedio en el ámbito laboral, pues la "legislación
es ambigua e insuficiente" al no estar incorporada su prevención
y sanción en la Ley Federal del Trabajo, -en donde debe "reconocerse
como riesgo de trabajo"-, ni en los estatutos y contratos colectivos
de los sindicatos, aunado a ello, son escasas las instancias creadas
para su atención y los empresarios son poco sensibles y les falta
interés para erradicar ese tipo de actitudes, agregó.
La impunidad existente en relación con el hostigamiento sexual
es tal, comentó Ramírez León, que quienes se atreven
a denunciarlo, son despedidas, y "boletinadas" para impedir
su recontratación en otras empresas, como en el caso de las trabajadoras
de las maquiladoras de Campeche y Coahuila, según pudo constatar
el Grupo de Trabajo contra el Hostigamiento.
Al dar testimonio de lo que sucede en los estados del país, algunas
mujeres explicaron que en su localidad las empleadas desconocen sus
derechos laborales, por lo que al momento de "pedir un favor",
quienes ocupan los cargos de poder, se aprovechan de las circunstancias
y las acosan; muchas de las jóvenes de entre 14 y 16 años
que trabajan en la maquiladoras "quedan embarazadas por el acoso
que ejercen sobre ellas supervisores y los gerentes, y nunca denuncian
el hostigamiento por miedo a perder el empleo".
Ante la presión y carencia de espacios que atiendan el problema,
no tienen otra opción mas que renunciar sin recibir si quiera
una indeminización, mientras que otras son acusadas de robo para
despedirlas y por falta de una legislación específica,
el hostigador sólo recibe un "llamado de atención".
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