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En los últimos años, las mujeres han tenido que incorporarse
al mercado laboral a consecuencia de las crisis recurrentes que ha sufrido
nuestro país, revela un documento elaborado por la Secretaría
del Trabajo y Previsión Social. Destaca que su incorporación
a la actividad económica creció significativamente en
el último cuarto de siglo ya que en 1970 había un 17 por
ciento de mujeres trabajadoras y en 1997, esta cifra pasó a 36
por ciento.
"De acuerdo con la Encuesta Nacional de Empleo (ENE), la Población
Económicamente Activa (PEA), en 1996 fue de 36.6 millones de
personas, la cual ascendió en 1997 a 38.3 millones, de las cuales,
13.0 millones fueron mujeres. Su tasa de participación de la
PEA fue de 36.8 por ciento. Varios analistas refieren que la participación
de las mujeres en la PEA creció a partir de la década
de los sesenta".
Sin embargo, esto no significa, asegura la investigación, que
estén mejor remuneradas y que se reconozca su participación.
Aunado a ello, "no encuentran espacios apropiados en el mercado
de trabajo y cuando lo hacen, se enfrentan a la segregación ocupacional,
bajos ingresos, al hostigamiento sexual" y a continuar efectuando
las labores domésticas, por lo que trabajan más horas
que los hombres a la semana. Ocupan puestos de trabajo de baja retribución,
de menor jerarquía y con menor poder de decisión.
Quienes tienen un mayor número de hijos, destaca el documento
denominado Mujer Trabajo y Sector Laboral, se ven más obligadas
a buscar empleo, debido a sus necesidades de ingreso. No obstante, su
actividad se enfoca primordialmente a áreas como la industria
alimentaria, la del vestido y la maquiladora. Se concentran en el comercio,
en los servicios, como vendedoras independientes, oficinistas, servidoras
domésticas, maestras y afines.
Del total de la población femenina ocupada, el 56.0 por ciento
es asalariada, el 20.9 por ciento trabaja por cuenta propia y el 16.4
por ciento es trabajadora sin pago. Al comparar estas proporciones con
las correspondientes a las de los hombres, se observa que el 51.1 por
ciento de éstos son asalariados y únicamente 10.0 por
ciento son trabajadores sin pago.
"En jornadas de trabajo iguales y con tareas similares, los hombres
ganan sistemáticamente más que las mujeres. En jornadas
mayores a 48 horas, el 23.3 por ciento de las mujeres perciben menos
de un salario mínimo, frente al 31.6 por ciento de los hombres
tienen ese nivel de ingreso".
La tasa de desempleo femenino es mayor que la masculina, tanto en zonas
urbanas como rurales. Las casadas registran una tasa de desempleo mayor
que las viudas, divorciadas y separadas. Además de que es posible
que las mujeres representen uno de los grupos más susceptibles
de ser despedidos en periodos de crisis, ya que tienden a ser ubicadas
en lugares de apoyo.
Su participación en el trabajo sindical es mínima, excepto
cuando hay conflictos y cuentan con escasa presencia en los órganos
de dirección de las confederaciones sindicales.
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