Desde septiembre pasado, la población latina del condado de Los Angeles, California vive un estado de emergencia declarado debido al impacto del sida. En 1999, esa población aportó el mayor número de nuevos casos identificados, lo que puso en alerta a las autoridades de salud. Quizá por ello se eligió a la ciudad de Los Angeles como la sede de la Séptima Conferencia Latina sobre VIH/Sida 2000, realizada el pasado mes de junio.
Inaugurada por la Reina del Pueblo, la popular cantante latina Graciela Beltrán, y apoyada por Cristina Saralegui, quien envió un mensaje videograbado, la Conferencia Latina reunió a cientos de personas provenientes de toda la Unión Americana.
En este evento se expuso lo que se ha denominado "la nueva cara del sida" para referirse al vuelco dado por la epidemia en Estados Unidos en los últimos tres años. Mientras que la curva del sida entre la población blanca no latina va de caída, las curvas de la población afroamericana y latina ascienden sin remedio. De los 733,374 casos acumulados hasta diciembre de 1999 en EU, al menos 55 por ciento corresponden a esas minorías étnicas, de acuerdo con la situación expuesta por Miguelina Maldonado, del Consejo Nacional de Sida y Minorías. En cuanto a la cara latina del sida, de las 40 mil nuevas infecciones anuales, 20 por ciento se dan en hombres y mujeres pertenecientes a ese grupo étnico, a pesar de que sólo 10 por ciento de la población estadounidense es de origen latino. Además, la tasa de incidencia del VIH/sida en la población hispana es cuatro veces mayor a la tasa de la población blanca no hispana aunque menor a la tasa de afroestadounidenses. La desproporción crece cuando nos asomamos al funcionamiento de los sistemas de salud en EU: los latinos constituyen 35.3 por ciento del total de la población no asegurada. A pesar de la contundencia de estas cifras, Miguelina Maldonado advierte que las estadísticas no reflejan la naturaleza de la epidemia en la población latina: "No todo mundo está siendo contado. No tenemos la menor idea de cuán grande es la epidemia en esa población", afirmó.
De
Puebla de los Angeles a Los Angeles California
En éxodo callado, hombres y mujeres infectados por el virus del sida llegan a Estados Unidos de todas partes de Latinoamérica en busca de "la última esperanza", se trata de un fenómeno reciente, poco documentado. Siguen los mismos pasos y rutas de los miles de migrantes que a diario cruzan la frontera norteamericana huyendo de la pobreza, pero a diferencia de estos últimos, los primeros van en búsqueda sobre todo de medicamentos, es decir, de la sobrevivencia. Muchos de ellos y ellas terminan involucrados en los grupos de solidaridad y apoyo a las comunidades latinas. Es el caso del doctor mexicano Octavio Vallejo, organizador de la Conferencia Latina. Con sólo seis años de residencia en EU, Octavio es uno de los líderes latinos con VIH más reconocidos.
Desde su llegada a Los Angeles en 1994, el doctor Vallejo se dedicó a crear programas de apoyo a la comunidad latina a través de la Universidad de California, desde donde ha hecho una labor que muchos califican de extraordinaria. Originario de Puebla de los Angeles, Octavio optó por el "autoexilio" porque "me di cuenta que era la única manera de sobrevivir al VIH". A pesar de ello, no recomienda el autoexilio porque, afirma, "el llegar y tener acceso a pastillas no es la solución", el reto es mucho mayor: la falta de trabajo, de alimentos, de vivienda y hasta del apoyo emocional de la familia. El ve la solución en la cooperación internacional, pero no como el acuerdo de colaboración trinacional firmado por Estados Unidos, Canadá y México en 1996, "acuerdo de papel que no ha redituado en nada". El gobierno norteamericano, afirma, debe invertir mayores recursos en México, porque sabemos que la epidemia está localizada más allá de la línea fronteriza de ambos lados.
Las organizaciones latinas de lucha contra el sida en EU están buscando eliminar todas las restricciones para que la población inmigrante infectada por el VIH pueda recibir todos los beneficios del sistema de salud y seguro médico sin importar su condición migratoria. En Nueva York, esas organizaciones están impulsando un proyecto de ley de amnistía para inmigrantes no documentados que padecen enfermedades incurables como el sida.
La obtención de la residencia legal y los derechos de los inmigrantes con VIH/sida fueron de los temas de mayor interés entre los asistentes. Las leyes de inmigración en EU son discriminatorias, el VIH/sida es la única enfermedad que impide a una persona obtener una tarjeta de residencia. Se corre el riesgo de la deportación si uno resulta VIH positivo en los exámenes médicos requeridos por los Servicios de Inmigración y Naturalización. Tino, coordinador de voluntarios de la Conferencia, lleva once años en EU y no ha podido arreglar sus papeles debido precisamente a su estado serológico. "Hay muchas leyes en EU que protegen a las personas VIH positivas, pero en cuestiones de migración no hay nada", afirma. Ese motivo le ha impedido reunirse con sus familiares en México. El asilo es una de las opciones a las que puede recurrir una persona inmigrante con VIH para conseguir la residencia legal. Sin embargo, aclara Lorraine Levine, abogada encargada del Departamento de Inmigración, "no se puede solicitar asilo por la ausencia de medicamentos para el VIH en el país de origen, sino porque se ha sufrido algún tipo de discriminación o persecución". Por ello, algunos han optado por solicitar asilo debido a su orientación sexual. Como el caso de Ingrid, transexual mexicano con VIH/sida quien obtuvo de esa manera su residencia, aunque cuando por fin pudo visitar a su familia en Oaxaca sufrió el rechazo a su nueva identidad.
En su exposición, el abogado David I. Schulman aconsejó realizar "chequeos legales del VIH", a la par de los chequeos clínicos periódicos a los que se someten los pacientes, para saber el estado de los derechos humanos en la materia. Para ello propuso crear programas de atención a los derechos de las personas con VIH/sida como el que existe en Los Angeles. Por su compromiso con la defensa de esos derechos se le conoce como "el abogado del sida". En su intervención proporcionó su teléfono personal, (213)485479, para quien necesitara ayuda.
El
peso del contexto en los comportamientos
Estados Unidos ocupa el quinto lugar entre los países con mayor población latina, pero a diferencia de los demás, en ese país convive una gran diversidad de nacionalidades. Y esta diversidad también se refleja en la manera como la epidemia está afectando a su población hispana. En la población de origen puertorriqueño, por ejemplo, la transmisión del virus por el uso de drogas inyectadas es el mayor problema. Mientras que en la población de origen mexicano, cubano, centro y sudamericano el principal modo de transmisión se da en los actos sexuales entre varones. Por otro lado, aunque las mujeres representan sólo 18 por ciento de los casos latinos, ese porcentaje tiende a crecer. En ese sector, el contacto heterosexual es la principal vía de transmisión, sin embargo, el porcentaje representado por las usuarias de drogas intravenosas casi lo iguala: 41 por ciento.
Por esas características propias de la epidemia en la población hispana, los activistas critican que los programas preventivos dirigidos a esa población no respondan a sus particularidades culturales. "De los programas diseñados para latinos, muy pocos fueron diseñados por latinos" afirmó Daniel C. Montoya, del Consejo Presidencial del Sida, uno de los latinos más influyentes en la materia. Por su parte, Rafael Díaz, de la Universidad de California, expuso una serie de factores socioculturales opresivos que determinan las conductas personales de riesgo. "Tenemos que mirar al origen del riesgo", dijo, y en particular "combatir el sentimiento de aislamiento y soledad que padece el homosexual latino en EU." El incremento del consumo de drogas en los suburbios latinos de las grandes ciudades, ligado a la transmisión del VIH fue motivo especial de preocupación. "En nuestros países la educación sexual es bastante limitada, por eso cuando nuestra gente viene aquí quieren experimentar el sexo de alto riesgo. Acá está muy abierto todo, nuestra gente tiende a imitar. Por otro lado, la mayoría está muy frustrada por no tener trabajo y no hablar inglés, y se escudan tras el licor o las drogas, y una vez bajo los efectos de éstos no analizan las consecuencias, entonces es fácil que se infecten", resumió así la situación Mariana, enfermera de origen guatemalteco con nueve años de trabajo en la clínica Monseñor Oscar A. Romero.
Según Octavio Vallejo, el balance de la conferencia es optimista, porque se rompieron muchas barreras. Por primera vez, afirma satisfecho, se dio la conjugación de esfuerzos entre la industria del entretenimiento, las compañías farmacéuticas, las instituciones gubernamentales y las no gubernamentales y las instituciones académicas. Lo que representa un logro en sí mismo, digno de repetirse dentro de dos años en Puerto Rico, sede de la próxima Conferencia Latina.