LETRA S
Agosto 3 de 2000
Preguntar es mi derecho
CARLOS LOPEZ CASTAÑEDA

 

ls-chayo"Vivo en un pueblo de Morelos, tengo 32 años y un hijo de siete. Desgraciadamente mi esposo falleció en 1992, a consecuencia del sida. Cuando a él se lo diagnosticaron ya estaba en fase terminal. A mí también me detectaron que estaba yo seropositiva. El primer examen que le hicieron a mi hijo salió positivo, era un martirio para mí cada que le hacían exámenes, por fortuna los siguientes salieron negativos. Mi hijo se seroconvirtió. Eso es lo que a mí me ha ayudado mucho. Que está sanito, gracias a Dios, aunque yo ahorita me siento un poco mal por el exceso de medicamento. Estuve dos años sin tomarlo a causa de la negligencia administrativa.

"Empecé a tomar medicamentos en septiembre del 92, y después tuve problemas administrativos porque mi esposo no cumplió la cotización de 150 semanas que marca el Seguro Social. Por faltarle únicamente 18 semanas de cotización me suspendieron el seguro y el tratamiento.

"A mí este virus me ha enseñado a ver la vida de otra forma, no es como dicen 'sida' y ya nos quieren ver muertos, acabados, en fase terminal. Yo vivo el presente pensando en el futuro y olvidándome del pasado, porque ya no puedo cambiarlo ni puedo cambiar mi seropositividad. Siento que todavía soy útil, aunque hay momentos en que quisiera ya colgar los tenis y desapartarme de esta vida, pero me pongo a pensar en mi hijo, y le pido a Dios que me deje vivir más, todavía tengo esa ilusión de ver a mis nietos, aunque esté yo como esté, ya con un pie en el panteón. Pero siento que todavía me queda fuerza para seguir, más con estos nuevos fármacos. Mis familiares se sienten impotentes de no poderme ayudar, al principio como que sí tuve un rechazo, pero yo les he demostrado con hechos que puedo llevar una vida normal. Vengo desde allá del pueblo hasta acá a consulta. Aquí me han ayudado mucho, he conocido a varias personas que están como yo. Desgraciadamente allá en mi clínica, personas que conozco que están seropositivas no quieren decirlo y se molestan. Les digo que estamos en el mismo club. Yo quisiera que esas personas que están como yo aceptaran lo que tienen y formar un grupo de apoyo, porque es lo que se necesita. Afortunadamente yo ya lo superé y no estoy triste, aunque hay momentos que me pongo a pensar, preguntándome por qué mi esposo no luchó con esta enfermedad, no quiso luchar. Para él fue la puerta más fácil adelantarse pues. A mí hijo me lo dejó de cinco meses de nacido, yo lo traía en brazos el día en que me dieron la noticia, iba yo con mi hijo y me dice el doctor que cómo fue que me enteré del resultado pues él nunca me dijo que era yo seropositiva, simplemente le dijo a la enfermera que abriera expediente y pues no tengo muchos estudios, pero lo que entendí fue que también estaba yo infectada.

"Allá en Morelos, no me gustaba como me trataban porque el doctor luego me decía que era muy preguntona. Hay un compañero que también está dentro del club, un chino, y me decía el doctor 'tú y el chino ya van a empezar, nada más se van a México y vienen luego luego a molestar', porque yo tenía muchas dudas sobre la enfermedad. El doctor nunca me decía nada y se supone que tenemos derecho a saber. Afortunadamente en La Raza empecé a conocer nuevos doctores que me han atendido muy bien, ahí he encontrado mucho apoyo. Ahorita estoy contenta porque estoy tomando el nuevo fármaco, la Nevirapina, me lo tomo en ayunas en la mañana y en la noche también, pues desgraciadamente son fármacos muy caros, yo no puedo pagarlos, por eso estoy peleando con el Seguro, porque en mi caso está pendiente la tramitación de pensión.

"Yo estaba trabajando en una empresa y cuando se enteraron de que supuestamente tengo leucemia, me dijeron 'hasta aquí', no directamente, porque no me dieron incapacidad. Después de un peregrinar administrativo para que me dieran una constancia de vigencia de derechos, conseguí la incapacidad, y sigo con el tratamiento. Probablemente el miércoles me internen para hacerme unos estudios y ver por qué no coordino bien el movimiento y por qué me siento un poco mareada, por qué se me traba la lengua, no puedo hablar muy bien, me van a mandar con la psiquiatra porque pueden ser problemas emocionales lo que tengo y yo creo que sí, porque he tenido muchos problemas que el mismo Seguro me ocasiona. A mí no me mata la enfermedad, a mí me está matando tanto trámite, porque yo sé que bien o mal mi virus es mi vida, ya es parte de mí, ya soy parte de él. Yo lo dejé que pensara que ya tenía la victoria, lo dejé en ese momento que pensara eso porque pues no tenía yo el servicio médico. Ahorita quiero luchar con más ganas, apoyar a mucha gente que está en el mismo problema, formar grupos de apoyo psicológico allá en Morelos. Una doctora, que es la encargada de epidemiología, me dijo que iba a tratar de juntar a las personas. Dice: 'No sé por qué, pero hay algo en ti que nos va a ayudar mucho'."