LUNES 28 DE AGOSTO DE 2000

* Católicos, presbiterianos, ortodoxos y testigos de Jehová ''defienden la vida''


Discrepan diversas religiones sobre el aborto

* Judíos, anglicanos y algunos evangélicos lo aceptan en casos de violación o riesgo para la madre

Roberto Garduño y Alma Muñoz * A la postura maximalista de la Iglesia católica por ''defender la vida'' y rechazar el aborto en cualquier circunstancia, se suman los presbiterianos, los testigos de Jehová y la Iglesia ortodoxa. Pero a esas creeencias se confrontan los postulados de otras religiones como la judía, la anglicana y algunas corrientes evangélicas que aceptan la interrupción del embarazo por violación, malformaciones genéticas o cuando la madre está en riesgo de muerte.

El Código de Derecho Canónico de la Iglesia Católica Universal, en su postulado 1398, advierte: ''quien procura el aborto, si este se produce, incurre en excomunión''. Con este ordenamiento, los jerarcas dicen proteger la vida humana del nonato y sancionan con su pena máxima a quienes aconsejan, producen y practican la interrupción del embarazo.

Para el papa Juan Pablo II ''el aborto es un crimen incalificable en contra de la vida y su práctica conduce a despreciar, negar y eliminar la vida de los adultos y a atacar la vida de la sociedad''.

Desde los años sesenta, cuando se abrió a la opinión pública el debate sobre la despenalización del aborto, sólo una vez el Vaticano autorizó esa práctica. Durante la guerra de independencia del Congo Belga algunas religiosas fueron violadas y el papa Pablo VI permitió a las monjas que así lo decidieran, interrumpir su embarazo. Aquel hecho públicamente no se repitió.

En México ųdonde 89 por ciento de la población, según la curia, profesa el catolicismoų, el tema de la despenalización del aborto provoca confrontación de índoles moral y político. En 1973 las leyes generales del país consideraron el asunto como un problema social. No obstante, la jerarquía católica reprueba tajantemente esa práctica, pero ahora no se opone a una consulta pública.

En medio del debate, otras creencias con registro en la Secretaría de Gobernación como Asociaciones Religiosas, también emiten su posición. Unas desde el punto de vista bíblico, rechazan la interrupción del embarazo, y otras consideran válidos tres atenuantes: riesgo de salud de la madre, malformación genética y violación.

La comunidad judía asume que el aborto no debe ser practicado ''como una forma de control de la natalidad'', pero sí lo acepta cuando la mujer es objeto de ataques sexuales, está en peligro su vida o se comprueban problemas en el nonato.

El rabino Abraham Palti, jefe espiritual de la comunidad sefardí, manifestó que antes de darse las últimas reformas al Código Penal del Distrito Federal, su feligresía contaba con médicos encargados de analizar los casos de las mujeres embarazadas que pretendieran interrumpir el proceso de gestación. ''Hasta el momento no hemos tenido ninguno pero si hubiera habido uno, lo habríamos enviado a Estados Unidos o Israel para que se le practicara un aborto, porque tampoco apoyamos las prácticas clandestinas''.

Para los evangélicos el tema se complica y sus posiciones son encontradas. La Secretaría de Comunicación Social de Iglesias Evangélicas, que dice tener registrado ante Gobernación un padrón de 90 mil templos, no acepta la legalización del aborto. Esta organización aglutina, entre otros, a la Iglesia Nacional Presbiteriana, la Convención Nacional Bautista, la Iglesia Evangelista del Pacto, la Iglesia Metodista de México, la Iglesia Adventista del Séptimo Día, la Iglesia del Nazareno, la Iglesia Apostólica, el Concilio Nacional de las Iglesias de las Asambleas de Dios y el Ejército de Salvación.

El reverendo Fernando Marcín, coordinador de Relaciones Eclesiásticas, advierte: ''el niño no tiene ninguna culpa de lo que haya pasado, aunque sea una violación. Apelamos a la conciencia y damos ayuda espiritual; si las madres no quieren a los niños que los entreguen a organizaciones para darlos en adopción. Un Dios bueno otorga el don de vida y éste no se puede interrumpir aunque el embarazo sea producto de un ataque o una violación''.

Francisco Castellanos, representante de la Iglesia de Dios en la República Mexicana, consideró que desde el punto de vista bíblico un legrado no puede aceptarse, independientemente de las condiciones de la mujer.

''Ningún ser humano tiene por qué quitar la vida. La supresión de ésta por el hombre sólo puede ser facultada por Dios. Tratándose de un ser humano indefenso es un crimen condenable, no aprobatorio''.

Por el contrario, la Iglesia del Nazareno, también evangélica, refiere: no podemos generalizar sobre las circunstancias que ameritan la suspensión del embarazo. ''No podemos caer en situaciones radicales, eso sería atentar contra la persona que ha sido violada. Si una mujer fue vejada en una ocasión no hay por qué provocarle otro acto de violencia. Si hay malformación hay que ser congruentes; no podemos esperar un bebé con problemas de esa naturaleza. Cada caso amerita un estudio'', expuso Elí Carrias, líder de esa congregación.

Una de las posiciones más claras sobre el tema lo tiene la Iglesia anglicana, quien evita que su feligresía llegue al aborto porque promueve y favorece la educación sexual; hay información abierta y sin dogmatismos sobre los diversos métodos de control natal.

''La decisión coyuntural sobre un aborto tiene que ser fundamentalmente y en primer lugar de la mujer, pero también hay que respetar el derecho del padre a participar en la decisión. No creemos en la imposición de criterios religiosos a través de la ley ni tampoco en reglamentar religiosamente la moral pública. Cristo nunca obligó a nadie a seguirlo; los mexicanos deben ser libres de creer o no creer'', expuso uno de sus líderes.

La ortodoxia

José Moreno Ramírez, responsable de Relaciones Públicas de los testigos de Jehová, advierte que no permitirán el aborto bajo ninguna circunstancia: ''no hay una ley en contra de que se practique y no lo aceptamos''. Quienes siguen esa creencia están en contra de la interrupción del embarazo, bajo cualquier circunstancia:

''El pensamiento normal en algunos países ha guiado a la gente a practicar el aborto, pero Dios dice que eso es anormal y es pecado'', señala uno de sus postulados.

Para la Iglesia ortodoxa, el cristianismo en general se opone al legrado por considerarlo una forma de asesinato. ''No se acepta en ningún caso. Las comunidades que se mantienen de acuerdo con leyes y cánones no tienen graves problemas con ese asunto pero si la autoridad decide imponer una ley no es precisamente que todos deban acatarla. No se trata de que las mujeres, porque se establece legalmente, tengan que practicar el aborto''.

La primera Iglesia presbiteriana hispana unida se opone a la posibilidad de aprobar que la mujer interrumpa un embarazo: ''significa promover y defender la muerte, disfrazándola de opciones que caben en el contexto moderno de libertad; no es una oportunidad a la vida, sino un pretexto a la muerte. Los que en nombre de la libertad defienden el derecho inexistente que pueda tener una madre para negar la vida de su hijo está negando la misma esencia del Evangelio y de la fe cristiana''.