MARTES 29 DE AGOSTO DE 2000

Presentación de los desaparecidos mexicanos šhoy!

 

* Marco Rascón *

En el marco de la reforma del Estado, no puede ser sincero un cambio de estructuras políticas si el pueblo de México y sus instituciones actuales no conocen la verdad histórica sobre el terrorismo y los usos de la violencia de Estado contra críticos y opositores. Toca a nuestro país que se abran los archivos y juicios correspondientes contra gobernantes y funcionarios que utilizaron la tortura, la prisión, la desaparición y el asesinato para mantener mediante el terror de Estado la gobernabilidad del régimen. No puede haber nueva cultura política y reformas creíbles si no se ajusta cuentas con estas prácticas que constituyeron violaciones sistemáticas y generalizadas al orden constitucional. A diferencia de Argentina o Chile, en México, por la salud y la moral de la República, no debe haber política de ''punto final'' a fin de que reintegremos la vida del Estado a las aspiraciones de la nación.

Aceptando que el 2 de julio cayó el viejo régimen priísta, toca saber la verdad sobre los desaparecidos mexicanos, que de 1969 a la fecha sumaron más de 500 en actos que significaron violación sistemática y generalizada del estado de derecho, y ante las cuales no hubo juez ni magistrado ni Poder Judicial que obligara al Poder Ejecutivo a responder sobre la privación ilegal de la libertad de estos ciudadanos.

Es una vergüenza escandalizarnos sobre torturas y desapariciones en Argentina, Chile o Uruguay, y no hacer nada frente a las violaciones y la violencia del Estado en contra de mexicanos a los que consideraban sus enemigos, tanto militares, como policías al servicio de los gobiernos de Díaz Ordaz, Echeverría, López Portillo, Miguel de la Madrid, Salinas y Zedillo. La guerra secreta, pero no menos cruenta que se dirigía desde la Dirección Federal de Seguridad (DFS), los altos mandos del Ejército, la Procuraduría General de la República y el Ejecutivo, causó miles de muertos y una política de barbarie contra campesinos, sindicalistas, estudiantes, mujeres, defensores de derechos humanos y demócratas. Simplemente del PRD, en 12 años, fueron asesinados más de 500 ciudadanos de los cuales no existe un solo asesino en la cárcel que haya sido detenido. ƑCuánto esperaremos al juez Baltasar Garzón de España para que venga hacer justicia donde nosotros ya olvidamos y ya nadie reclama?

No sólo eso: México se convirtió en refugio de genocidas como Ricardo Miguel Cavallo y, sin embargo, la conciencia de la izquierda mexicana y los legalistas, defensores de derechos humanos y demócratas, se detuvo a contemplar desde el berrinche, el plácido paseíllo aterciopelado de la transición mexicana, donde no existe demanda alguna para la presentación de desaparecidos y saber la verdad histórica de la represión y la violación constitucional por el mismo Estado.

ƑHabrá en México un juez (un solo juez) dispuesto a exigir y encauzar por la vía jurídica la violación al estado de derecho que se llevó a cabo con la complicidad de los presidentes, sus secretarios de Gobernación, jueces, tribunales y magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación?

Igualmente, en el caso de militares, constituye un escándalo que la soberanía sea sólo utilizada para proteger intereses en el Ejército Mexicano, y que al revés, militares que demandaron y anunciaron violaciones en su interior, como el general Francisco Gallardo, estén en prisión injusta y arbitrariamente desde hace seis años, debido a una decisión política de los mandos del Ejército, en rebeldía frente a determinaciones de la Suprema Corte y dispuestos a mantener sus privilegios y complicidades sin importar la derrota priísta del 2 de julio. Ya Vicente Fox perdió la primera batalla frente a los militares, al ratificar al Estado Mayor Presidencial, vestigio de poder en el Ejército con la anuencia del presidencialismo priísta. ƑEsperaremos diez años a Baltasar Garzón para que venga a liberarnos?

Si el nuevo gobierno foxista no abre y no toma decisiones que vayan hacia un juicio de los responsables de estas violaciones, Vicente Fox será corresponsable y protector de estas violaciones del viejo régimen. Aquí el silencio es complicidad frente al asunto de los desaparecidos políticos y encarcelamientos tan injustos como el del general Gallardo.

La izquierda está paralizada y, gracias a ello, se suavizan las contradicciones entre los priístas y el foxismo, pues si bien el segundo es la continuidad del neoliberalismo, también es cierto que representa un relevo político frente al cual es necesario actuar, tener iniciativa y demandar consecuencia ante la expectativa de cambio de régimen. *

 

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