¿Qué son 20 metros y el frío viento sobre tus mejillas? ¿Qué es ser uno menos del montón? ¿Qué son los hombres infectados de Chihuahua que van y vienen en el camión de redilas para que no contaminen a los vecinos con sus pupilas inyectadas de odios virales? ¿Qué son, después de todo, tres sexenios sin dinero para medicinas, camas o condones, carajo?
¿Qué son, vaya las declaraciones de los curas? ¿Qué son, los tristes actos de munícipes de Bustamante, Nuevo León derribando a Juárez para trepar a los santos? ¿Qué tanto es un solo santo? ¿Qué tanto es tantito?
¿Qué son, repito, estos 20, 10, o 40 metros de helado vacío si ya danzamos en el carnaval de la democracia? ¿Qué son las voces del tal Vicente que pone a los verdugos a pastorear la Secretaría de Salud?
¿Qué son, por todos los diantres, unos cuantos fregadazos a la fiesta de la transición? ¿Qué son los reportes de tu multiplicada biografía, según se verá en la tv? ¿Qué son los parcos segundos que dure tu vuelo hacia el pavimento?
¿Qué son unos cuantos diputados que aprestan las ganzúas de la Alhóndiga para colgar a las niñas violadas, aunque sean de Mexicali? ¿Es esto motivo para entrar en depresión?
¿Qué son unos cuantos latigazos del patriarca filántropo que no se acaba de morir? Por amor de Dios. No lo pienses dos veces. ¿Qué son unos cuantos pasos entre el barandal y el hueco negro de tu pasado? ¿Qué son los singulares bichos que hicieron de tu madre una hiena cuando el sida le beso la frente?
¿Qué son unos cuantos maricones bufando en Aguascalientes porque, pobres, quieren creer que están por encima de la escala evolutiva, donde ya sabemos que las canes ocupan los altos peldaños en la selección de los head hunters?
¿Qué son unos cuantos escupitajos, qué son unos cuantos qué digo, breves gestos infinitamente despiadados de quien te debería dar la mano y mira como te sepulta con las primeras piedras?
Pero qué son, ultimadamente, unos cuantos reatazos a Sandra Peniche. A tu pecho Guadalajara. A tu panza Ahumada de 300 dólares. A tus ojos girasoles. ¿Qué son unos cuantos rezos a la Guadalupana, si ella habrá de acompañar ese volar bajito, Icaro, ese volar quedito, hasta el seco asfalto donde nomás se escuchará tu cuerpo golpeando en seco?