LETRA S
Septiembre 7 de 2000 
Vasectomía, contribución masculina al problema del aborto
CARLOS BONFIL

"No tenga miedo, es sólo una pequeña incisión de bisturí." De esta manera anuncia en Internet la intervención por vasectomía la fundación británica de planificación familiar Marie Stopes International (MSI) (www.mariestopes.org.uk), la cual añade: "presione la tecla en este sitio y pida información o una cita". Entre los propósitos de la asociación figura, en primer término, promover un debate sobre una forma de contracepción (la vasectomía) que no coloca únicamente sobre la mujer el peso y responsabilidad de la planeación familiar. Se parte de un principio muy claro: el hombre también tiene la posibilidad de prevenir perdurablemente los embarazos no deseados, una vez que la pareja considera haber tenido el número de hijos que es conveniente tener.

En los últimos años, las técnicas de la vasectomía han evolucionado hasta volverse muy sencillas y poco dolorosas. Las complicaciones postoperatorias son mínimas, como también lo son las molestias; tampoco se reportan efectos negativos sobre la respuesta sexual viril, antes bien lo contrario: al desaparecer el miedo de dejar a la mujer embarazada, el varón suele recobrar mayor confianza y libertad durante el acto sexual.

La vasectomía es, según el diccionario, "la sección y ligadura quirúrgicas de los conductos deferentes del aparato genital masculino". Se practica con fines anticonceptivos y el procedimiento dura entre diez y quince minutos. No necesita hospitalización, se puede practicar en el consultorio médico, y sólo requiere de anestesia local. Se hace una incisión, minúscula, en el escroto (membrana que recubre los testículos), se identifica ahí el vaso deferente que transporta el semen, éste se secciona y se sella, de tal suerte que los espermatozoides no puedan ya ser expulsados; al permancer inactivos, el organismo los reabsorbe y elimina. La producción de esperma sigue siendo la misma, la eyaculación no pierde intensidad ni volumen, sólo que lo arrojado no tiene ya capacidad fecundadora. Es necesario precisar que la vasectomía no afecta la producción de hormonas y tampoco provoca alteraciones en la erección.

Hoy existe una forma aún más cómoda de someterse a la vasectomía. Ninguna incisión, ninguna sutura, mayor rapidez, recuperación óptima, menos sangrado y molestias. Se trata de una técnica indolora inventada por un cirujano chino e introducida a Occidente en 1988: la vasectomía sin bisturí. El médico localiza a través de la piel los tubos deferentes y con un instrumento practica un ligero pinchazo en el área. Con un aparato especial ensancha el orificio minúsculo y luego secciona los tubos igual que con la vasectomía tradicional; la recuperación es mucho más rápida y no queda cicatriz alguna. La información sobre este método también está disponible por Internet, con el correo electrónico info@avsc.org.

En un número dedicado a la vasectomía, la revista Population Report señala que los cuatro países donde se practica el mayor número de vasectomías son: Estados Unidos, India, Inglaterra y China. En el primero de ellos, el procedimiento es tan común como la esterilización femenina; en la India 12 millones de parejas la prefieren, es decir, 10 por ciento de todas las parejas casadas en edad de procreación. Según una encuesta realizada en China, 7 por ciento de las parejas confían también en este método de anticoncepción.

La vasectomía no goza de una mayor popularidad debido, por un lado, a la multiplicación de técnicas alternativas de planificación familiar (dispositivos intrauterinos, píldora de emergencia, píldora tradicional, ligadura de trompas, etcétera), y por el otro, a los mitos, siempre infundados, que vinculan vasectomía y pérdida de fuerza viril o disminución de la respuesta sexual. Otro factor inhibitorio sería su naturaleza de esterilización permanente, y no temporal; difícil además de revertir. Quienes se someten a ella deben estar seguros de no querer ya tener hijos, pues resulta muy difícil, costoso y poco confiable, intentar restablecer quirúrgicamente el libre tránsito de los espermatozoides. Quienes sí aceptan esta intervención permanente lo hacen, por lo general, cuando consideran no tener ya una necesidad de fecundar, y cuando no manifiestan temores muy pronunciados respecto a su propia respuesta sexual. Habría que referir que de acuerdo con los sexólogos Mc Cary y Mc Cary (Sexualidad humana, 1995), de 151 sujetos intervenidos, 17.9 por ciento señaló un aumento en su apetito sexual; 74.2 reportó la misma libido, y sólo 7.9 manifestó una leve disminución de su deseo sexual.

La vasectomía, en tanto método anticonceptivo, o mejor aún, en tanto contribución masculina a la planificación familiar, se popularizó en Estados Unidos desde los años sesenta, aunque los procedimientos de esterilización voluntaria en las parejas son muy anteriores a esta fecha. En los países en desarrollo, donde se registran tasas de natalidad y sobrepoblación muy elevadas, resulta un método muy aconsejable. Los mayores escollos para su fomento son las tradiciones culturales que combinan machismo y un catolicismo muy ortodoxo, y que ven en dicha intervención un propósito inaceptable de alterar el orden de la reproducción humana. Sin embargo, el impacto de las crisis económicas, el descrédito de prejuicios y falacias seudocientíficas, y una mayor equidad de género, contribuyen a que hoy se revisen las ventajas y conveniencias de una alternativa de anticoncepción segura, económica y exitosa.

 

Fuentes:

AVSC International: La vasectomía sin bisturí, http://www.avsc.org

NOAH, La vasectomía, http://www.noah.curry.edu

Lina Pérez Cerqueda, Diálogos en confianza, Canal 11. Programa: "Taller de sexualidad"

Marie Stopes International (MSI), www.mariestopes.org.uk

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