LETRA S
Octubre 5 de 2000
REFORMAS AL CODIGO PENAL DEL DF
Mujeres seropositivas podrían optar por el aborto
 
 
CARMEN CASTELLANOS

 
 

ls-indecisionLas reformas al Código Penal del Distrito Federal en materia de aborto, en vigor desde el 25 de septiembre, abren la posibilidad a las mujeres embarazadas portadoras del virus del sida de optar por la interrupción de su embarazo. Dichas reformas añaden dos circunstancias más en las que no se considera al aborto un delito: cuando la salud de la mujer esté en grave peligro de no interrumpir su embarazo, y cuando "a juicio de dos médicos especialistas exista razón suficiente para diagnosticar que el producto presenta alteraciones genéticas o congénitas que puedan dar como resultado daños físicos o mentales, al límite que puedan poner en riesgo la sobrevivencia del mismo, siempre y cuando se tenga el consentimiento de la mujer embarazada" (Artículo 334, fracción III). De acuerdo con Virginia Jaramillo, una de las diputadas impulsoras de dichas modificaciones, la opción del aborto para las mujeres seropositivas está contemplada en la nueva legislación porque "existe el riesgo inminente" de que la madre trasmita el virus al producto y, por tanto, "ponga en riesgo la sobrevivencia del bebé".

Como se sabe, una mujer embarazada portadora del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) puede transmitirlo a su bebé durante el embarazo, el parto o la lactancia. Se calcula que la posibilidad de que eso ocurra va de 25 a 35 por ciento. Hasta junio de este año, se han registrado 605 infantes infectados por esa vía (más de 60 por ciento del total de los casos infantiles). Sin embargo, existen ahora terapias que reducen considerablemente esa forma de transmitir el VIH. La administración de la droga conocida como AZT durante la gestación y en el parto puede reducir la posibilidad de infectar al bebé hasta en 67 por ciento, según datos del Consejo Nacional para la Prevención y Control del Sida (Conasida).

La Secretaría de Salud (Ssa), por medio del Fonsida, proporciona ese tratamiento de manera gratuita a las mujeres embarazadas que resultan positivas a la prueba del VIH. Para el doctor Carlos Avila, jefe de la Unidad Epidemiológica del Hospital Infantil de México, esas mujeres "deberían tener la opción de abortar, pues a pesar de los tratamientos, siempre hay una posibilidad de transmisión presente".

Por otro lado, como afirma la doctora Patricia Volkow, del Departamento de Infectología del Instituto Nacional de Cancerología, un niño que nace infectado por el VIH "está condenado a una vida de sufrimiento, infecciones frecuentes, hospitalizaciones, y una sobrevida media de cuatro años". Y aunque con los tratamientos actuales esa sobrevida puede alargarse, difícilmente rebasará los diez años. Además la futura madre con VIH/sida deber· evaluar el futuro que le espera a su bebé: se debe tomar en cuenta, agrega Volkow, "las propias condiciones de vida de la mujer infectada que sabe que podría dejar huérfano a su hijo(a)". Esos niños, añade, "se van a un albergue donde su vida es muy difícil. Es un futuro incierto el que les espera a estos niños, infectados o no".

Toda esta información deberá ser proporcionada a la mujer gestante con VIH/sida antes de tomar una decisión sobre la interrupción de su embarazo, pues como señalan las nuevas disposiciones del Código Penal, las instituciones de salud pública del DF tendrán la obligación de proporcionar a la mujer toda la información necesaria, así como los apoyos existentes para que pueda tomar la decisión de manera libre, informada y responsable.

Las y los especialistas consultados coinciden: la decisión final corresponde a la mujer embarazada, es su derecho y debe ser respetado. Sin embargo, existe un gran obstáculo en el ejercicio de este derecho, como apunta la doctora Patricia Uribe, directora general del Conasida, "muchas mujeres se enteran que tienen el virus una vez que han tenido a su bebé, por lo que no tuvieron la oportunidad de elegir tratamientos o tomar decisiones al respecto". Es más "ni siquiera tuvieron la opción de decidir rumbos como el mismo hecho de no embarazarse al saberse infectadas".

Para una mujer, apunta por su parte la doctora Volkow, "hay algo peor que saberse infectada con el VIH, y es que su hijo también lo esté, y pero aún, saber que pudo haberse evitado". El problema, añade, es que esta situación ha sido subestimada; no existe hasta ahora un programa de prevención del sida perinatal y "ese es el verdadero problema en nuestro país". Sin un programa de detección temprana del VIH en mujeres embarazadas, no se podrá evitar que aumente el número de bebés infectados ni las mujeres en esa situación tendrán la posibilidad de ejercer sus derechos reproductivos.