Las páginas siguientes no intentan más que
escuchar y reproducir la voz de quien se piensa que no habla, que no oye
y que no ocupa un lugar en la sociedad.
En consecuencia, no se pretende hacer un estudio más de los miles
que se han realizado desde diferentes disciplinas científicas y
que buscan la explicación de un fenómeno y en el mejor
de los casos, la presentación de propuestas para sofocar un problema
cuya realidad siempre sobrepasa, pues son cada vez más los pequeños
habitantes de las esquinas, los camellones, las banquetas y los pasillos
de algún lugar público.
Por Los ponis y gracias a Los ponis se debe este libro construido por
momentos. Encontrar el espacio, respetar sus silencios, acatar su huida,
buscar al desaparecido y entender la muerte de algún miembro de
la banda, forma parte del proceso de realización del relato.
Entrar a los relatos laberínticos de Los ponis es transitar por
una realidad propia de nuestro tiempo.