Ecológica, 30 de octubre del 2000   

Dioxinas y furanos

Fernando Bejarano, de la Red de Acción sobre Plaguicidas y Alternativas en México, rapam.

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No se producen comercialmente porque no se les conoce ninguna utilidad o aplicación, pero se forman de manera espontánea en un gran número de procesos industriales, principalmente como subproductos en los que interviene el cloro. Por ejemplo en la elaboración del plástico PVC, plaguicidas y disolventes organoclorados; y durante procesos de combustión de compuestos organoclorados, (que tienen carbono y cloro en su molécula), como ocurre en los incineradores de residuos peligrosos o durante incendios accidentales de materiales o productos clorados.

La principal fuente de emisión atmosférica de dioxinas son los incineradores de residuos peligrosos, domésticos, hospitalarios o el uso de residuos peligrosos como combustible alterno en los hornos de cemento. La principal fuente de emisión de dioxinas en el agua son las descargas de la industria papelera que usa gas cloro para blanquear la pulpa y producir papel, tomando en cuenta que las dioxinas se forman al reaccionar el cloro con la lignina de la madera.

Las dioxinas y furanos son muy tóxicos y activos fisiológicamente en dosis extremadamente pequeñas; no se degradan fácilmente y pueden durar años en el ambiente; se bioacumulan en los tejidos grasos de los organismos y se biomagnifican: aumenta su concentración progresivamente a lo largo de las cadenas alimenticias. Por su persistencia, pueden viajar grandes distancias arrastrados por las corrientes atmosféricas, marinas o de agua dulce, y por la migración a larga distancia de los organismos que los han bioacumulado, como ballenas y aves.

Cómo se expone el ser humano a las dioxinas y furanos

La ingestión de alimentos contaminados, especialmente carne y productos lácteos, es la principal manera de exposición. Su presencia se debe a que el ganado consume forraje vegetal contaminado con estos compuestos y los bioacumula en los tejidos grasos y la leche. Dicha contaminación se produce principalmente por la deposición y transporte atmosférico a grandes distancias, desde las fuentes de emisión atmosférica.

Otras vías importantes de exposición incluyen el consumo de pescado contaminado directamente por las descargas de dioxinas y furanos o por el depósito en aguas superficiales a partir de la atmósfera; su inhalación en lugares próximos a las fuentes de emisión atmosférica; y ciertas exposiciones ocupacionales, por ejemplo, de trabajadores de las industrias que producen compuestos clorados.

Efectos adversos en la salud

Es durante el desarrollo del feto donde la exposición a dioxinas puede ser mayor y los efectos más dañinos. Pasan de la madre al feto a través de la placenta. El mayor riesgo es durante las primeras nueve semanas de embarazo, mientras los mayores defectos en el sistema nervioso central pueden ocurrir durante los primeros cuatro meses del feto. Las dioxinas son del grupo de agentes químicos que afectan el sistema endocrino: pueden entrar a las células y bloquear, imitar o alterar las acciones de las hormonas, pudiendo tener efectos negativos en el desarrollo neurológico, reproductivo, conductual y en el sistema inmunológico. Esto último puede propiciar que los niños contraigan más fácilmente enfermedades infecciosas, como bronquitis y enfermedades del oído.

Estudios en distintas especies de animales (ratones, ratas y hámsters), comprobaron que las dioxinas pueden causar cáncer en distintas partes del organismo: hígado, pulmones, lengua, parte superior de la boca, nariz, glándula tiroides, glándula adrenal, en la piel de la cara y bajo la piel. La epa clasifica a las dioxinas y furanos como probables carcinógenos humanos.

Otros posibles efectos crónicos por la exposición a altas dosis de dioxinas en la vida adulta de los humanos incluyen la alteración de funciones inmunológicas y endocrinas (hormonales), cloracné y se sospecha que también endometriosis.

En México se carece de la capacidad analítica para la determinación confiable de residuos de dioxinas y furanos en muestras biológicas y ambientales, por lo que no existen datos de la presencia de estos contaminantes en la población, el ambiente o los alimentos. No ha sido posible establecer niveles comparativos con otros países. Pero esto no quiere decir que no existan los problemas de salud o en el ambiente provocados por dioxinas o compuestos similares.

El Instituto Nacional de Ecología alienta la expansión del mercado de incineración de residuos peligrosos que producen dioxinas a través del otorgamiento de permisos para usar residuos peligrosos como combustible alterno en hornos cementeros, la incineración de residuos hospitalarios y la incineración como posible manejo de los PCB.

Situación internacional

Las dioxinas se encuentran en la lista prioritaria de las Naciones Unidas para su eventual eliminación global y son parte de la agenda del Convenio sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes que se negocia desde 1998. Se espera esté listo para su firma en el 2001.


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