LUNES Ť 8 Ť ENERO Ť 2001

Ť Para Burroughs, los autores del libro corrigieron la historia de ese género

Por favor mátame reúne a más de 250 protagonistas del punk rock

Ť Artistas, empresarios y hasta meseras opinan acerca de ese movimiento en Estados Unidos


JORGE CABALLERO

En el libro Por favor mátame, la historia oral del punk (Legs McNeil y Gillian McCain, Celeste Ediciones, España), el escritor William Burroughs apunta: "Antes de los Sex Pistols y de los Clash, antes del circo mediático de Malcolm McLaren, antes que la música fuera todo postura política y rollo, estuvo el punk americano con todo su corazón... Me alegra que por fin hayan corregido la historia".

Y no es exageración, pues el ejemplar recoge los testimonios iniciáticos, más de 250, de los protagonistas que inventaron/cimentaron este movimiento musical en Estados Unidos sin proponérselo: desde Lou Reed, John Cale, Andy Papi Warhol y Velvet Underground, Patti Smith, New York Dolls, Iggy Pop, los Ramones, MC5, Debbie Harry, hasta productores discográficos, poetas, gruppies, fotógrafos, artistas alternativos, meseras y rodies, así como sus correspondientes ingleses como David Bowie, The Clash y Sex Pistols. Además, el libro viene aderezado con historias de amoríos, peleas y modo de operación de las gruppies: Pamela DesBarres, Nancy Spungen, Laurie Maddox, Connie Ramone, Coral Shields y Sable Starr; pasajes y recordatorios de los lugares de incubación del germen del movimiento punk como el antro: CBGB's, The Factory y del Max's Kansas City. O sea, una verdadera aproximación al punk rock y a los roles jugados por sus protagonistas.

En sus 350 páginas el ejemplar devela/precisa el término de la palabra punk, como refiere Legs McNeil: "Holmstrom quería que la revista hablara de todo lo que nos gustaba; las reposiciones por televisión, beber cerveza, coger, las hamburguesas con queso, los comic, las películas de serie B y aquel extraño rock que a nadie parecía gustar, excepto a nosotros: la Velvet, los Stooges, los New York Dolls, y a hora los Dictators... 'ƑPor qué no la llamamos Punk?'. La palabra punk resumía todo lo que nos gustaba. Las borracheras las cosas desagradables, la inteligencia sin pretensiones, el absurdo, las cosas divertidas, irónicas y todo lo que hacía referencia a la parte más oscura del individuo".

Por su parte Burroughs, que en su novela Yonki emplea esa palabra, anota en Por favor mátame: "Siempre pensé que un punk era alguien a quien le dan por el culo".

Como todo fenómeno musical es una creación paulatina de lou muchos factores y autores; éste ubica el comienzo del fenómeno con el grupo Velvet Underground. Andy Warhol dice: "Sabíamos que estaba sucediendo algo revolucionario. Era imposible que las cosas nos pareciesen tan extrañas y nuevas, sin estar rompiendo alguna barrera".

Por su parte, uno de los líderes de esa agrupación, Lou Reed menciona: "Andy me dijo que con nuestra música estábamos haciendo lo mismo que él con sus cuadros, películas y escritos... Nuestra música no era nada superficial, no mentíamos y sólo por eso pudimos trabajar con él".

También se recogen sabrosos testimonios reveladores, como: "A Lou le gustaba manipular a las mujeres, programarlas. Es lo que quiso hacer conmigo. Me lo dijo él. Quería computarizarme", según refiere la cantante Nico; increíbles y divertidas anécdotas como la que cuenta Dee Dee Ramone: "Los Ramones siempre hacíamos la broma de meárnos un poco en las bebidas de los invitados. Cuando Johnny Rotten vino a saludar al grupo, Johnny Ramone estuvo muy amable con él. Le dio la mano, unos golpecitos en la espalda y le preguntó si quería cerveza. Rotten la cogió y se la bebió de un solo trago. Los demás contuvimos la risa como pudimos. Luego se fue".

Hay citas irreductibles como las hechas por uno de los grupos seminales en la historia del punk rock: The Stooges y su carismático líder: "De repente corrió la voz de que Iggy (Pop) estaba en la ciudad, nadie lo decía en voz alta porque todos querían a Iggy para sí mismos. La situación era muy especial, porque lo único que se sabía de él era que había sufrido una depresión nerviosa y lo habían internado en un sanatorio de Los Angeles. Era excitante. Iggy, el gran hombre, descendía de las montañas. Iggy era un mito; seguramente era la única persona que todo mundo respetaba y nosotros no respetábamos a nadie. También estaba Lou Reed, claro. Lou era brillante, pero era un pendejo. Iggy era Dios".

Jerry Nolan, baterista de New York Dolls, señala: "Salíamos con los Sex Pistols. Yo fui quien le hizo probar la heroína a Johnny Rotten. El primero que le inyectó. No estoy orgulloso de ello. No me gustó, y después de aquello, no volví a hacerlo con nadie. Yo presenté a Nancy con Sid, y fue ella quien lo incitó a probarla. Una vez, pinché a Sid hacia atrás, con la aguja apuntando a la vena de arriba en vez de al revés, y el no sabía que se pudiese hacer eso. Estaba asustadísimo, pero no se atrevió a decir nada. Lo de los Pistols era teatro. Una jodida actuación. Eran jóvenes, nosotros éramos mucho mayores. Cuando llegaba el instrumental sobre la mesa y calentar la heroína se atemorizaban".

Pero como todo principio tiene un fin, Mick Farren, escritor y cantante, opina: "Todo se fue al carajo, eran los años ochenta. Y estaba la cocaína. Cocaína a paladas. Ingerir drogas no requiere mucho talento y por eso creo que todos nos rebajamos al nivel de Sid, de quién podría decirse que fue el producto definitivo del movimiento punk. Me refiero a que Sid era un inútil total. Las drogas trajeron dinero, Ronald Reagan fue elegido presidente, y la mierda continuó. De hecho, eso fue lo más triste: los hippies sobrevivieron a Nixon, pero el punk se derrumbó ante Reagan, el punk no fue capaz de aceptar el desafío".

Un libro que resultará de hoy en adelante indispensable en la literatura musical.