VIERNES Ť 2 Ť FEBRERO Ť 2001
Ť Arengas al estilo priísta en la 68 asamblea del sindicato
El líder de ferrocarrileros ofrece lealtad al gobierno
Ť Matracas, mantas y discursos aduladores en el acto del STFRM Ť Elogios a la nueva cultura laboral de Abascal
ELIZABETH VELASCO C.
Al más puro y añejo estilo priísta, los ferrocarrileros sellaron ayer un pacto de "lealtad" con el gobierno de Vicente Fox.
Con el ruido de las matracas y una música guapachosa de fondo, la cargada, con enormes mantas y porras de apoyo, hizo estremecer el deslucido teatro Ferrocarrilero.
"šAbascal!, šAbascal!, šAbascal!", clamaba el griterío en la 68 asamblea conmemorativa del nacimiento "histórico" del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana (STFRM).
Visiblemente emocionado, el secretario del Trabajo y Previsión Social, Carlos María Abascal, miraba al gentío aturdido con tanta matraca y algarabía, sobre todo de jubilados, que "todavía echan buenas porras", como se comentaba entre la concurrencia.
Minutos antes del porrerío y del célebre "šhoy, hoy, hoy!", un orgulloso Abascal había escuchado el ofrecimiento que, "sin demagogia", hacía el líder de los rieleros, Víctor Flores, al gobierno de Vicente Fox. Como respuesta, Abascal reconocía en el líder obrero "eficacia, gran liderazgo y visión moderna".
Uno y otro se congratularon de los resultados que la nueva cultura laboral ha traído a los ferrocarrileros, que -según Abascal- están llamados "a ser fundamentales, auténticas locomotoras del desarrollo de nuestro país".
Flores a su vez ofreció: "Sea usted, don Carlos, el conducto para manifestar al Presidente de la República que no dude de la lealtad institucional de los ferrocarrileros", que "le ofrecen todo su apoyo a los actos de gobierno".
Flores aprovechó la ocasión para tenderle la "mano de amigos y como tales ofrecemos nuestra lealtad" al gobierno de extracción panista. Quedaba en el pasado su "enraizado" priísmo que, en más de una ocasión, lo llevó a protagonizar zafarranchos en el Congreso de la Unión para defender, como representante del sector obrero, las propuestas de reforma priístas.
"Los ferrocarrileros -decía orgulloso- aceptamos este cambio". Es más, "nunca dudamos de enfrentarlo... Hoy vemos un mejor futuro para nosotros y para nuestras familias".
Atónitos escuchaban en la mesa principal el senador priísta Fidel Herrera y su paisano, el veracruzano Gustavo Carvajal. Los acompañaba un complaciente Leonardo Rodríguez Alcaine -a quien Abascal envió un "especial saludo"-, empresarios de la industria ferroviaria y el licenciado Fresita -como lo llamó el propio Flores-, Luis de Pablo, ex director del Infonavit, entre otros. Rubias y "buenííísimas" edecanes, que cortaron el aliento en más de una ocasión a los asistentes, los rodeaban.
A la plana mayor del CT, ubicada en la primera fila del teatro, el líder ferrocarrilero exhortó también: "A mis compañeros del Congreso del Trabajo los invito a participar en este cambio. A quienes tengan que hacerlo, que lo hagan sin vacilar. šEl cambio es por el bien de los trabajadores, por el bien de México! Los ferrocarrileros, hoy, tenemos un compromiso con este nuevo gobierno. šJuntos habremos de vencer las inercias del pasado!".
De pie, las huestes rieleras ovacionaban con las palmas en alto, bravos y vivas, al "visionario del bienestar de las familias ferrocarrileras", según rezaban las mantas.
El líder obrero reiteró los beneficios obtenidos con la privatización de Ferronales, en un discurso plagado de alabanzas al secretario del Trabajo y a la nueva cultura laboral; cultura que -afirmó a Abascal- "emanó de usted en México", y "yo aprendí de esa cultura, los secretarios (del sindicato) y ferrocarrileros", gracias a lo cual "somos pilares de las mejores revisiones del contrato colectivo" y un "sindicato revolucionario que ha hecho el cambio".
Largo discurso donde acusó de "falsos redentores" a sus detractores; insistió en la honestidad del STFRM; anunció un ahorro sindical -"por primera vez en la historia"- de 100 millones de pesos; seguros de vida de 100 mil hasta 500 mil pesos, y garantizó la entrega de 16 mil millones de pesos para el pago vitalicio "de las pensiones jubilatorias y sus incrementos anuales.
"šCompañeros, ahora podemos respirar en paz! Esto nos alcanza hasta que Dios nos llame", dijo entre vítores y aclamaciones, para al final, a tono con la modernidad, dar la bendición a sus huestes: "šque Dios los bendiga!".
Líder con visión moderna
Frente al podio, el secretario del Trabajo sonreía más que satisfecho y reconocía en Flores "eficacia, liderazgo y visión moderna". Ahora las porras -que en más de diez ocasiones interrumpieron su largo y emotivo discurso- veneraban a Abascal, que reconoció la trayectoria histórica de ese sindicato y el mérito de incluir en 1938 el derecho a la jubilación en su contrato colectivo.
Felicitó a los ferrocarrileros por haber construido "con el sudor de su frente las vías férreas de la República", y se congratuló no sólo porque siguen haciendo "historia", sino también por estar "inspirados en la nueva cultura laboral" con la que han resuelto "siempre sus diferencias con los empresarios por la vía del diálogo y en el marco de la legalidad".
A ellos los invitó a trabajar "hombro con hombro" para enfrentar los retos futuros: "marginación, pérdida de valores, inseguridad... en este México nuestro que -enfatizó- se vale soñar... y fijar la vista en al menos 25 años adelante". Largo discurso, sonoras ovaciones y reconocimiento a las bondades de la nueva cultura laboral y la productividad fueron sellados con lealtad. Los mariachis cerraron el telón con el revolucionario corrido de La rielera.