Tania MOLINA RAMIREZ
Frente a una cruz blanca de un metro y medio de altura, afuera de una pequeña capilla de adobe que alberga velas y flores de plástico, Bernie Muller y una docena más de personas, como cada jueves desde junio del año pasado, rezan por los muertos del desierto de Arizona.
Pero este jueves es distinto. Catorce muertes en una semana. Nunca antes habían fallecido tantos en tan poco tiempo.
El diario The Arizona Republic narra el suceso que tiene lugar en El Tiradito, en las afueras de Tucson: "Necesitamos mostrar solidaridad con las familias; necesitamos que sepan que estamos con ellos", dice Bernie Muller, quien, junto con su esposo inició hace un año este pequeño movimiento, leyendo en el santuario cada uno de los nombres de los que habían muerto y haciendo cientos de pequeñas cruces para cada una de las personas que han perecido en los desiertos de Arizona. Ahora, tallarán 14 cruces más.
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El
comunicado conjunto, y no la tragedia misma, fue el punto que más
le interesó destacar al canciller Jorge Castañeda, a unas
horas de la tragedia, en la televisión nacional. Aunque con todo
y la maravilla del "nuevo trato" con Estados Unidos, el canciller Castañeda
no llegó a tanto como asegurar que "nunca más" sucederá
una tragedia en el desierto.
Para garantizarlo se requiriría ir al fondo del problema. Isabel García, de la Coalición por los Derechos Humanos en la Frontera de Arizona, dice que por mucho que las autoridades quieran echarle la culpa a los contrabandistas de migrantes, "la verdadera criminal es la política estadunidense, la puesta en marcha de una estrategia que garantizaba que moriría gente".
A pesar de que cada vez muere más gente en la frontera -cerca de 500 personas fallecieron el año pasado, 106 en Arizona-, "los líderes nacionales como John Ashcroft (procurador general) presionan para que haya más agentes fronterizos y más militarización, lo cual implica que los migrantes usen rutas peligrosas", explica García.
Desde 1994, la creciente militarización y vigilancia en California, Arizona y Texas, a través de la Operación Guardián y sus contrapartes en los otros dos estados, formaron un embudo que orilló a los migrantes -aquellos a quienes Vicente Fox alguna vez llamó héroes- a buscar cruzar por zonas despobladas e inhóspitas, en especial, por el desierto de Arizona (desde que se puso en marcha la Operación Guardián han muerto mil 600 personas en la frontera).
La página web de la Patrulla Fronteriza lo dice claramente:
"La Operación Salvaguarda en Arizona, iniciada en 1995, reorientó los cruces ilegales en la frontera fuera de las áreas urbanas cerca de Nogales a zonas comparativamente abiertas que la Patrulla Fronteriza puede controlar más efectivamente. Al mover a los potenciales cruzadores de las áreas urbanas, donde podían desaparecer en las comunidades locales, la Patrulla Fronteriza se aprovechó del nuevo equipo y tecnología y del incremento en el número de agentes (hoy hay más de mil agentes en este sector; comparado con 300 en 1994) para hacer las aprehensiones en áreas donde los que entran ilegalmente están más visibles".
¿Cómo, entonces, pudieron caminar los mexicanos durante cuatro días sin ser vistos desde los helicópteros estadunidenses que vigilan la frontera?
"Sabíamos que esto iba a pasar, y ellos (las autoridades) también lo sabían", asegura el reverendo John Fife, pastor de la Iglesia Presbiteriana en Tucson, que lleva más de dos décadas ayudando a migrantes en Arizona.
Rick Ufford-Chase, director ejecutivo de Border Links, una organización con sede en Tucson, dice: "El año pasado murieron entre 50 y 100 personas en el desierto, pero nadie se escandalizó, porque ocurrió de uno en uno... Lo que me enfurece es que la gente en Washington cree que la manera de controlar la inmigración es sentenciando a muerte a las personas que entran al país".
Incluso el alcalde de Douglas, Ray Borane, coincide: "Estados Unidos es responsable de la tragedia; ellos (las autoridades) cerraron la frontera, ellos los lanzaron al desierto".
Pero, a ojos de los familiares ?a pesar de que uno de los sobrevivientes es contrabandista de migrantes y podría ser condenado a muerte?, el culpable, de carne y hueso, es el coyote:
"Esta es su culpa (de un coyote veracruzano apellidado Sierra, quien ha estado ilocalizable desde la tragedia); fueron abandonados a morir de hambre y de sed... él tiene que pagar porque él se llevó sus vidas", clama Octavia Fabián Martínez, quien a sus 23 años quedó viuda.
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"Yo agradezco y reconozco al presidente George Bush su solidaridad, su humanismo. Lo primero que le preocupó fueron las personas, los familiares de las personas", dijo Vicente Fox el 25 de mayo.
Y continuó: "Hemos trabajado con intensidad, con un espíritu propositivo, de solidaridad, y por primera vez de manera mancomunada con la autoridad estadunidense. Juntos estamos viendo cada detalle".
El sábado, en el programa radiofónico Fox en vivo, Fox contigo, el Presidente explicó a la nación que en Estados Unidos les faltan jóvenes y aquí tenemos demasiados. "Esto es excelente, que nosotros tengamos esos jóvenes, esa energía, ese talento que necesita nuestro país, pero que también necesita Estados Unidos", continuó el titular del Ejecutivo.
"¿Quiénes se oponen a que vayan allá nuestros paisanos?", preguntó Fox. Los sindicatos estadunidenses, y los mexicanos que "ya están acomodados" allá.
Y ¿quién provocó las 14 muertes? El Presidente no dejó lugar a dudas:
"Hay que encontrar a los criminales (los coyotes) que provocaron esto y refundirlos en la cárcel".
John Ashcroft no se quedó atrás:
"Las acciones egoístas de estos traficantes pusieron en riesgo y terminaron con las vidas de 14 personas. Van a ser condenadas por poner las ganancias antes que las personas".
"No escatimaremos esfuerzos en el combate del tráfico de migrantes", anunciaron el secretario de Estado, Colin Powell, y el canciller Jorge Castañeda, dos de los integrantes del grupo de alto nivel en materia migratoria (los otros miembros son el secretario de Gobernación, Santiago Creel, y el procurador general estadunidense, John Ashcroft).
Maurice Moore, del sector Yuma de la Patrulla Fronteriza, dice que la mayoría de los casos que llegan a su escritorio son de patrones en Estados Unidos que hacen negocios con las bandas de traficantes humanos para reclutar trabajadores, por lo general del centro y el sur de México. La mayoría de las bandas, hoy en día, son todo menos pequeñas: la organización Peralta, en Tijuana, descubierta el año pasado por la FBI y la Patrulla Fronteriza, ganaba unos 250 mil dólares a la semana y movía a unas mil personas.
*El desierto y la "cajita feliz"
¿Hasta dónde hubieran llegado los 14 migrantes que murieron en el desierto de Yuma en Arizona si hubieran traído la "cajita feliz" propuesta por el equipo de Juan Hernández, coordinador de la oficina presidencial para mexicanos en el exterior?
Johnny Williams, quien fue agente de la Patrulla Fronteriza durante cinco años, explica: "Cuando la temperatura es de más de 100 grados Fahrenheit (37.8 centígrados) es prácticamente imposible cargar el agua suficiente como para sobrevivir el tramo que los caminantes querían recorrer".
Los sobrevivientes cuentan que sus compañeros fueron cayendo de uno en uno.
Cruzaron la frontera, parece ser, por Sonoíta, y el sábado 19 iniciaron su caminata, posiblemente de cerca del poblado Los Vidrios. "El calor - dice Gustavo García, empleado del restaurante local- es insoportable".
La versión difundida fue que los coyotes habían abandonado a los migrantes el lunes 21 de mayo con la promesa de que volverían con agua, "caminen hacia allá -les dijeron-, la carretera está tan sólo a un par de horas". La realidad era que estaban a unos 110 kilómetros de la carretera más cercana.
El miércoles por la mañana -a unos 40 kilómetros de la frontera y cerca del lugar de nacimiento de César Chávez, luchador por los derechos de los migrantes-, los agentes de la Patrulla Fronteriza se encontraron con cuatro caminantes a punto de la deshidratación en la reserva Cabeza Prieta. Ellos les dijeron que habían dejado atrás a otros.
Comenzó la búsqueda. Durante el día, la temperatura alcanza 46 grados centígrados, y en la noche llega a bajar de cero grados. A unos 13 kilómetros al sur hallaron a nueve muertos y ocho vivos; y seis y medio kilómetros más al sur, otros dos muertos. Siguieron buscando toda la noche, y el jueves por la mañana encontraron dos muertos y uno vivo -en la desesperación, había comido cactáceas y había bebido su propia orina-, quien falleció de camino al centro médico.
"Morir deshidratado es de las muertes más horribles. El cuerpo drena el líquido de los ojos, de la nariz, de los órganos; muchas veces nos encontramos con gente que escarba por agua con las manos", dice Williams.
El jueves apareció una pequeña nota sobre el hecho en algunos diarios nacionales. No fue sino hasta el viernes, después de la "declaración conjunta de los gobiernos estadunidense y mexicano", que apareció en las primeras planas.
En un artículo de opinión en The Arizona Republic el 24 de mayo se lee: "El desierto debería de pararlos. No deberían ser necesarias las cercas ni los agentes de la Patrulla Fronteriza. Ni los coyotes... Ellos mueren de sed por Estados Unidos... No nos lo podemos imaginar. Pensamos que están locos. Pensamos que son inferiores. Vivimos en medio del desierto pero no tenemos ni la más remota idea de lo que es vivir en medio del desierto. No necesitamos saberlo. El sol afuera de nuestras casas con aire condicionado sólo se usa para calentar la alberca".
La organización Fronteras Humanitarias ha puesto varios tanques de agua a lo largo de la frontera en Arizona, y desde hace tiempo había pedido permiso para poner tanques en la reserva nacional Cabeza Prieta, donde murieron los migrantes, y no les fue concedido porque podía atentar contra la vida silvestre. Ahora, cuenta el reverendo John Fife, los encargados de la negociación de parte de la reserva les llamaron; dicen que van a reconsiderar el caso.
(Tras la muerte de 13 salvadoreños en julio de 1980, como a 80 kilómetros al este de donde se encontraron los cuerpos el miércoles, se inició el Movimiento Santuario, del que Fife es uno de los fundadores. El movimiento creó una red de apoyo para centroamericanos que huían de la persecución política. Fife fue sentenciado a cinco años bajo caución.)
El editorial del diario local Arizona Daily Star, unos días después de las muertes, es duro: "Para aquellos que continúan argumentando que los tanques de agua deberían ser eliminadas porque el problema (de la migración) es del gobierno mexicano, les recomendamos que encuentren una estación de agua para lavarse la sangre de las manos".
Aunque, claro, los que intentan llegar a Estados Unidos saben que lo más probable es que alrededor de los tanques ronden los agentes de la Patrulla Fronteriza.
Los migrantes muertos y los sobrevivientes llevaban ya dos días en el desierto cuando John Ashcroft se reunió, el lunes, con su contraparte Rafael Macedo de la Concha. "Hace dos semanas estuve tres días en la frontera para prepararme para esta reunión", dijo Ashcroft. Y continuó: "La frontera es una línea que nos une, no una línea que nos separa. Aquellos que han estado ahí saben que es una comunidad".
*No es lo mismo ir que venir
"¿Anhelas viajar al extranjero sin el fastidio de los boletos de avión, los pasaportes y las vacunas?"
Así comienza un artículo en la sección Buena Vida del diario The Arizona Republic, dirigido a estadunidenses.
Y
sigue: "Ponle gasolina a tu coche y maneja 320 kilómetros hacia
el sur de Phoenix hasta Nogales. ¿Cuál es la atracción?
Compra hasta el agotamiento. Tómate una foto sobre un burro. Ve
a una farmacia y compra medicamento a precios de ganga. Compra tequila
y Kahlúa (no hace falta prescripción). Y lo mejor de todo:
come". Esta pieza fue publicada cuando los migrantes llevaban cuatro días
en el desierto y ya habían muerto varios de ellos.
El autor sugiere dejar el auto en uno de los estacionamientos seguros del lado estadunidense -el de McDonald's cuesta cuatro dólares- y cruzar la frontera a pie para ahorrarse los líos de embotellamientos al regresar.
Y siguen las recomendaciones de restaurantes y sugerencias de platillos:
Si has venido a México a celebrar, en El Balcón de la Roca... "las crepas rellenas de cajeta -que despierta todos los químicos-para-pasársela-bien en tu cerebro-, chocolate y crema deberían de ser reclasificadas como una sustancia controlada".
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Mientras tanto, Vicente Fox y George Bush reiteraron su compromiso "de acelerar el proceso para lograr rápido que todos los cruces pueden ser documentados y que todos los mexicanos y mexicanas que trabajan en Estados Unidos lo hagan legalmente, para que no tengan que andarse escondiendo, no tengan que andar a salto de mata", explicó el Presidente de la República.
Y Juan Hernández informó que el Ejecutivo negocia con la Cámara de Senadores la creación de una procuraduría de defensa del migrante, la cual tendría la misión de proteger los derechos de los migrantes en el país y eventualmente en el extranjero.
De aquí a que esto ocurra, el próximo 6 de junio se reunirá el grupo de alto nivel en materia migratoria; John Ashcroft ya prometió otro helicóptero, además del incremento en el número de agentes y de equipo médico y de rescate en la frontera.
Lo único seguro es que, cada jueves, continuarán reuniéndose Bernie Muller y otros habitantes de Tucson para rezar por los muertos en el desierto.*