Cuando el imperio perdió sus calles
"Rule Britannia, Britannia rules the World. Britons never, never, never shall be slaves". Colonizaron casi tres quintas partes del mundo, con himnos así. Y hoy, con todo y tercera vía, no hallan cómo insertarse en el mundo globalizado. El mundo, para sectores cada vez más fuertes políticamente en el Reino Unido, es una amenaza. Y cuando la amenazavive en la casa de al lado, y es de otro color, el resultado son explosiones violentas que se creían exorcizadas
SUSANA Berruecos García Travesí
Cuando se habla de racismo, el color negro siempre ha tenido una connotación política. En el Reino Unido, sin embargo, desde los setenta la visión dominante entre los activistas ha sido que el término "negro" cubre a todos aquellos que no son blancos, incluyendo afrocaribeños, africanos, paquistaníes, bengalíes, hindúes y chinos. Pero esto no significa que todos los grupos étnicos minoritarios compartan los mismos valores culturales, sociales o incluso políticos. A pesar de que estos grupos rara vez se mezclaban socialmente entre sí, su situación en este país responde a experiencias similares. La mayor parte provienen de las ex colonias británicas, desde los tiempos de la posguerra, cuando fueron invitados para formar parte de un esquema laboral de bajos salarios en el que la población blanca no quería participar.
En
una tarea masiva que buscaba reconstruir el país después
de la devastadora experiencia de la segunda Guerra Mundial, el gobierno
británico promovió la inmigración, primero entre los
refugiados europeos desplazados por la guerra y después entre los
ciudadanos provenientes de Irlanda y los países del Commonwealth,*
debido a la falta de mano de obra. Los inmigrantes que llegaron en oleadas
a trabajar a las fábricas y los molinos fueron mayoritariamente
asiáticos y negros. Estos nuevos pobladores se fueron concentrando
en las áreas más pobres, donde los recursos eran escasos
y donde tenían que soportar los mismos niveles de hostilidad racial
en todo lo relacionado con servicios de salud, educación e incluso
hasta con la policía. Así es como todas estas comunidades,
con sus enormes diferencias y antagonismos, pertenecían al final
a un mismo grupo. Aunque no se identificaran como "negros", esta era una
expresión políticamente significativa para describir a los
inmigrantes en el Reino Unido que no eran blancos.
Con el paso de los años, viendo su producción económica restaurada, el gobierno británico comenzó a imponer estrictos controles sobre la inmigración, especialmente desde fines de los setenta. En este tiempo, las secciones de población negra crecieron en el Partido Laborista y las uniones sindicales, demandando cada vez mayor representación para su gente. Cada grupo emergió con demandas comunes por equidad en el empleo, justicia ante la ley, defensa contra los ataques raciales y promoción de mayor inversión social en los lugares que habitaban. En 1976 se promovió el Acta de Relaciones Raciales, que tuvo un efecto positivo en la sociedad. No obstante, era evidente que había que revisar aquellos preceptos para irlos adecuando a los nuevos contextos, cosa que sucedió hasta 1999.
En los ochenta se empezaron a pagar las primeras consecuencias de la desaceleración económica y la caída de la industria manufacturera, con fuertes disturbios raciales registrados en 1981 en el sur del país. Veinte años después, pareciera que poco se ha avanzado pues solamente se ha girado el enfoque del mismo descontento, presenciando este tipo de enfrentamientos ya no en el sur sino en el norte del país, y no siendo ya las comunidades caribeñas las más afectadas sino los inmigrantes de Pakistán o Bangladesh.
En las últimas semanas, fuertes disturbios raciales se han registrado en diversas ciudades al norte de Inglaterra, tales como Oldham, Bradford y Burnley, con poblaciones mayoritariamente asiáticas. Hemos hablado ya de la discriminación de la que eran objeto los primeros inmigrantes, quienes tuvieron que irse recluyendo en zonas que los apartaban de la sociedad británica pero que les proporcionaban lo suficiente para el sustento familiar. No obstante, con el paso de los años los estragos sociales se han polarizado, causando serios enfrentamientos entre las nuevas generaciones, que no quieren soportar más insultos.
Estos recientes acontecimientos indican que es tiempo de revisitar políticamente el término "negro" y preguntarnos si se mantiene como una herramienta útil para describir la creciente y fracturada complejidad de la diversidad racial existente en la actualidad en el Reino Unido. No necesariamente porque los asuntos que afectan a la población que no es blanca hayan cambiado, sino más bien porque están afectando a diferentes grupos étnicos en tan diversas maneras que resulta claro que este término ya no puede proveer los medios adecuados para comprender el debate actual.
Las diversas experiencias de los hindúes o los inmigrantes de Bangladesh ofrecen un ejemplo útil. Aquellos de origen hindú, de acuerdo con el gobierno y según estadísticas independientes, son los más participativos electoralmente hablando y son quienes tienen mayores ahorros o logran mejores resultados en los exámenes escolares de todos los grupos étnicos, incluidos los blancos. En todos estos frentes, la comunidad bengalí se ubica en los últimos lugares, con los paquistaníes siguiéndolos muy de cerca. Por ello, hablar de una experiencia asiática en su conjunto, por no decir de una población negra, es completamente inútil en la actualidad: estadísticas en el rubro de salud demuestran discrepancias similares.
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Oldham se ha ganado su lugar en la historia por haber sido el centro de la industria textil que floreció durante la Revolución Industrial, convirtiéndose así en uno de los condados líderes en el mundo en cuanto a la producción de algodón durante los siglos pasados. Este es uno de los 10 distritos que pertenecen a la región de Greater Manchester. En la actualidad residen allí una serie de comunidades minoritarias que incluyen a personas originarias de Pakistán, Bangladesh, Ucrania, China e India, así como afrocaribeños.
La ciudad de Bradford, ubicada a unos 300 kilómetros al norte de Londres, tiene una población cercana a 500 mil habitantes, con una minoría étnica que representa 18% de la población del distrito, pero que congrega mucha pobreza. El 86% de esta población minoritaria es de origen asiático, mientras que otro 7% es de origen afrocaribeño, comunidades que arribaron a esta región en los cincuenta, después de oleadas de inmigrantes provenientes de Irlanda y Alemania. Los más recientes choques en esta ciudad surgieron cuando medio millar de manifestantes de la Liga Antinazi protestaban contra el partido de ultraderecha Frente Nacional, que había programado una manifestación.
Burnley es un condado con cerca de 100 mil habitantes que ha visto la inmigración principalmente de gente de Bangladesh, que llegó a trabajar en las fábricas y los molinos. Con el colapso del sector de la manufactura de las últimas dos décadas se han encontrado sin trabajo en una zona que decrece en sus niveles de vida. Aquellos que llegaron hace 30 o 40 años se están preparando para jubilarse, sin tener algún trabajo y con pocos ahorros.
En todas estas zonas se ha comprobado la relación que existe entre las actividades de los racistas y la exclusión de los ciudadanos que no son blancos. Estas actitudes han afectado a la mayoría de las instituciones, que, por lo general, han buscado o facilitado la segregación de cada grupo en lo que pudiera llamarse un "apartheid municipal". En algunas regiones existen escuelas u hospitales exclusivos para cada grupo étnico, con el propósito inicial de evitar enfrentamientos entre las comunidades pero que en realidad las han aislado más y han desincentivado su convivencia. Después de los disturbios se han llegado a construir rejas al estilo del Muro de Berlín, con el propósito de separar a las comunidades y evitar mayores conflictos, sin darse cuenta de que esto es lo que tal vez ha propiciado la falta de entendimiento de una comunidad global en la que cada grupo étnico debe respetar la cultura, las tradiciones y la religión del otro, al mismo tiempo que aprender a convivir.
Es así como estos recientes enfrentamientos evidencian la urgente necesidad de darle un giro al debate, tanto en términos de lenguaje como de enfoque, si es que se quiere que dicho debate permanezca relevante y pertinente. Es necesario ampliar el discurso político y hablar de manera diferenciada de las experiencias de cada una de las comunidades que se han mencionado. La unidad entre esos grupos étnicos minoritarios resulta una precondición vital para combatir el racismo en este país. No obstante, el debate debe de ser promovido desde una perspectiva realista y no proclamado desde la abstracción.
Una encuesta reciente de Naciones Unidas indica que la preocupación pública por cuestiones de inmigración como uno de los principales problemas para el país ha crecido hasta cerca del 20%, a diferencia del 3% registrado hace cinco años. La inmigración como tema registró niveles más altos de preocupación que cuestiones relacionadas con la economía, las drogas o la educación en Europa. Los únicos asuntos que fueron más importantes que la inmigración fueron orden y ley, con 33%; salud, con 26%, y desempleo, con 22%.
En el contexto de un mundo globalizado, el problema del racismo parece estarse expandiendo por diversos países de Europa. No podemos olvidar figuras que han fortalecido las posiciones políticas de la extrema derecha como Joerg Haider, en Austria; Christoph Blocher, Gianfranco Fini o Umberto Bossi, en Italia; Edmund Stoiber o Jean Marie Le Pen, en Francia, mientras que ahora en el Reino Unido está volviendo a tener preocupantes manifestaciones en el Partido Nacional Británico (BNP). Cabe mencionar que en las últimas elecciones generales del pasado 7 de junio, este partido alcanzó por primera vez en su historia en las regiones con mayores problemas raciales más de 15% de los votos. De los mejores tres resultados del BNP en la pasada elección, dos se registraron en Oldham y el otro precisamente en Burnley. El primer ministro británico, Tony Blair, ha tenido que expresar su descontento ante esta fuerza política que de alguna manera ha incentivado los enfrentamientos en el norte del país. No obstante, el éxito del Partido Nacionalista se debe en gran parte al fracaso de la política laborista en el tema de la inclusión social. Aunque todavía es bastante restringido el alcance de los nacionalistas, su mensaje es aterrador, pues muestra el sentir de una parte importante de la clase trabajadora blanca.
A manera de conclusión, se debe decir que la diversidad cultural ha dado al Reino Unido importantes oportunidades en los mercados mundiales. No obstante, estas oportunidades están en riesgo de resquebrajarse por los problemas derivados del racismo y la exclusión social. No cabe duda de que se han registrado importantes cambios en los últimos 30 años, no sólo desde la inmigración de la posguerra y el fin del imperio que colocaba al Reino Unido como una gran potencia económica, sino también por medio de la globalización y el proceso de devolución a los gobiernos locales, con el consecuente pluralismo moral y cultural en el contexto de una relación más estrecha con Europa.
La mayoría de los debates teóricos con respecto al tema del racismo en el Reino Unido se han dado en torno de las teorías nacionalistas y liberales de la sociedad. Bajo el modelo nacionalista, el Estado promueve una cultura nacional única, esperando que todos los habitantes la asimilen por igual, y quienes no lo logren, se conviertan en ciudadanos de segunda clase. Bajo el modelo liberal hay una sola cultura política en la esfera pública, pero una diversidad sustancial en las vidas privadas de los ciudadanos. Un tercer modelo es el pluralista, que rechaza una distinción como las anteriormente descritas entre las esferas públicas y privadas, promoviendo que el ámbito público deba revisarse continuamente para adecuarlo a las diversidades culturales de la sociedad en general. Esperemos que en los meses por venir se adopte una posición plural e incluyente para enfrentar este problema, que ha crecido de manera preocupante, lo que permitiría atender a un segmento crucial del electorado que tradicionalmente ha apoyado a los laboristas.*
Etnicidad de la población residente en el Reino Unido
Comunidad Población %
| Blanca | 53,082,000 | 89.2% |
| Hindú | 942,000 | 1.6% |
| Pakistaní | 671,000 | 1.1% |
| Bengalí | 257,000 | 0.4% |
| Negra caribeña | 504,000 | 0.84% |
| Negra africana | 374,000 | 0.6% |
| Negra (otros) | 124,000 | 0.20% |
| Negra mixta | 184,000 | 0.30% |
| China | 133,000 | 0.22% |
| Otros grupos | 644,000 | 1.08% |
POBLACION TOTAL DEL REINO UNIDO: 59,501,000
Fuente: Britain 2001 - The Official Yearbook of the United Kingdom (National Statistics)