DOMINGO 29 DE JULIO DE 2001


Explotación laboral en el paraíso maquilador

Tehuacán: la capital de los jeans

Los ojos de los estrategas del Plan Puebla Panamá miran hacia la región de Tehuacán, donde el mundo de Maquilatitlán ya cumplió su primer sexenio. Todo un paraíso: ponga aquí su planta a cambio de nada, prometen los gobiernos. Y cumplen. Sin recursos para emprender una ruta migratoria mayor, los habitantes de la zona se estacionan aquí, luego de ser echados de la tragedia del campo. Ocho de cada 10 obreros son indígenas; trabajan de sol a sol por un salario de hambre y sin derechos laborales. Por si fuera poco, la dichosa recesión ha provocado que 10 mil de ellos estén en la calle

JESUS Ramírez Cuevas * Ilustraciones de MARIES Mendiola

Tehuacán, Puebla. Estela, una joven nahua originaria de la Sierra Negra, salió de su pueblo desde hace un año, en busca de empleo. A sus 17 años, gana 400 pesos semanales por trabajar 10 horas diarias, y a veces hasta 14, en la maquila.

 Vive con su familia en dos cuartos por los que pagan 300 pesos al mes. El baño es compartido. La ventaja es que está ubicada a 20 metros de la planta donde labora, aunque las calles no están pavimentadas y no cuente con agua potable todo el tiempo como sí la hay en la empresa.

Se maquila en Tehuacán"Nací en Pilola, nos vinimos por el trabajo porque allá en el pueblo casi no hay", explica Estela Montes Rojas, quien viste pantalones, algo inusual en la sierra.

Su tarea cotidiana consiste en marcar pantalones o faldas de mezclilla. "Yo marco las prendas y otros le ponen la traba. Hoy nos quedamos hasta las 11 de la noche, desde el lunes estamos trabajando hasta esa hora porque les urge el corte. Normalmente laboramos nueve horas de lunes a sábado", dice Estela.

Los empleados de la maquila no reciben el pago de horas extras. "Siempre me pagan lo mismo aunque trabajemos más tiempo. No me dan prestaciones y si falto un día me descuentan dos. Si sale mal el trabajo me lo regresan, lo descosen y lo vuelven a coser". Ella trabaja en Odigua, una empresa pequeña donde hay unos 50 obreros, todos indígenas. Hasta hace poco laboraban muchos menores de edad pero los corrieron después de que organizaron una protesta por falta de pagos.

 Estela no se preocupa demasiado cuando dice que las condiciones laborales son malas. "El trabajo es duro y siempre hay pelusa volando por todos lados".

 Esta jovencita indígena sonríe con pena cuando confiesa: "Me gusta el trabajo de la maquila. Estudié la primaria, pero ya no pienso estudiar, puro trabajo. Yo creo que nos vamos a quedar aquí en Tehuacán a vivir". La de Estela es como otros miles de familias indígenas avecindadas en la ciudad, que sobreviven con los ingresos del trabajo de sus hijos maquileros y habitan en casas miserables.

La realidad descrita por Estela Montes es compartida por los más de 35 mil obreros de la maquila de ropa que hay en la ciudad, 80% de los cuales son indígenas nahuas, mazatecos, popolocas y mixtecos, informa José Méndez, presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Vestido de Tehuacán (Canaives).

Cada mes las maquilas producen más de 5 millones 177 mil pantalones en esta ciudad. Los obreros especializados reciben al mes, cuando mucho, 200 dólares, el precio de un pantalón en Estados Unidos.

El dirigente empresarial reconoce que "el principal atractivo del sur son los bajos salarios y las casi nulas obligaciones de las empresas extranjeras que se han instalado (no pagan impuestos, no tienen aranceles de importación y les dan la infraestructura casi gratis). Si bien la maquila detuvo la migración a Estados Unidos ha generado otros problemas".

Según Martín Barrios, de la Comisión para la Defensa de los Derechos Humanos del Valle de Tehuacán (Cetilizchicahualistli), "con la entrada en vigor del TLC en Tehuacán se dio un boom maquilero a partir de 1995. El avance de la maquila ha sido a costa de los derechos de los pueblos indios. Mucho de lo que se dice del Plan Puebla-Panamá ya existe aquí. La avanzada de la inversión extranjera ha traído como consecuencia el despojo legal de los territorios indígenas y el saqueo del agua de la región. Los indígenas se han vuelto mano de obra barata en las maquiladoras porque el campo está descapitalizado. Se ha creado una dependencia económica de los pueblos del valle y la sierra. Si se van las maquilas se quedan sin nada".

*Oportunidades en  economía globalizada

"Sol de oportunidades". Así reza la publicidad del gobierno municipal de Tehuacán para atraer inversiones a esta ciudad de 300 mil habitantes.

 Actualmente, según cifras de la Secretaría de Economía, hay más de 3 mil 750 plantas maquiladoras en el país (más de 70%, en la frontera norte), que han generado 17 mil 500 millones de dólares en divisas. De acuerdo con cifras del INEGI, en Puebla hay 189 maquilas. Sin embargo, en Tehuacán hay más de 300 según la Canaives (o más de 500, según una ONG).

El presidente Vicente Fox, durante una reunión con empresarios maquiladores en mayo pasado, dijo que el sector se ha extendido hasta la frontera sur pero reconoció que "los empleos y las ventas hacia el exterior han disminuido, sabemos que este problema afecta de manera especial a la industria maquiladora y que de hecho ha llevado al cierre de algunas plantas".

Gonzalo Martínez, administrador de una maquila, señala que "las empresas han creado empleos; sin embargo, las condiciones de trabajo son malas, los salarios son bajos y los derechos de los trabajadores son violados. Por eso existe el temor de que el país se convierta en un país maquilador". Agrega que "aunque la desaceleración económica está afectando a la industria, los empresarios siempre salen ganando, el costo se lo cargan a los trabajadores".

*La crisis económica ha provocado desempleo

En lo que va del año han cerrado más de 30 empresas de la maquila en el Valle de Tehuacán y han sido despedidos unos 10 mil trabajadores, casi 30% de los que hay en la ciudad, informa José Méndez, presidente de la Canaives.

Méndez es un empresario que ya fue alcalde por el PAN. Mira a través de su ventana el taller de su propiedad mientras explica que a principios de este año las 300 maquilas y sus 35 mil trabajadores "hacían que presumiéramos que no había desempleo. Pero el sector ha sido golpeado por la crisis; si continúa la situación, pueden llegar a más de 15 mil los despedidos a fines de año".

El empresario califica el panorama como sombrío, "el problema es que estos años sólo se vendió mano de obra. Se arma la ropa y se embarca, muchas veces ya viene cortada. Estamos viendo la manera de hacer el paquete completo. Por cada producto el maquilador gana entre 2 y 2.5 dólares; si ofreciera el paquete completo la ganancia sería de 7.50 dólares".

"Los mexicanos estamos siendo desplazados por los extranjeros; ellos tienen subsidios, condonación de impuestos, tregua al compromiso al pago del IMSS. Hay estados que les instalan todo. Requerimos un trato igual por parte del gobierno federal. Queremos tregua del IMSS, porque no tenemos ni para la nómina", se queja el presidente de Canaives.

El presidente de la Junta de Conciliación y Arbitraje de Tehuacán, Raymundo Pérez, señala que 90% de los juicios este año han sido por despidos injustificados. "Se nota la escasez de trabajo. Antes no había desempleo. Ahora hay paros técnicos escalonados y han cerrado como 10% de las empresas".

Reconoce que "la mayor parte de las violaciones son por despidos injustificados y por jornadas de más de ocho horas sin pago extra. También hay demandas por el reparto de utilidades que no dan las empresas".

mas-estamp.jpgEn estos meses el IMSS ha embargado diversas empresas por falta de pago a la institución. Méndez cuestiona las políticas del gobierno federal: "No vemos apoyos financieros para enfrentar a los países del sur que nos quitan el trabajo. Otro problema es la política cambiaria, hay un subsidio hacia el dólar que hace perder a los exportadores. Si a eso le sumamos la carga que significan las cuotas del IMSS, que nos descapitaliza y lo que da a cambio es muy poco".

Sobre las condiciones de trabajo y los salarios, Méndez considera que "son buenos". "Lo que pasa es que vienen empres

as extranjeras que no cumplen con la ley y pagan bajos salarios. Las empresas que operan en la clandestinidad provocan que se abarate la mano de obra".

Jerónimo Gómez, mixteco, cuenta que en su empresa "casi no hay trabajo, el patrón nos dice que las bodegas en Estados Unidos están llenas, pero que ahora que empiezan las clases en agosto es cuando se vende la ropa para las escuelas". Jerónimo vende periódicos en las mañanas para completar sus ingresos afectados por los paros técnicos.

"Si se acaba la maquila nos tendremos que ir a otro lado, porque no hay otra manera de vivir", se queja Eduardo, un joven que trabaja en una lavandería.

Otro problema es que la expansión de estas empresas en Tehuacán ha sido caótica y se ubican lo mismo en el centro de la ciudad que en la periferia, igual encima de los mantos acuíferos que sobre las milpas de los campesinos.

La gente pide maquilas porque quiere trabajo ya que el campo está devastado. En seis años han surgido más de 100 colonias, han llegado sobre todo nahuas y mazatecos. Las maquiladoras tienen todos los servicios pero la mayoría de las colonias nuevas no tienen agua ni luz ni drenaje. Miles viven en casas de cartón y plástico (una especie de Ciudad Nezahualcóyotl hace 30 años).

*Malas condiciones de trabajo

Los obreros no coinciden con la visión de los empresarios y gobernantes, se quejan de las pésimas condiciones en las que trabajan.

Estela Montes describe los pasos que siguen para elaborar más de mil pantalones diarios en su línea de producción. "Cada prenda de vestir implica muchos pasos, va pasando de obrero en obrero. Una prenda pasa por la mesa de corte, luego costura, lavandería y embarque. Primero lo pretinan, yo lo marco, otros pegan la etiqueta, la presilla, otros cosen la valenciana, otros cosen la orillas".

 Carmen Chávez relata que donde trabaja, en la maquila Casa Blanca, "antes eran caballerizas y cuando llueve hay goteras de agua, filtraciones, tenían que correr máquinas para que no se mojen. Los patrones que no te dan ni el agua. Casi no hay protección industrial".

"Los patrones ya están amañados-dice Carmen una mujer de 35 años, madre de dos hijos-, ya saben cómo tratar a los trabajadores. El trabajo se está yendo para Guatemala y para Brasil, porque allá son más bajos los salarios, allá les pagan la mitad que a nosotros".

A las malas condiciones de trabajo se suma el sistema de castigos. Gonzalo Martínez, contador de profesión, explica cómo funciona: "lo que más existe son descuentos, por una falta les quitan hasta dos días, hay multas por jugar, les quitan dinero por llegar tarde cinco minutos, o por estar 'mal presentados'. Se aprovechan porque la mayoría de los trabajadores vienen de la sierra y muchos no saben leer ni escribir y no reclaman porque se quedan sin trabajo".

Amada Morales explica que "si uno falta medio día lo castigan tres días sin trabajo. Si llego tres minutos tarde me regresan y puedo trabajar medio día pero no me pagan. En otras maquilas si echas a perder ropa la pagas (como es el caso de las empresas de José Méndez), si se manchan la pagan todos, si se rompe una máquina se la cobran a todos. Existen bastantes menores de edad, en realidad el trabajo lo necesitan. Hay muchos menores que tienen actas falsas".

*La changarrización de la maquila

Las empresas se están adaptando a la crisis. Según Gonzalo Martínez, la mayor parte están trasladando el trabajo de las fábricas a los talleres caseros. "Están cerrando las líneas de producción y a los trabajadores que exigen sus derechos les pagan con alguna de las máquinas, ellos siguen trabajando en sus casas, de forma que los empresarios están dejando de pagar impuestos, prestaciones y los trabajadores ahora laboran a destajo y les pagan menos que en la planta. Se está changarrizando la industria maquiladora, creando muchas empresas familiares que trabajan a destajo".

"El salario mínimo que manejan es de 58.30 pesos diarios. A una costurera le pagan 82 pesos por 530 pantalones; a una deshebradora le dan entre 59 y 64 pesos por 550 pantalones la tarea. Es un robo", dice Martínez.

Este profesionista de 40 años señala que "la tajada grande sigue perteneciendo al empresario que distribuye el trabajo. No se da un reparto equitativo de las ganancias".

Otra forma de mantener ganancias altas, explica el contador, "es que muchas empresas no facturan, no pagan impuestos. Les llegan a embargar y ellos responden con la maquinaria que tienen. Es una táctica empresarial, no cubren los impuestos y dejan que se paguen con lo que les correspondería a los trabajadores. Luego vuelven a abrir en otro lado. Las empresas nunca pierden".

Vicente Osio, un nahua con poco tiempo en la maquila, ya conoce los procedimientos para sacar la máxima ganancia: "Me dedico a abotonar y a subir cierres, pero ahora me aumentaron la carga. Se mandan muy feo los encargados, dicen que saque la tarea de mil 500 pantalones pero sólo puedo hacer 500".

Además, explica, "quieren que me cheque la salida y me quede. No quieren pagar horas extras. No me dan despensa, ni Seguro Social. Yo quiero que me paguen por día, no por tarea, porque no puedo hacer tanto; ya se me acabaron las uñas en tres meses. Hasta sangre me sale de los dedos".

 En algunas empresas, como Magylosa, hay capataces costarricenses, coreanos, tunecinos, magrebíes y hasta peruanos, que trabajan de forma ilegal. "Ellos maltratan a la gente. Nos llaman indios patarrajadas y nos insultan", denuncia Carmen Chávez.

*Salarios de hambre

Estela Montes hace el recuento de los salarios en la empresa en la que trabaja. "Los manuales reciben 400 pesos semanales (algo así como 58 pesos diarios, casi seis dólares). A los que cosen con la máquina les pagan hasta 700 pesos. Pero todo se paga por tarea; si no cumples con la cuota, te descuentan. A las deshebradoras casi no les pagan".

Todos trabajan bajo presión. Los que folian tienen que hacer mil 500 pantalones, dos líneas de producción de 200 trabajadores tienen que hacer 5 mil pantalones en una jornada.

Los patrones se cuidan de que los trabajadores no hagan antigüedad, así que despiden a la gente y la vuelven a contratar. Juan Carlos García explica: "Hostigan a los obreros que quieran correr injustificadamente. Para no pagar liquidación. Con pretextos los castigan hasta que se vayan. Hace unos días nos quitaron varias prestaciones. Toman medidas para correr al personal, si vas al baño toman el tiempo, no más de 10 minutos y sólo una vez al día. En la planta 3 han salido 500 obreros porque no les alcanza lo del pasaje pues vienen de Esperanza, Altepexi, Ajalpan, ya que tienen que pagar hasta 100 pesos a la semana en transporte y comidas, y les quedan como 200 pesos de salario".

"Cuando llegan los inspectores del IMSS les dan el día libre a los menores de edad. Manuel Alvarez importó los métodos de producción de Taiwán, pero en lugar de chinos ahora son popolocas", denuncia García.

*Los nuevos caciques maquileros

En Tehuacán primero gobernaron las familias ricas, luego los empresarios refresqueros, después vinieron los dueños de las granjas avícolas, ahora son los maquileros los que gobiernan; antes estaban con el PRI y ahora apoyan al PAN.

Las familias maquileras detentan el poder político y económico, son los nuevos caciques de la región: los Hadad, los Méndez, los Athié, los Alvarez Fernández del Grupo Navarra (dueños de Confexpo y Magylosa, que maquilan pantalones GUESS y GAP, quienes han sido denunciados por activistas contra "los talleres del sudor" en Los Angeles y en San Francisco por la explotación a su obreros). Los Alvarez Fernández jalan con el PRI, mientras que otros como los Méndez van con el PAN.

El grupo Romero llegó en los cincuenta e instaló granjas avícolas (que ahora vendió a Bachoco) y porcícolas. Tehuacán era de los Romero. Ceferino Romero inició el clan. Ahora Ignacio García, de la Cadena Romero, es presidente municipal de Ajalpan. Su hermano Wilebaldo es el cacique del municipio. La familia Romero ha tenido candidatos en todos los partidos (PRI, PAN y PRD). Uno de los gatilleros más famosos de la familia Romero fue Amador Hernández, dirigente de la CNC que mandó asesinar a los copreros de Guerrero en 1969. Todavía vive, y tiene un rancho en San Marcos Necoxtla; es un lugar árido pero el rancho tiene árboles y agua. Julio Rodríguez Olaya (actual diputado por el PRI) fue pistolero de los Romero. Otro diputado del PRI fue su contador, Edgar Benítez Gálvez.

Otro grupo es el de los Barbosa, descendientes del cacique de Ajalpan Calixto Barbosa, quien peleó junto con Zapata y repartió las tierras de la hacienda Buenavista que llegaba hasta la Sierra de Zongolica. Miguel Barbosa ahora es dirigente del PRD. En Ajalpan el poder político está asociado a quien controla el agua. En el municipio han regalado los terrenos para instalar las maquilas y se han asociado con los empresarios. Incluso la diputada perredista Susana Wuotto instaló un tanque de agua en Atzumba para una maquiladora y les pidió a los indígenas que la tierra que van a dar a la empresa la pusieran a nombre de ella, denunció Guadalupe Morelos, un ejidatario del lugar.

El actual presidente municipal de Tehuacán, Felipe Mojarro, del PAN, llegó apoyado por los maquileros.

*Pueblos indígenas afectados por la maquila

mas-periodico.jpgLos pueblos indígenas del Valle de Tehuacán han sido afectados por la industrialización. Las empresas los han despojado legalmente de sus tierras con el apoyo de las autoridades. El agua es acaparada por las maquilas mientras que no hay para regar el campo.

En Ajalpan, donde hay 90 maquiladoras, cada día llegan más de 3 mil indígenas de los pueblos de los alrededores a trabajar en ellas. Incluso hay una planta frente a la presidencia municipal, que les regala el agua y privatiza las tierras comunales.

Altepexi fue el primer pueblo afectado por la maquila, los jóvenes se volvieron chavos banda. Y se les puede ver en las esquinas después del trabajo o los fines de semana en los bailes; cuando tocan rock, asisten con camisetas negras y pantalones guangos, y cuando tocan cumbias, de camisas de cuadros y pantalones de mezclilla. Con las maquilas también llegaron las drogas a los pueblos.

El presidente municipal de Miahuatlán explica que la región "ha cambiado totalmente desde que se instalaron las maquiladoras, la mayoría de la población joven entró a trabajar en esas empresas. Hay mucha drogadicción entre jóvenes, han surgido pandillas con otra cultura, están dejando la costumbre. Las bandas urbanas indígenas son conocidas como maras (chaviza, en náhuatl). También ha crecido el número de madres solteras. El 20 o 25% se dedica al campo, otro 30% de entre 16 y 25 años se va a Estados Unidos, sobre todo a Oregon, Las Vegas y Nueva York. El resto trabaja en la maquila".

"Los padres escogen que en lugar de estudiar la primaria trabajen en la maquila y que en lugar de estudiar secundaria se vayan a Estados Unidos. Entran a las 7 de la mañana y regresan a las 8. Trabajan de sol a sol", afirma el edil nahua, con amargura.

*Sedesol, engachadora de indios para maquilas

Manuel Alvarez Fernández, dueño del Grupo Navarra y de empresas como Magylosa y Confexpo, a través de Hugo Alvarez, diputado del PRI y dueño de una maquiladora en Palmar de Bravo, promovió el enganche de indígenas de la Sierra Negra a las maquilas a través de Sedesol.

Hugo Alvarez fue hasta hace unos días el encargado de Sedesol en la región. El diputado tricolor se alió a dos mujeres ladinas de Vicente Guerrero que eran sobrinas de Obdulia Hernández Tamayo, cacique de la Sierra Negra. Ellos se dedicaron a enganchar a jóvenes indígenas para la maquila a cambio de los apoyos del Progresa y otros programas de combate a la pobreza.

La tía Tula, como la conocen, es gente de Manuel Barttlet y ha manejado los proyectos de la CNC en la sierra. El empresario entró en la sierra llevando los proyectos productivos para las familias indígenas. El también funcionario de Sedesol autorizaba los apoyos a cambio de que los padres mandaran a sus hijos a la maquila.

Según varios testimonios de indígenas de la región, los enganchadores oficiales le decían a los indígenas: "No te preocupes yo los educo, yo los capacito, para qué los quieres aquí". Y se los llevaban al Centro San José.

Dicho centro funcionó hasta la semana pasada, bajo la pantalla de una asociación civil, Sentilistli, que creó Manuel Alvarez para recibir donativos deducibles de impuestos. El mismo empresario se daba recibos a cambio de apoyos. Bajo la idea de educar, capacitar y albergar, el empresario de origen español involucró al INEA, a Sedesol, al IMJ, a la Secretaría de Finanzas del estado. "El Centro San José era un centro de enganche maquilador", denuncia Martín Barrios, de la Comisión de Derechos Humanos.

El Centro San José albergaba a unos 300 indígenas de 14 a 17 años. Recibían desayuno, comida, hospedaje. Les daban cursos de excelencia de Miguel Angel Cornejo. Después del trabajo les ponían a los indígenas Sky Tv o Cablevisión (decían que los educaban con documentales de Discovery Chanel). Mientras aprendían el trabajo de la maquila les pagaban 100 pesos a la semana. Cuando ya sabían hacer su trabajo les descontaban 320 pesos por los servicios. La crisis económica -y seguramente el cambio en la administración federal- llevaron al empresario a cerrar el Centro San José. "No hay dinero para mantener esto", dice la administradora antes del cierre. Tal ha sido el "prestigio" del centro que el presidente de la Canaives lo pone como ejemplo a seguir.

Esto y más es lo que les espera a los indígenas y campesinos del sur del país con planes como el Puebla Panamá y Gran Visión 2020.

Para Martín Barrios "lo que propone el gobierno para el sureste del país ya se ha aplicado en Tehuacán desde hace seis años, los talleres del sudor".*



Maquila venenosa

El principal recurso natural de Tehuacán es el agua. Su fama de capital del agua mineral ha trascendido las fronteras. Lo que antes se destinaba para hacer refrescos, hoy se utiliza para lavar la mezclilla. El vital líquido ahora escasea por la sobreexplotación. La contaminación provocada por las maquilas es alarmante.

Eduardo, un joven que trabaja en la lavandería de Famián, que maquila para la trasnacional Tarran Apparell Group (TAG), aporta cifras aterradoras: cada máquina de lavado usa más de un millón 555 mil litros de agua por jornada. En una semana la planta donde trabaja gasta más de 100 millones de litros.

En Tehuacán hay más de 25 lavanderías (12 legales y las demás clandestinas). La mayoría no tiene plantas de tratamiento. Eduardo es contundente: "Las lavanderías que están contaminando toda el agua y arrojan químicos son puro veneno. Las autoridades no hacen nada".

Esta es la lista de sustancias tóxicas que se utilizan para el lavado de millones de pantalones de mezclilla cada semana.

"Se arrojan químicos como grancell, que es una enzima biodegradable para eliminar residuos de la mezclilla; provoca alergias en la piel -muestra la mano y el dedo manchados por un hongo oscuro-. Hay también carbonatos de calcio, sosa cáustica, ácido acético, bisulfito (muy tóxico), antiozeno, hexametafosfato; alfadher, una enzima que se come el almidón. Todos son insumos importados.

Para estar a la moda, la mezclilla no sólo se corta y se cose, también se somete a diversos procesos para envejecerla. "Los procesos para desgastar y deslavar la mezclilla son muy laboriosos y utilizan mucho agua por eso ya no se permiten en Estados Unidos", denuncia Eduardo.

Hay pantalones que requieren doble proceso porque como se satura el mercado, vuelven para ser transformados. Los deshilachan de abajo y de arriba y los vuelven a lavar y a suavizar. "Por ejemplo, un pantalón Structure se lija para desgastarlo", dice Eduardo. Hay un proceso terrible: el sand blast, que utiliza arenillas de silicato que afectan las vías respiratorias. "Hay un proceso que se llama stone washing. Es un lavado con piedra pómez hasta que la mezclilla se pone azul clarito. Lleva cantidades industriales de cloro; cada carga de 160 pantalones lleva 65 kilos de cloro".

En la planta de Balseca se efectúa el proceso wiskas, que lleva permanganato de potasio y lo neutralizan con bisulfito y luego lo lavan. "Todo lo hacen sin protección industrial. Las prendas desprende un olor tóxico que asfixia", cuenta Eduardo.

El proceso de lavado de un pantalón es largo: se pasa a desgaste, a la rafia, después a la lavandería, luego se exprime en centrifugadora y se pasa a la secadora; el siguiente paso es agregar colorante para dar el tono, se pasa a revisado, se pega la etiqueta, se colocan metales (remaches y botones), se plancha y se embarca. De la lavandería se va directo a la frontera. Las autoridades municipales apenas están promoviendo un acuerdo de autorregulación de las empresas para "evitar" la contaminación.