DOMINGO Ť 5 Ť AGOSTO Ť 2001

Ť Llama el obispo Arizmendi a pagar salarios justos

Acaparamiento abusivo de tierras, una de las causas del conflicto en Chiapas

ELIO HENRIQUEZ CORRESPONSAL

San Cristobal de Las Casas, Chis., 4 de agosto. Si no existiera "ambición injusta por el dinero no habría tantas desigualdades en las comunidades de Chiapas y del mundo", afirma el obispo Felipe Arizmendi Esquivel en su mensaje de este domingo.

Agrega que "nadie puede negar que algunos se han enriquecido inmoderadamente a costa de los más pobres, de los indígenas y de los trabajadores migrantes indocumentados".

Manifiesta que el acaparamiento ilimitado de tierras en Chiapas, sin posibilidades de que los peones acasillados tuvieran una esperanza de salir algún día de esas cadenas y de que su situación cambiara, es una de las "injusticias que motivaron la insurgencia armada" de enero de 1994.

"Esta ambición desmedida por los bienes materiales y por acumular en forma excesiva es la raíz de muchas injusticias, de la corrupción, del narcotráfico y de la "industria del secuestro", señala el prelado en el mensaje que fue adelantado a los medios de comunicación.

Ojalá, expresa, que los aspirantes a puestos públicos no busquen el triunfo en los comicios sólo por el deseo de mejorar su situación económica, pues si se enriquecen indebidamente en el ejercicio del poder, los ciudadanos, con razón, se los van a reprochar y no podrán gastar tranquilamente lo que malamente adquirieron.

También manifiesta su esperanza de que "los ricos se convenzan de que si quieren vivir en paz, el mejor camino es que no abusen de los pobres, que no cometan injusticias; por el contrario, que abran su corazón para compartir, que se inclinen compasivos hacia los que más sufren, a ejemplo del buen samaritano".

Los exhorta a que "paguen salarios justos y traten como personas a sus empleados", y así "verán que la justicia y la fraternidad son los cimientos de una vida tranquila y pacífica, porque si no se arrepienten de sus ambiciones desmedidas, ni aquí ni en la otra vida tendrán paz y felicidad".

Subraya que son varias las injusticias que motivaron la insurgencia armada "de algunos que se dejaron convencer por quienes les machacaron la idea de que el desorden social sólo por las armas se podría revertir", a lo cual, desde el principio, "los obispos declaramos que comprendemos la raíz del problema, pero que no aprobamos el método de la guerra, pues ésta sólo provoca nuevas injusticias, divisiones y enfrentamientos que agudizan la pobreza".