Viernes 11 de enero de 2002
La Jornada de Oriente publicación para Puebla y Tlaxcala México

 
Cine

Frodo y el anillo incómodo

n Alfredo Naime Padua

Apenas un mes después de su estreno en 10 mil salas de todo el mundo, La comunidad del anillo, primera entrega de la trilogía fílmica a partir de El señor de los anillos, ya fue considerada "película del año" por el American Film Institute. Así, John Ronald Reuel Tolkien -autor del clásico literario, fallecido en 1973- estará de plácemes; imposible que el escritor británico imaginara los alcances que tendría su obra, publicada en 1955 con base -parcialmente al menos- en los folklores anglosajón y nórdico.
También en Puebla se ha estrenado la película, dirigida por el neozelandés Peter Jackson, de quien se recuerda sobre todo Bellas criaturas, logradísimo film independiente de 1994 coestelarizado por una Kate Winslet pre-Titanic. Con sólo una cinta "de estudio" -The frighteners (1996), de baja recaudación-, Jackson se las ingenió para que se le designase el cineasta responsable no sólo de La comunidad del anillo, sino también de las dos secuelas que respectivamente estrenarán en los diciembres de 2002 y 2003: Las dos torres y El retorno del rey. Por lo pronto, La comunidad del anillo -o mejor dicho la trilogía toda- es ya mencionada por muchos exageradillos como "la producción más impactante de la historia del cine", aseveración que respaldan centralmente en su alucinante presupuesto de más de 300 millones de dólares.
Ya en 1978 el director Ralph Bakshi había intentado una versión animada de la obra de J.R.R. Tolkien, con resultados desastrosos. De entonces para acá, los más obsesivos fans de la fantasía mitológica habían esperado del cine un nuevo y feliz tratamiento. En cuanto New Line anunció, tres años atrás, la megaproducción, la efervescencia creció vertiginosamente; y apenas abrió la página oficial en la web, las visitas se desbordaron en un fenómeno sólo comparable al de Episodio I: la amenaza fantasma: a septiembre del año pasado, el sitio había registrado más de 400 millones de visitas.
Para una película así, el cast tenía que ser igualmente de ensueño. El héroe y principal personaje, el "hobbit" Frodo Baggins, se asignó al talentoso Elijah Wood; es Frodo quien deberá llevar el peligroso anillo hasta el dominio de Mordor para ahí, ayudado por los otros ocho miembros de la comunidad, intentar su destrucción. Bilbo Baggins recae en el espléndido Ian Holm, mientras que otro Ian, McKellen, da vida a Gandalf, el mago sabio y bueno que vela por el osado grupo. Cate Blanchett encarna por su parte a la hermosa y preclara reina Galadriel; y el veteranazo de films de horror, Christopher Lee, imbuye al malvado Saruman. Además está la siempre agradecible Liv Tyler como la bella "elfa" Arwen. Así, entre elfos, enanos, humanos y hobbits transcurren los 170 minutos en que se narra La comunidad del anillo, una historia -como la saga toda- en la que el bien está en riesgo ante la brutal fuerza del mal, entendidos ambos como conceptos universales, tal como lo reclaman la épica y el cine de leyenda.
La gran incógnita es si el film, que inicia recorrido en nuestra ciudad, va a gustar también a aquellos cinéfilos que no necesariamente están familiarizados con la novela; que no necesariamente se sienten transportados por los ámbitos legendario-mitológicos y/o que no necesariamente toleran tres horas de butaca frente a una película, por emocionante que ésta sea. Tal vez sí o tal vez no. Pero lo que sí parece seguro es que La comunidad del anillo y sus secuelas anuales están llamadas a ser obras fílmicas especiales. Su origen, su presupuesto, sus búsquedas artísticas; su espectacularidad, su reparto, sus atmósferas; sus recreaciones detalladas y minuciosas, la alejan por completo de la rutinaria medianía. En ello radica el inicial atractivo de esta obra, y queda por verse si se consolida como el gran acontecimiento que promete ser. Pero eso lo decide el público, no el anillo...