DOMINGO 3 DE FEBERO DE 2002


La historia de un capitán desaparecido

"Sí lo tenemos"

Hace cuatro años, un grupo de "inteligencia militar" detuvo en Jalisco al capitán Juan Rodríguez Valenciano. Su captura coincidió con la del general Jesús Gutiérrez Rebollo, acusado de trabajar para el Cártel de Juárez, pero hasta ahora al capitán no se le ha fincado proceso alguno. Oficialmente no existe acusación en su contra ni, asegura a su familia la Secretaría de la Defensa, está encarcelado. Nada más desapareció. El presidente Vicente Fox ordenó su localización. No le han obedecido

Alberto NAJAR

El grito, a las seis de la mañana, se escuchó en toda la calle desierta.

"¡Bájate, cabrón!", fue la orden para el capitán retirado Juan Rodríguez Valenciano, quien a bordo de su automóvil estaba a punto de salir a su trabajo.

A unos cuantos metros su esposa Luz María Barrera Ponce cerraba el portón del edificio donde vivían en la colonia Arboledas de Zapopan, Jalisco. El grito detuvo la maniobra.

Sin curpo"Voltee a la calle y vi que ya le habían abierto la portezuela del auto, lo jalaron y luego lo subieron a una Suburban", recuerda. "Salí corriendo y les grité 'qué pasa', pero un joven de cabello corto que ya estaba en el coche de mi marido me dijo 'no se preocupe, señora, somos de inteligencia militar'. Y luego se fueron; la camioneta salió disparada".

Ya pasaron cuatro años. La imagen fugaz del capitán cuando fue obligado a subir a la camioneta, esa madrugada del 22 de marzo de 1997, es el último recuerdo que Luz María tiene de su esposo.

A partir de esa fecha nadie sabe el destino de Rodríguez Valenciano, ni tampoco se conoce la razón de su captura. Durante cuatro años su familia no ha parado la búsqueda, pero hasta ahora sólo existe la versión de que se encuentra detenido en alguna de las instalaciones de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). Pero no se sabe en cuál, ni tampoco si está sujeto a proceso judicial.

Por su desaparición se iniciaron dos averiguaciones previas en las procuradurías General de la República (PGR) y de Justicia Militar, respectivamente. No hay avances.

En los primeros días de su gobierno, el presidente Vicente Fox recibió personalmente una carta de Luz María Barrera con una petición de ayuda, y de inmediato ordenó su búsqueda y localización.

La orden presidencial no se ha cumplido: en la Secretaría de la Defensa argumentan que el capitán retirado nunca ha pisado alguna prisión militar.

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A Juan Rodríguez Valenciano lo detuvieron un mes después de la captura del ex director del Instituto Nacional para el Combate de Drogas (INCD), Jesús Gutiérrez Rebollo, acusado de trabajar para el Cártel de Juárez.

No fue coincidencia, pues el capitán fue compañero de generación del general en el Colegio Militar. Pero su esposa dice que nunca fueron amigos.

"Tenía 27 años de retirado y después de la escuela no tuvieron ninguna relación", afirma. "La única vez que lo vio fue cuando lo nombraron jefe de la zona militar (la número 15, con sede en Jalisco) y mi marido lo visitó para saludarlo".

Esa vez, añade, el capitán dijo a Gutiérrez Rebollo que lo había incluido en una lista de referencias personales para solicitar el puesto de jefe de seguridad del fraccionamiento Colinas de San Javier, en el municipio de Zapopan, famoso porque allí vivieron, en otras épocas, narcotraficantes como Ernesto Fonseca Carrillo Don Neto, Rafael Caro Quintero, Miguel Angel Félix Gallardo y Héctor Luis El Güero Palma.

"No le pidió una recomendación, nada más quería que el general dijera, si le preguntaban, que habían sido compañeros de la escuela", aclara.

El capitán obtuvo el puesto.

Años después, el 18 de febrero de 1997, Gutiérrez Rebollo fue detenido, y tras su captura se desató una serie de operativos en varias partes del país para detener a posibles cómplices.

Una de estas acciones se realizó en Colinas de San Javier, donde el general visitaba regularmente una residencia.

"Mi esposo fue a ver qué pasaba pero no participó en el cateo. Luego me dijo que no encontraron nada, porque al parecer la casa se la prestaban al general cuando recibía visitas".

Luz María dice que los operativos no inquietaron a su marido, pues nada tenía que ver con el asunto.

Por eso, cuando los supuestos agentes de inteligencia militar se lo llevaron, creyó que sólo buscaban información sobre la casa del general, y que regresaría en menos de un mes.

No fue así.

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foto -CAPITANLa primera señal se presentó en la delegación de la PGR, donde recibieron con apatía la denuncia de la desaparición. Luego, la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco se declaró incompetente para atender el caso, y lo remitió a la Comisión Nacional. Allí tampoco ofrecieron esperanzas.

Seis meses después, el general Julio Olaya Valadez se acercó a la familia y comentó que el capitán estaba en el Campo Militar número 1, e incluso ofreció "hablar con el jefe ?no sé quién era? para que lo soltaran, porque nada tenía que ver con esto".

Un día después, sin embargo, el general cambió de opinión.

"Le volví a llamar y cuando contesta dice: 'señora, no sé nada, no vuelva a llamarme y olvide todo lo que dije. Lo único que le puedo decir para tranquilidad de su familia es que los dos que están aquí son inocentes'. No supe a quién más se refería".

Fue la primera noticia sobre el paradero de Rodríguez Valeriano, y partir de ese momento su esposa enfocó la búsqueda en el Ejército, donde tras meses de insistir consiguió hablar con el subsecretario Manuel Avila Pérez.

En una de estas entrevistas, el funcionario reconoció que el capitán estaba encerrado en alguna instalación militar. "Le suplicaba que nos dijera algo, lo que fuera, y entonces Dios tocó su corazón. Se me quedó viendo y dijo: 'Sí lo tenemos'. Pregunté por qué y alzó los hombros. 'No me pregunte más, señora".

Meses después, Luz María se reunió con el secretario particular de Avila Pérez, el teniente coronel Ricardo Flores, en el Sanborn's del Angel de la Independencia. Esa vez, el militar trató de consolarla. "Su marido está bien, y muy cerca", le dijo. "Espérese al cambio de sexenio, es más probable que salga".

Fox ganó las elecciones. En noviembre pasado, Luz María Barrrera acompañó a Rosario Ibarra de Piedra, presidenta del Comité Eureka, a una reunión con el presidente Fox en Los Pinos. Allí le entregó la carta.

Ya pasaron dos meses. Todo sigue igual: el capitán, dice la Sedena, no está acusado de nada, no está en ninguna prisión militar... Ni aparece.

"El secretario (de la Defensa) Clemente Vega me ha ofrecido todo su apoyo, y hasta le ordenó al procurador militar que fueran hasta las últimas consecuencias", reconoce. "Pero no hay nada. Dicen que ya lo buscaron por todo el Ejército y no lo encuentran".*