Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Sábado 23 de febrero de 2002
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Mundo

Immanuel Wallerstein

Davos vs. Porto Alegre: segunda partida

En 2001, por vez primera, el Foro Social Mundial se reunió en Porto Alegre al mismo tiempo que el Foro Económico Mundial en Davos. La prensa mundial no se tomó muy en serio Porto Alegre de 2001, como tampoco lo hicieron muchos de los movimientos progresistas del mundo, que no supieron hacerse presentes. Este año, en cambio, fue diferente.

Uno hubiera pensado que el 11 de septiembre tendría como efecto destruir el movimiento antiglobalización o, por lo menos, intimidarlo, y en octubre de 2001 muchos pensaban que ese sería el caso. Pero en febrero de 2002 todo cambió. Porto Alegre 2 contó con cerca de 50 mil participantes, cuatro veces el número de personas que asistió el año anterior. Y la sorpresa fue que la delegación de Estados Unidos, más bien diminuta en 2001, fue la cuarta más grande en Porto Alegre. La atmósfera en este lugar fue formal, analítica y al mismo tiempo festiva. Se trató de una conferencia seria, y la prensa mundial la tomó dignamente. La organización de un programa general y elaborado, alternativo al de Davos y el antiguo consenso de Washington, es un proceso que está en marcha.

En tanto, gracias a la Oficina de Investigación del Departamento de Estado de Estados Unidos, contamos con una espléndida reseña de las reacciones al Foro Económico Mundial de Nueva York que se registraron fuera de ese país. Primero, está el informe del Departamento de Estado: las reacciones en los editoriales de otras partes del mundo al Foro Económico estuvieron dominadas por la crítica contra Estados Unidos y por dudas acerca de los méritos de la globalización. De lo que fue una cobertura positiva acerca del libre comercio después de Doha, ahora se enfocaron en las consecuencias negativas y el fracaso de la globalización. La declaración del secretario Powell sobre "iniciar una guerra" contra la pobreza mundial recibió algunas señales de aprobación pero, en general, los editoriales presentaron las intenciones de Estados Unidos de corregir las "desigualdades globales" como poco sinceras.

Este tipo de reacciones no se limitaron a la prensa de izquierda de los países del sur. El siguiente pasaje es del "conservador" (así calificado por el Departamento de Estado) Times de Londres: "ƑAcaso Estados Unidos está a punto de perder cuando todo parece estar ganado? A juzgar por la paranoia incoherente de la atmósfera del Foro Económico Mundial en Nueva York, los políticos, hombres de negocios y comentadores de noticias de Estados Unidos parecen estar al borde de un ataque de nervios". Por su parte, el diario italiano líder en cuestiones de negocios, Il Sole 24 Ore, afirma: "La brecha que existe en las relaciones entre euro-peos y estadunidenses se está ensanchando nuevamente, tanto en el nivel político como en el económico". El diario "centrista" irlandés Irish Examiner observa que "ponente tras ponente en el Foro Económico Mundial arremetió contra la petulancia de Estados Unidos". El diario conservador francés Le Figaro escogió como encabezado para su nota sobre la reunión de la OTAN en Munich: "Los europeos le gruñen a Estados Unidos".

El Financial Times (de Londres) intituló su reporte de primera plana del 5 de febrero sobre Porto Alegre: "Ideas serias detrás del teatro". Debajo se lee: "El lobby antiglobalización recuperó su impulso". El mismo día, su crónica sobre el Foro Económico Mundial en Nueva York fue que: "Este año, el ánimo estuvo más apagado... En el mundo incierto de hoy, Davos no proporciona ya respuestas".

ƑQué parece estar sucediendo? Tres cosas: primera, a Estados Unidos se le está empezando a ir la mano. Está perdiendo progresivamente el apoyo de sus mejores amigos tradicionales. El presidente Bush quedó aparentemente tan sorprendido por el tono de la carta que recibió del príncipe Abdullah, gobernante de facto de Arabia Saudita, que le escribió una respuesta con tono apaciguador, de hecho retractándose de algunas de las posiciones que sus funcionarios habían estado adoptando públicamente. Cuando el secretario general de la OTAN y ex secretario de la defensa, el británico lord Robertson, ha comenzado a criticar abiertamente a Estados Unidos, las cosas no van tan bien como se esperaba. Los europeos (como, por supuesto, los demás) se encuentran bastante molestos a raíz del discurso sobre el "eje del mal". Esta oposición no disminuirá la expansión armamentista estadunidense, pero sí puede limitar la intención de usarla.

Segunda, el movimiento antiglobalización, el espíritu de Porto Alegre, está tratando de ir más allá de las manifestaciones y acciones defensivas, para plantear propuestas alternativas creíbles y movilizar su apoyo mundial. A Porto Alegre todavía le queda recorrer un largo camino hasta alcanzar el peso político que necesita para imponer sus ideas. Pero ya superó la fase de ser un simple criticón. Y este año, Davos intentó sonar como Porto Alegre, un grito desesperado salido de la retórica de los noventa. La imitación es, dicen, la más grande adulación.

La gran incertidumbre es la actitud del centro político mundial. Básicamente, se han involucrado totalmente con Davos, y muchos de ellos todavía lo están. Pero conocí al menos un antiguo primer ministro en Porto Alegre quien me dijo: "normalmente voy a Davos, pero este año decidí venir a ver lo que ofrece Porto Alegre". No parecía decepcionado con lo que encontró. Los liberales estadunidenses se sienten todavía intimidados por el 11 de septiembre. Pero por primera vez después del discurso sobre el "eje maléfico", un miembro del gabinete de Bill Clinton, Madeleine Albright, abiertamente criticó la política exterior de Bush. Y los euro-peos han empezado manifiestamente a sentir la necesidad de reivindicarse. Esto es lo que muestra la reseña del Departamento de Estado sobre la prensa mundial.

La política del sistema-mundo aún se encuentra en un proceso de evolución incierta para algunos años por venir. La situación económica mundial desempeñará un papel de primer orden. Y no se descarta la posibilidad de que los halcones de Estados Unidos (y los israelíes) hagan algo peligroso. Pero si las fuerzas de Porto Alegre son capaces de hacer más que simplemente arrimar el hombro, seguramente serán todavía mejores en el próximo decenio.

 

TRADUCCION: MARTA TAWIL

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