Una cautelosa celebración
Mientras los priístas aún intentan sacudirse de encima las aguas del cochinero de su contienda interna, el martes pasado los trabajadores de la planta dos de la trasnacional Alcoa, una de las principales maquiladoras en Piedras Negras, Coahuila, celebraban el éxito de la elección de sus representantes, en la cual ganó el "comité sindical democrático". Con su voto secreto, los 2 mil obreros dijeron adiós a Ricardo de los Reyes, anterior líder cetemista.Cuatro trabajadores heridos a causa de los golpes propinados por órdenes del líder local de la CTM, seis despedidos y múltiples amenazas les costó a los obreros refrendar su apoyo a la planilla independiente. Ahora, el reto del nuevo comité es, simplemente, mantenerse con vida
TANIA MOLINA RAMIREZ. FOTOGRAFÍA: ARCHIVO LA JORNADA
El recorte de beneficios en la revisión del contrato colectivo fue lo que colmó la paciencia de los obreros.
Ricardo de los Reyes, su representante sindical, les estaba viendo la cara, fue la conclusión a la que llegaron en la planta Macoelmex, de la trasnacional Alcoa, la mayor productora del mundo de aluminio (el ex presidente Ernesto Zedillo es miembro de la junta directiva).
Era
enero de este año. Siguieron largas jornadas de preparación
para los obreros: noches en casa leyendo la Ley Federal de Trabajo, sesiones
aclarando dudas con el Comité Fronterizo de Obreros (CFO).
Hasta que el pasado 7 de febrero, los obreros se reunieron frente al local sindical para exigirle a De los Reyes que convocara a una asamblea general. Fue tal la presión que el cetemista se vio obligado a acceder a la demanda.
Pero el día de la asamblea, cuentan los trabajadores, ocurrió algo muy extraño. No fue posible localizar a ningún notario en Piedras Negras para que diera fe de la reunión. Así que los resultados -se votó por quitar a De los Reyes y poner al obrero Carlos Briones en su lugar- no fueron tomados como válidos por la empresa. Se convocó a votación para el 5 de marzo.
Durante 11 días los trabajadores sufrieron hostigamiento, amenazas y hasta violencia física por parte de los gerentes de Macoelmex y los representantes de la CTM.
El Comité Fronterizo de Obreros denuncia: tras la asamblea del 22 de febrero, dos trabajadoras pertenecientes al CFO, Amparo Reyes y Margarita Ramírez, fueron golpeadas por órdenes de Leocadio Hernández Torres, líder de la CTM en Piedras Negras.
El 25 del mismo mes, sigue el CFO, "funcionarios de la compañía permitieron la entrada a la planta dos a varios seguidores de Leocadio, y allí golpearon a uno de los miembros del nuevo comité, causándole una herida en la cabeza".
La represión se extendió. "En la planta adyacente de Alcoa (Subaru), un trabajador de nombre Romeo fue golpeado y los gerentes lo mantuvieron cautivo por tres horas hasta que aceptó firmar su renuncia 'voluntaria'".
Ese día, "Alcoa despidió de su planta número uno a seis trabajadores sin causa justificada".
La intimidación no funcionó, aseguran miembros del comité, ya que el 5 de marzo, a través de una elección en urnas, 892 trabajadores votaron por Carlos Briones y el "comité sindical democrático", y otros 592 por De los Reyes (de un total de 2 mil empleados).
"Estamos contentos ?dice Julia Quiñónez, del CFO, una de las más activas defensoras de los derechos laborales en Coahuila y que trabajó en la maquila desde los 15 años?, se demostró la fuerza de la gente, se luchó contra todo".
Contentos, sí, pero no eufóricos, porque el nuevo comité no la tiene fácil. En el pasado varios sindicatos independientes, como el de la empresa Han Young, no pudieron resistir las embestidas patronales. "Se confrontaron demasiado, se desgastaron y al final los acabaron", describe un analista.
Saben que las intimidaciones continuarán. Dos botones de muestra: al día siguiente de la elección, dos autos siguieron a Julia en Piedras Negras y, en los días cercanos a la votación, ante el rumor de que las instalaciones del CFO serían tomadas, los activistas optaron por no usarlas.
Sin embargo, dice Jeff Hermanson, del Centro Estadunidense para la Solidaridad Laboral Internacional de la AFL-CIO (Federación Estadunidense del Trabajo-Congreso de Organizaciones Industriales), "la lección es clara: los sindicatos tienen que estar atentos a los intereses de los trabajadores" si no quieren ser depuestos.
"(Este suceso) me recuerda (por su magnitud) a lo que ocurrió en Puebla con la planta de Kukdong que maquila para Nike y Reebok [donde los obreros lograron elegir a sus representantes sindicales y obtener aumentos salariales]", cuenta Hermanson, con la salvedad de que en este caso ocurre en la frontera.
¿Qué sigue? Los obreros de Macoelmex escogerán entre registrar su sindicato como de industria, seccional de la CTM o independiente. También, a decir de los miembros del comité, se proponen "avanzar en las negociaciones con la empresa para lograr beneficios y premios, y reducir la cuota sindical", entre otros puntos.
"Ahora el nuevo comité tendrá que mostrar que puede representar a los trabajadores", dice Hermanson.
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"Vota por Reyes, si no, la compañía se va".
Veinte mil volantes con estas palabras fueron repartidos por la CTM (la cual revisa 90% de los contratos colectivos de sindicatos de la industria maquiladora en Piedras Negras) días antes de la segunda elección.
La advertencia no es nueva. Tener empleo es mejor que nada, dicen los cetemistas.
Para Leocadio Hernández la crisis de la industria automotriz amerita que los trabajadores congelen sus salarios o, de lo contrario, corren el riesgo de ser despedidos.
Hermanson lo desmiente. En el caso de Alcoa, señala, "la empresa tiene ganancias multimillonarias, no es verdad que le esté afectando la recesión, es falso el argumento de que no pueden incrementar los salarios".
La guerra contra el Comité Fronterizo ha llegado a tal extremo que Leocadio acusa a Julia Quiñónez de ser responsable del cierre de las maquiladoras en Piedras Negras. Los cetemistas incluso han llegado a decir que Julia es gringa y activista de organizaciones estadunidenses ("la agitación es obra de los sindicatos de Estados Unidos que quieren que las maquiladoras se vayan de México", es el argumento), y que todo se trata de una "conjura gringa " (Masiosare, 1 de octubre de 2000).
Pero muchos trabajadores hace tiempo que dejaron de sentirse intimidados.
En octubre de 2001, Dimmit estaba a punto de cerrar su planta en Piedras Negras. Durante una asamblea general, el consenso entre los obreros fue: "Que se vaya, no vamos a aceptar que no nos aumenten el salario".
La crisis económica tampoco los amedrenta.
En noviembre pasado el CFO se reunió para analizar su postura ante la recesión. ¿Aceptarían salarios congelados y reducción de beneficios? Una obrera resumió el sentir de los presentes: "Somos muy trabajadores, aunque se vayan todas las empresas seguiremos trabajando, aunque sea barriendo".
Además, coincide el CFO, "si la empresa se va a ir, se va a ir como sea, con o sin organización".
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Quienes conocen a Carlos Briones, el nuevo representante sindical, afirman que "es lo más lejano a un agitador". Le gusta su empleo, cree en el "sistema de negocios Alcoa", como la trasnacional llama a su filosofía. En cuatro años ha aportado al menos 25 "ideas de ahorro" que la compañía ya puso en práctica.
Briones refleja el sentir de los trabajadores en la planta dos de Alcoa: quiere preservar su empleo, aumentar la productividad, pero exige que se respeten sus derechos laborales.
El mes próximo, en Pittsburg, tendrá lugar la reunión anual del gigante del aluminio Alcoa.
Los trabajadores de la planta dos de Piedras Negras solicitan una reunión con Ernesto Zedillo (a quien le pagan 150 mil dólares anuales por asistir a estas juntas) para exponer lo que pasa en las maquiladoras de Coahuila.
Hoy que empresarios y políticos tienen miedo a las manifestaciones contra la globalización neoliberal, ¿estarán los directivos de Alcoa temerosos de que sus obreros se presenten en Pittsburg para hacer pública la situación de la empresa- Habrá que esperar a ver qué sucede ahí.