Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Lunes 11 de marzo de 2002
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Sociedad y Justicia

Las cifras se acentúan en regiones indígenas, según el Instituto Nacional de las Mujeres

Seis de cada 10 trabajadoras, sin prestaciones sociales con un ingreso de 2.2 salarios mínimos

La mujer dedica 27.4 horas semanales a labores domésticas; el hombre destina sólo 10

ALONSO URRUTIA

Casi seis de cada 10 trabajadoras mexicanas carecen de prestaciones sociales y su ingreso promedio es de 2.2 salarios mínimos, según el perfil de las trabajadoras que tiene el Instituto Nacional de las Mujeres. Las cifras se acentúan en las zonas indígenas, donde 92 por ciento de las trabajadoras carece de prestaciones sociales y 53 por ciento no percibe ingreso.

La caracterización del mercado laboral femenino del INM da cuenta también del tiempo que las mujeres invierten conjuntamente entre su jornada laboral y su jornada doméstica: 65 horas en promedio a la semana. Según las cifras del organismo, a las 37.4 horas promedio que la mujer dedica a su trabajo asalariado se añaden otras 27.4 horas destinadas al trabajo doméstico.

La proporción en este último rubro respecto de lo que destinan en promedio los varones es de 2.7 veces. Es decir, según datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), los hombres sólo destinan 10 horas a la semana a labores domésticas. Esto pese a reportes sobre la evolución del trabajo doméstico masculino, que indican que en los recientes cinco años el porcentaje de hombres que desarrolla alguna actividad en el hogar pasó de 37.8 por ciento a 52.7 por ciento.

De acuerdo con la estadística, la tendencia que hasta hace unos años prevalecía, de que las mujeres abandonaban su empleo una vez que se casaban y comenzaban a tener hijos, se ha revertido paulatinamente. Hoy, las mujeres que laboran tienen 2.5 hijos en promedio y, según la estadística, la edad promedio de las trabajadoras es de 34.5 años.

En la actualidad, las mayores tasas de participación femenina en el mercado laboral se da entre los 34 y los 44 años de edad, según la más reciente Encuesta Nacional de Empleo. Sin embargo, la separación conyugal alienta la mayor incorporación de mujeres al mercado laboral, pues entre las características que sobresalen de quienes se emplean destaca el hecho de ser divorciadas o separadas.

Dentro de las cifras con que cuenta el Consejo Nacional de Población, en la actualidad 4.6 millones de hogares son encabezados por mujeres, esto abarca a 16.5 millones de personas. En dichos hogares la participación laboral de menores de edad es 18 por ciento superior a la media nacional.

De la Encuesta Nacional de Empleo se infiere que el promedio de escolaridad es de secundaria, es decir, 8.2 años de instrucción escolar. Estos niveles de escolaridad se traducen en los sectores fundamentales donde se emplean las mujeres: 23.7 por ciento lo hace como comerciantes, vendedoras ambulantes o dependientas de algun comercio.

A ese sector se añade el hecho de que 20.2 por ciento se emplea de trabajadora doméstica o en servicios. En contraste, sólo 0.3 por ciento de las mujeres se ocupa en ámbitos como la seguridad pública o 0.1 por ciento se dedica al sector de transporte.

Según el INM, sólo 35.9 por ciento de las trabajadoras tienen empleos donde les garantizan no solamente la seguridad social sino también otro tipo de prestaciones.

La situación de las indígenas sobresale por la enorme disparidad que existe entre las etnias en lo que corresponde a la participación económica. Mientras entre los mixtecas la mujer alcanza una proporción de 82 por ciento de participación en actividades laborales o bien 71 por ciento entre los tarahumaras, en la Huasteca este porcentaje se reduce a 25.1 por ciento y a 32.1 por ciento en la Sierra Norte de Puebla.

Otra particularidad de las indígenas que laboran es su prolongada vida económicamente activa pues comienzan a edades muy tempranas y la continúan hasta edades avanzadas. Así, 41.9 por ciento de las mujeres indígenas entre 60 y 64 años de edad continúan trabajando.

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