DOMINGO 24 DE MARZO DE 2002


Groserías en Sentido Contrario

MARTA DURAN DE HUERTA

mas-concierto.jpgHace algunas semanas, Radio UNAM comenzó a transmitir el programa Sentido Contrario, los martes a las 23 horas, conducido por Marcelino Perelló. Casualmente oí la primera transmisión de la serie y dejé lo que estaba haciendo, pues no le creía a mis oídos: Marcelino estaba diciendo palabrotas en Radio UNAM. Hubo una pregunta al público y quien la contestara correctamente tendría como premio unos libros y una cena en un buen restaurante. Con su tremendo vozarrón, Marcelino agregó: "No se vale, pinches radioescuchas, que para contestar la tribia se metan a Internet". De inmediato se desató una polémica nunca vista, perdón, oída en el 96.1 de FM, no por la respuesta sino porque la mitad del público atacaba el lenguaje florido del locutor y la otra lo defendía por hablar como lo hace un universitario común y corriente.

La estación de nuestra alma mater es sinónimo de seriedad. Cuando la sintonizo me imagino el rictus del locutor presentando algún concierto. Es la única estación que escucho porque detesto los anuncios comerciales, pero a ciertas horas se vuelve más solemne y acartonada que la Hora Nacional y lo sensacional es que precisamente ahí se metió alguien en sentido contrario y pasándose los altos.

Una de las indignadas llamadas acusaba a Perelló de insultar al respetable. Marcelino respondió que eso no era insulto; estaba en lo cierto. Las leperadas sin el contexto, los gestos, el tono y la intención no son insultos sino interjecciones. El insulto tiene una lógica que cambia según la cultura. Una frase que puede ofender profundamente a los escandinavos, a los mexicanos nos hará sonreír, como el Satana-Diabla que es la grosería de mayor calibre en Finlandia.

Los nórdicos hacen referencia al infierno y a todos sus habitantes en sus insultos, en contraste con los españoles e italianos, pueblos profundamente católicos, que blasfeman y dicen cosas que le ponen el cuero de gallina a cualquier chilango. No me atrevo a escribir algún ejemplo, pero si el lector combina la escatología y la anatomía con el santoral, seguro atinará. La variante romana tiene tintes de necrofilia, pues los muertos son evocados como parte de la blasfemia.

En algunas regiones de Grecia, el carnaval se celebra con palabrotas. Durante unos días, todos dicen groserías: las viejecitas, los niños, vecinos y familiares; es una manera particular de desahogarse antes de entrar al recato de la Cuaresma. Son días excepcionales en el que uno llega al trabajo y saluda a su jefe con una sabrosísima mentada de madre, corrijo, mentada de virgen, porque para los helenos la Panayá es más sagrada que mami.

Una vez fui sola a Egipto y viajé por todo el país; por los pueblos y oasis inmaculados por el turismo. Mi amigo José Luis López Habib me preparó; Jusuf me aconsejó cómo vestirme, cómo comportarme, cómo viajar y entre sus enseñanzas estuvieron las reglas de cortesía y de seguridad, así como unas frases en árabe para la sobrevivencia diaria. Y por si las dudas, un insulto, con la advertencia de usarlo sólo en caso de emergencia, pues se trataba de uno tan duro y brutal que puede hacer chillar a cualquier chofer de pesero egipcio (que dicho sea de paso, son más pasados de lanza que en el DF).

La traducción de la temida frase es: "Que se queme tu casa".