Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Domingo 12 de mayo de 2002
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Deportes
COPAS DEL MUNDO

La dictadura de Jorge Videla invirtió 520 millones de dólares para que todo saliera bien

Política y futbol, de la mano en Argentina 1978

Cruyff se negó a participar por las violaciones a los derechos humanos Tongo peruano

AFP

Política y futbol volvieron a darse la mano en el Mundial de 1978. Argentina estaba en plena dictadura y muchos países amenazaban con boicotear la cita, lo cual no sucedió finalmente, aunque sí hubo jugadores, el más famoso de todos el astro holandés Johan Cruyff, que se negaron a participar como protesta por las violaciones a los derechos humanos cometidas por la junta militar.

Pero los uniformados lo tenían claro: para mantener tranquilo al vulgo había que darle pan y circo, y nada mejor que un Mundial de su deporte rey. Para tal efecto se creó el Ente Autárquico Mundial 78, que se gastó 520 millones de dólares (581 millones de euros) ?el cuádruple de lo que costó el Mundial de España 82? para que todo saliera perfecto.

Se construyeron tres estadios -Mar de Plata, Córdoba y Mendoza- y otros tres fueron remodelados a lo grande.

Los militares lograron, incluso, un alto al fuego con la agrupación Montoneros, guerrilla urbana muy activa en aquellos años, para tranquilidad de turistas y reporteros.

Mismo esmero con el equipo nacional. El cargo de seleccionador recayó en César Luis Menotti, un gigantón que en cuatro años armó un conjunto ofensivo infalible con nombres tan solventes como Mario Matador Kempes, Osvaldo Ardiles y Daniel Passarella. De hecho, fueron el único destello de calidad en un Mundial.

Holanda vuelve a perder

En la primera fase destacaron dos selecciones "inesperadas": Austria, que llegaba a una fase final tras 20 años de ausencia, y Perú, que le sacó todo el jugo a experimentados jugadores como Teófilo Cubillas y Hugo Sotil. Los dos pasaron a la segunda fase, donde dos grupos de cuatro se disputaban en una liguilla el pase a la final. En cambio, España, Francia y Escocia, que se veían muy felices, se marcharon pronto a casa.

Holanda no tuvo mayores problemas para deshacerse de sus rivales y lograr el pase a la final, mientras que Argentina necesitaba, tras vencer a Polonia y empatar con un Brasil muy mediocre, meterle cuatro goles a Perú. El partido terminó con un abultado 6-0 en favor de los locales, resultado sobre el que siempre ha recaído la sospecha de "tongo", desmentido por unos y otros.

Y llegó la tan ansiada final para los albicelestes, que coparon el estadio Monumental para jalar como nunca a los suyos ante un rival de altura que había visto escapar el título cuatro años antes. Kempes -máximo goleador y héroe de la cita, con seis tantos- comenzó marcando, ventaja que los holandeses neutralizaron a pocos minutos del final. Ya en la prórroga, Kempes nuevamente y Daniel Bertoni después sentenciaron el resultado ante la impotencia "naranja".

El capitán, Daniel Passarella, recibió la Copa de manos del dictador Jorge Videla. El país entero estalló de júbilo. Después de 48 años y nueve mundiales, Argentina lograba una victoria que ni una serie de irregularidades o un arbitraje muy comprensivo lograron empañar

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