La Jornada Semanal,  12 de mayo del 2002                         núm. 375
Peter McGrath

Te conocen más de lo que crees

Ilustración de Eduardo Barrera ArambarriSi crees que las oficinas recolectoras de impuestos (IRS en Estados Unidos) saben mucho de ti y conocen bien tus hábitos, espera hasta que compres algo vía internet. Por si fuera poco, la información está a la venta.

En uno de sus pasajes, la novela 1984 de George Orwell nos ofrece un ejemplo de un mundo carente de cualquier vida privada. Ostensiblemente solo, en su escuálido departamento de Londres, Winston Smith le da la espalda a la cámara que lo enfoca, "aunque sabe a la perfección que hasta las espaldas pueden ser reveladoras". Su único deseo es iniciar la escritura de un diario; para su desgracia, esto se castiga con la pena de muerte. Vacila, pluma en mano. "Desde luego, es imposible saber en qué momento te están observando", piensa Smith. Estas citas constituyen una desoladora percepción de Orwell sobre el futuro.

Sin embargo, ésta resultó errónea; en la actualidad, más allá de los gobiernos, el comercio vía internet es el que irrumpe en nuestra vida privada. La red se ha convertido en un mercado y, en tal proceso, logró que lo privado ya no sea un derecho y se haya convertido en una mercancía. La tecnología actual que logra mayor velocidad de monitoreo en las redes y la creación de inmensos bancos de datos permite a los negociantes atesorar, de manera rápida y a bajo costo, un acervo de información personal que abarca a alrededor de doscientos millones de norteamericanos y, en especial, a los casi cuarenta millones que navegan en la red.

¿Desea usted obtener una lista de la gente que vive en los lujosos suburbios de Westchester County a las afueras de Nueva York, dividida según el nivel de ingresos de cada familia y sus "intereses y pasatiempos favoritos en la vida"? No hay problema, sólo consulte myprospects.com, que le cobrará la módica suma de dieciséis centavos por cada nombre, sin preguntas de por medio. ¿Quiere saber si algún socio potencial tuvo dificultades crediticias anteriores o si cometió algún fraude? Cientos de portales dedicados a investigar todo ello, como discreetresearch.com, se encargarán de hacerlo. ¿Le gustaría comprar los itinerarios de los viajes de negocios ejecutivos de su competidor para enterarse no sólo de hacia dónde se dirige, sino con quién se reúne? Las compañías que se dedican al "espionaje de la competencia" pueden extraer este banco de datos, como lo descubrió recientemente, para su desgracia, la gigantesca empresa de contabilidad Pricewaterhouse Coopers.

Un medio de comunicación que carece de reglas y que funciona de manera ininterrumpida como internet es, sin duda, vulnerable. Las fallas de seguridad son frecuentes, y muchas de ellas accidentales: en agosto de 1997, el gigantesco buró de crédito Experian (antes conocido como TRW) comenzó a ofrecer, gratuitamente y en línea, evaluaciones de las posibilidades de obtención de crédito de los solicitantes. Dos días después debió suspender el servicio al enterarse de que, debido a un problema de intervención en el software, siete de los primeros 106 interesados recibieron informes de fuentes alternas. (Actualmente Experian ya no proporciona información directa en línea, pero otras empresas como icreditreport.com sí lo hacen).

Otras irrupciones son deliberadas; un ejemplo particularmente dañino es el robo de identidad. Alguien obtiene información personal de importancia sobre usted, tal vez mediante un archivo que almacena datos en línea, y aprovecha el carácter de impersonalidad que existe en la red. ("Nadie puede saber si el que se hace pasar por ti en internet es un perro", como se afirma en una famosa caricatura del New Yorker sobre el tema). Por ejemplo, en enero pasado, la Comisión Federal de Comercio acusó a ocho empresas de California de facturarle a sus clientes servicios que no habían solicitado, sirviéndose de los números de sus tarjetas de crédito. Hace dos meses, el Instituto de Seguridad en materia de Cómputo dio a conocer un estudio en el que revela que las pérdidas relacionadas con las violaciones de la seguridad, el robo de identidad y de información privada fueron superiores a cien millones de dólares en 1998.

A diferencia de Europa, en Estados Unidos no existen leyes que protejan los datos privados de cualquier persona mayor de doce años. En pocas palabras, la industria carece de reglas y la Comisión Federal de Comercio (FTC) reveló, después de una encuesta que efectuó el año anterior, que ochenta y cinco por ciento de los portales de internet recaban información personal de quien los visita, y sólo catorce por ciento de ellos especifica de manera abierta sus políticas de confidencialidad. El director de la FTC, Robert Pitofsky, amenazó a los comerciantes directos con que, de no existir compromisos formales que acaben con tales prácticas antes del verano, se implementará una reglamentación federal sobre el asunto. La Asociación de Marketing Directo le ha solicitado vehementemente a sus agremiados que cumplan con lo anterior, pero es probable que expresar un simple compromiso formal no sea suficiente.

A título de ejemplo, a mediados del año pasado, Geocities, un portal que se ufana de recibir casi veinte millones de visitantes al mes, le vendió información a negociantes independientes, útil para los trámites de registro de estos últimos, a pesar de una negativa explícita en línea de que lo haría. Los datos abarcaban información demográfica como niveles de ingreso, de educación, situación matrimonial, tipo de empleo y preferencias personales. La ftc acusó a Geocities de "tergiversar su verdadero propósito durante la obtención de datos personales sobre niños y adultos"; aunque la empresa negó los cargos, tuvo que aceptar un acuerdo en el que se comprometió a mejorar sus medias de protección de la confidencialidad. "Si una compañía no cuenta con una cultura encaminada a la protección de la vida privada, las cosas no funcionarán", comenta Mary Culnan, profesora de administración en la Universidad de Georgetown, quien dirige también una encuesta acerca de las políticas de confidencialidad en la red en 1999; agrega: "Crear esta cultura implica enormes costos."

Los imperativos del mercado crean presiones cada vez mayores sobre la vida privada de la gente. No sólo se trata de que la tecnología permita agrupar, mediante técnicas novedosas y con mayor rapidez, la información ya existente en los registros públicos; también crea otro tipo de información. Una de las más interesantes es la que se denomina clickstream (cuya traducción equivaldría tal vez a "tecleo torrencial"), que permite monitorear en forma continua los portales que utiliza cada persona al navegar en la red. Esta tecnología revela los intereses y gustos de cada usuario con una precisión inusitada. (¿Utilizó usted slate.com para contactar a un vendedor de automóviles Volvo mediante el portal de esta empresa? ¿Después compró un queso Brie mediante peapod.com, su tienda de abarrotes en línea? Seguramente es uno de esos propietarios liberales de una limousine de los que nos han hablado). Los comerciantes afectos al clickstream pueden complementar su análisis con un nuevo software conocido como collaborative filtering (algo así como "filtros de colaboración"). Esta técnica le permite a diferentes mercaderes conocer, de manera detallada, nuestros gustos y aversiones sobre toda una gama de productos e intercambiarla entre ellos a partir de un "perfil" de consumidor, comparándolo con otros, dentro de un banco de datos. Cuentan con una poderosa herramienta de mercadeo para beneficio de sus clientes, pero también para abusar de ellos. Según Lawrence Ponenman, "líder global" de análisis de riesgo de Pricewaterhouse, el problema es que "hemos desarrollado tecnologías que han dado un brinco por delante de las normas [previas] de uso de la información que existían".

Al mismo tiempo, los comerciantes de la red acuden a la tecnología para resolver algunos de sus propios problemas, en particular el de la autenticidad de sus clientes. Deben saber si eres quien dices ser y el anonimato de internet les causa dificultades. El chip Pentium iii se contempló como una solución viable; en su versión inicial, cada chip contenía un número de identificación único para ser leído, a larga distancia, por un servidor de la red. No obstante, cuando no se trataba del usuario titular de la máquina, era imposible evitar clickstreams u otras formas indebidas de obtener información. Los defensores del derecho a tener una vida privada, como Jason Catlett, de junkbusters.com, organizaron, de inmediato, un boicot que en cierta medida condujo a Intel [fabricante del chip] a retractarse y a eliminar su procedimiento de identificación. Sin embargo, nos preguntamos si, en un momento dado, los comerciantes exigirán a sus competidores proporcionar un número para efectuar cualquier operación. "En caso de que esto se vuelva una costumbre, aquellos que no posean el número se convertirán en marginados, del mismo modo que se segrega a los que no tienen tarjetas de crédito en las agencias que rentan automóviles", en opinión de Catlett.

EL DERECHO A ESTAR SOLO

El juez Louis Brandeis definió, con mucha pertinencia, la vida privada mediante la siguiente frase memorable: "Se trata del derecho a que lo dejen a uno estar solo", pero en un mundo en donde predomina la red, tal frase adquiere cada vez más tintes de anacronismo. Internet da lugar a un marketing personalizado que padeceremos, de una u otra forma, en el futuro. La dependencia de los comerciantes de la información personal seguirá intacta, de tal suerte que, para la mayoría de los consumidores, el dilema es saber cuántos datos debe proporcionar y bajo qué términos. Existe una alternativa: el comerciante acepta pagar por el uso de los mismos, y al menos te ofrece un descuento. Al fin y al cabo tu información es de tu propiedad y no existe motivo alguno para que alguien haga uso de ella para crear valor agregado sin compartirlo.

De cualquier modo, resultaría ingenuo ignorar la mengua que han sufrido nuestras vidas privadas, algo que Arthur Bushkin, pionero en estos menesteres, califica como "el ajuste de una sociedad estancada". "Internet significa [...] no sólo un cambio en las escalas y en la rapidez, representa un cambio cualitativo", añade Bushkin, presidente y director general de Pace Financial Network, una empresa cuya actividades se centran en la red. "Un auto no sólo es más veloz que un carruaje. La recolección de datos a través de una computadora, antes de la existencia de la red, se asemejaba a la conducción de un carruaje; hoy en día hablamos de un automóvil. Surge un nuevo problema, muy diferente a los de antaño." Este es el momento de tomar decisiones antes de que la tecnología salte por encima de nosotros una vez más.
 

TRADUCCIÓN DE ALFONSO HERRERA SALCEDO T

¿CÓMO OCULTARSE DE ESAS MIRADAS QUE TE ESPÍAN?

Collage fotográfico de John EderEl nuevo mantra para aquellos que navegan en la red tiene un nombre: "personalización"; se ofrece como una ventaja para el usuario, pero beneficia también a los comerciantes. Si no deseas encerrarte en un mundo tan privado, te presentamos algunos consejos al respecto:

Evitar las cookies
La mayoría de los portales que existen obtienen información tuya por medio de cookies, verdaderas etiquetas digitales de identificación que se insertan en el disco duro de tu computadora. Si un portal necesita un registro, la cookie puede almacenar tu nombre y tu clave de usuario para ahorrarte la necesidad de teclearlos.

Estas mismas cookies pueden, a la vez, rastrear tu recorrido en la red y obtener una idea de lo que te interesa. La mayoría de ellas no almacena información delicada, como los números de las tarjetas de crédito, pero nada le impide a un operador en la red vender la información que obtiene de tus cookies. Los defensores de la vida privada sugieren que borres los archivos de las cookies de tu disco duro de Windows. Otra opción consiste en cambiar tu configuración en la red para bloquear su entrada por completo (consultar opciones y preferencias).

Optar por la salida
Los portales de la red de mejor reputación para recabar datos asumen políticas que te permiten eliminar tu nombre de sus archivos. Junkbusters.com te da la opción de "salida", en línea, que puedes imprimir.

Retractarse con Pentium
Intel afirma que halló la solución al problema del chip que identifica de manera universal a los usuarios. No obstante, una compañía canadiense de nombre Zero Knowledge Systems pretende que puede contrarrestarlo a larga distancia. Existen también maneras de evitar esto. Consulta el portal de Intel para obtener la información más reciente al respecto.

La falacia del "mago"
A principios de este mes se reveló que el "registro mágico" para ingresar al programa Windows 98 proporciona códigos de identidad personalizados para cada computadora y los transmite a Microsoft. Esta compañía acaba de anunciar que cesará de almacenar estos códigos. Recuerda que el registro es optativo.


UN RETRATO DE INTERNET

Este es el tipo de información que un comerciante puede adquirir a través de los registros recabados vía el uso de internet:

Tiene lentes de contacto
Renta coche con opción a compra
Comida favorita: carne guisada y papas
Posee siete tarjetas de crédito (dos de ellas sobregiradas)
Usa hilo dental
Se torció la muñeca del brazo derecho el 5 de agosto de 1996
Prefiere guantes forrados a los normales
Compró siete palos de golf para el putt el año pasado
Se muerde las uñas
Es viajero frecuente; acumula 45 mil millas
Le gusta el rap y la música de órgano
Compra 4.7 libros al año
Lugar visitado con mayor frecuencia: Ft. Worth, Texas
Talla de zapatos: 9 1/2 DDD, mocasines, color café con borlas
Tiene problemas con sus rodillas
Promedio anual de gastos en medicinas: 455 dólares
Altura: 1.80 m
Peso: 80 kg
Cintura: 42 cm. Última vez que asistió a un club deportivo: 16 de septiembre de 1994 (sauna: 55 min.)
Prefiere la mezcla de polyester con algodón
Utiliza camisetas talla xxl
Calzones tipo boxers que compra en mercados mayoristas
Bebe vino blanco francés, Cabernet de primera categoría, y whisky escocés con soda
No fuma
Cuatro de sus cheques "rebotaron" en 1998