viernes 31 de mayo de 2002
La Jornada de Oriente publicación para Puebla y Tlaxcala México

 
Cine

Salir en televisión... ¿mejor que el sexo?

n Alfredo Naime Padua

Ni modo: mientras El hombre araña siga copando la mayoría de las pantallas en nuestra ciudad, serán pocas las alternativas fílmicas a disposición de los cinéfilos poblanos. Es decir, ya que ves al homoarácnido (o si no quieres verlo) la baraja de "lo otro" resulta bastante parca. En ella pueden destacarse dos títulos: Showtime, dirigida por Tom Dey, con el atractivo aliciente de Robert De Niro y Eddie Murphy en los roles estelares, y Mejor que el sexo (Better than sex), de Jonathan Teplitzky, comedia melodramática australiana, adulta, cuyos intérpretes centrales son poco conocidos en nuestro país. Dos títulos que, cada uno a su manera, tienen lo suyo.
Showtime aprovecha una fórmula exitosa para el cine hollywoodense: la de la pareja integrada por personalidades diametralmente distintas, obligada a sumar voluntades para el logro de un objetivo. En este caso específico se trata de un par de policías que deben atrapar a un malvado traficante que, además, está utilizando para sus fechorías una especie de bazooka de poder y tamaño sin precedentes. Pero he aquí el giro ideado por el guión: los cops -cuyos temperamentos y visión del oficio se parecen tanto como Godzilla y Gwyneth Paltrow- estarán al mismo tiempo protagonizando un reality show alaBig Brother; es decir, deberán efectuar sus pesquisas y arrestos ante una vigilante y omnipresente cámara de televisión. ¿La razón? Evitar que la televisora demande al Departamento de Policía de Los çngeles por el destrozo -a balazos- de parte de su equipo ("ustedes acceden al show, nosotros no presentamos cargos").
Lo que resulta hace a Showtime un entretenimiento bastante gracioso. De Niro y Eddie Murphy generan excelente química a partir -curiosamente- de la nula afinidad entre sus personajes: el de Murphy es un charlatán exhibicionista que sueña en convertirse en famosa estrella del espectáculo; el de Bob de Niro tan sólo quiere que le dejen tranquilo mientras hace su trabajo. El equilibrio entre ambos es René Russo como la productora del mencionado reality policiaco; una actriz de muchas condiciones, con claras aptitudes de comediante. Así, el talento de los tres, más un punto de partida discordante (la artificialidad del showbiz buscando armonizar con la crudeza de la lucha contra el crimen), más observaciones satíricas de buena hondura, más una persecución automovilística realmente excitante, más una lograda secuencia climática en el penthouse de un lujoso hotel, alcanzan de sobra para recomendar a Showtime como lo que es: una experiencia disfrutable que, aun ligera, no pierde potencia.
Y en cuanto a Mejor que el sexo, relata el affaire en que se enreda una pareja inmediatamente después de conocerse en una fiesta en Sydney. Dado que él debe regresar a Londres en tres días, y que ella no tiene gana alguna de una relación seria, ambos prevén el asunto con la conveniencia que hoy "exigen" las relaciones "contemporáneas": rapidito, de una noche y sin compromisos de índole alguna. Pero algo se descompone -o se compone, digo yo- porque sin quererlo, sin buscarlo, sin esperarlo, detonado por el sexo entre ambos (supuestamente casual y sin pasión), el sentimiento amoroso va ganando terreno ante el estupor y cuasipánico de los involucrados. Es entonces cuando los dos protagonistas, y varios de sus amigos y amigas, ofrecen sus reflexiones y sentimientos ante los "sorpresivos" sucesos dirigiéndose directamente a la cámara, sugiriéndose así una suerte de approach documental. Mejor que el sexo va revelando de esa forma, con el humor justo, un retrato original, honesto, de la confusión que hoy parece acompañar a las relaciones interpersonales. Me preguntan: ¿es ésta una película pornográfica? Ni remotamente, en tanto que asume a la persona como razón del sexo y no al revés. Es por ello, por lo esencial, que vale la pena.