A la letra
Estimados señores:
Por medio de la presente queremos comentar el hecho de discriminación del cual somos objeto.
Somo una pareja abiertamente gay y vivimos en Tepoztlán, Morelos, donde todos nos conocen y nos respetan. Vivimos nuestra vida como lo que somos, pero esto no ha sido muy fácil ya que en provincia son otras ideas, pero eso no ha sido obstáculo para seguir adelante.
El pasado 10 de mayo, el ayudante municipal nos preguntó si podíamos dar un show travesti, le respondimos que no aceptábamos pues piensan que ser gay es ser travesti; sin embargo, le comunicamos que podíamos conseguirle a un travesti, amigo nuestro, y él aceptó. La presentación se llevó a cabo en la Iglesia mormona de la localidad, cuando llegamos había mucha gente, pero en cuanto empezó el show mucha gente de la religión mormoma se salió, sin darle importancia al hecho la presentación continuó y la gente del pueblo quedó encantada, nadie dijo nada. Después nos enteramos que ya no podíamos entrar a la Iglesia (donde se encuentran las únicas canchas que hay en el pueblo), la cual tiene sus reglas de no decir groserías ni usar aretes ni ropa ajustada y esos puntos nosotros los hemos cumplido, porque "traemos cosas malas al pueblo" y que muchos de los mormones no estuvieron de acuerdo y que "eso" no debería de ser. Sin creer lo que había escuchado, días después llevé a un equipo de otro pueblo pero nos dijeron que las puertas de la iglesia ya estaban cerradas para nosotros, por nuestras preferencias, pero que si aceptábamos unas pláticas para enderezar nuestra vida, tal vez sí podíamos entrar. Esto fue humillante, pues todos estaban allí, pero la solidaridad de los demás chavos (todos heterosexuales) hacia nosotros fue sorprendente, pues les dijeron que si nosotros no podíamos entrar ellos no entrarían y varios se salieron.
No puede ser que algunas personas que vienen de fuera quieran imponer sus "normas morales", ellos deberían respetar a cada uno de nosotros.
Ricardo Álvarez Flores y Jaime Segura Barón
Tepoztlán, Morelos