Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Viernes 14 de junio de 2002
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Economía

Descartó que la expansión monetaria a ultranza resuelva los problemas económicos

No habrá crecimiento sin reformas laboral y energética, asegura el subgobernador del BdeM

El banco central modifica su política en función de la perspectiva inflacionaria, asevera

PATRICIA MUÑOZ RIOS

En México no habrá crecimiento económico sostenido, en tanto no se den las reformas estructurales pendientes, apuntó el subgobernador del Banco de México, Everardo Elizondo Almaguer, y dijo que la reciente depreciación del peso es consecuencia de las "dudas sobre el vigor de la recuperación"; así como del menor flujo de capital externo y también una reacción frente a las inquietudes políticas.

Al dictar una conferencia sobre el régimen cambiario en México, el funcionario defendió la política monetaria que ha seguido este gobierno al señalar que la expansión monetaria a ultranza "no es el camino al Nirvana económico", esa es una fantasía. El crecimiento sostenido, enfatizó, no depende de factores monetarios, si así fuera, "no habría países pobres, porque sólo tendríamos que darle la vuelta a la maquinita de hacer dinero para lograr el desarrollo".

La verdad -planteó- es que el crecimiento sostenido depende de factores reales y de la calidad y cantidad de los agentes productivos, no hay recetas mágicas. Para México, el crecimiento vendrá hasta que se den las reformas estructurales que han estado detenidas, como la laboral, la energética y otras.

En el seminario Disyuntivas Cambiarias en México, organizado por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Elizondo aseguró que la depreciación reciente de nuestro peso es un efecto lateral de la caída del dólar; así como un "reflejo de las dudas sobre el vigor de la recuperación".

También se debe a que se ha dado un menor flujo de capital externo, lo que es comprensible, porque en el último año del sexenio anterior hubo una entrada de capitales "muy fuerte" que muy difícilmente se volverá a repetir; es una reacción frente a las inquietudes políticas y consecuencia de la "laxitud" relativa de la política monetaria, según advirtió

Recordó que el peso mexicano flota en el mercado desde finales de 1994 y que el Banco de México modifica la postura de su política monetaria "atendiendo únicamente la evolución y perspectivas de la inflación", pero no determina el valor de nuestra moneda.

El funcionario señaló que incluso la trayectoria del tipo de cambio peso-dólar ha sido compatible con un incremento continuo de la participación de las exportaciones mexicanas en el mercado estadunidense.

El funcionario del Banco de México descartó que en el país haya riesgos supuestamente asociados a la libre flotación, tales como una volatilidad excesiva del tipo de cambio, añadió que en cambio, al dejar a la libre flotación la moneda, se han evitado las rigideces típicas de una paridad fija o administrada.

De la debilidad reciente del dólar expuso que se debe a la inquietud de los inversionistas por la incertidumbre sobre la recuperación de la economía de Estados Unidos; así como a las dudas sobre la transparencia de las grandes coorporaciones de ese país; la ampliación del déficit externo; el deterioro de la posición fiscal; la preocupación sobre nuevos actos terroristas y la incertidumbre sobre el nuevo ciclo monetario restrictivo.

Al tocar el tema de la distribución del ingreso, indicó que ésta podría mejorar sustancialmente en el país y, con ello, abatir la enorme brecha que existe en este rubro si se ataca la inflación, pues ésta es el impuesto más alto e inequitativo que paga la sociedad.

La mejor contribución del Banco de México al crecimiento del país y al abatimiento de la pobreza, es la estabilidad, ya que con ella los ahorradores, inversionistas y trabajadores tienen "horizontes más ciertos y menos propensos a errores, y en consecuencia a una mejor asignación de recursos".

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