Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Lunes 8 de julio de 2002
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Economía
La privatización del servicio eléctrico es un truco contra el pueblo, afirma el legislador

Energéticas que saquearon California ahora vienen por México, alerta Filner

La sociedad mexicana debe aprovechar la experiencia del fracaso en la desregulación del sector en EU, pues triplicó las tarifas del servicio doméstico y provocó desabasto, advierte

ROBERTO GONZALEZ AMADOR

El nombre de Robert Filner, representante demócrata por un distrito del sur de California, está asociado a la denuncia sobre la voracidad de las empresas generadoras de electricidad para obtener altas ganancias en poco tiempo a costa de los consumidores.

Con la experiencia surgida de la crisis energética en su estado natal, el congresista se refiere a la idea del actual gobierno mexicano por llevar inversión privada a esta industria y asegura sin rodeos: ''La privatización de este tipo de servicios es un truco contra el pueblo''.

En entrevista con La Jornada, el representante Filner asegura que las mismas empresas que ''saquearon'' California están ahora con la mira puesta en México. ''Son las mismas compañías que ya robaron en Estados Unidos, que aprovecharon la desregulación del sector eléctrico para obtener cuantiosas ganancias en poco tiempo. ¿Por qué tener la confianza de que aquí, en México, no van a hacer lo mismo? Y lo que es más importante: ¿Por qué los mexicanos deben tenerles confianza?''.

Robert Filner llegó ayer a la ciudad de México invitado por el coordinador de los diputados del Partido de la Revolución Democrática (PRD) Martí Batres. El representante demócrata se entrevistará este lunes por la mañana con el ex candidato presidencial Cuauhtémoc Cárdenas. Después, ofrecerá en la Cámara de Diputados una conferencia sobre la desregulación en la industria eléctrica y por la tarde regresará a Estados Unidos.

El representante demócrata considera que la sociedad mexicana está en condición de tomar experiencias sobre el fracaso de la desregulación del sector eléctrico en el estado de California, un proceso que triplicó las tarifas del servicio doméstico, causó desabasto de energía y costó a los contribuyentes 50 mil millones de dólares.

Las corporaciones privadas no tienen conciencia

''La crisis de energía en California demostró que las corporaciones privadas que participan en la producción y suministro de electricidad no tienen conciencia, no les interesa el desarrollo social y no dudan en manipular''. Por eso, señala, México ''no debe permitir que esa gente controle su futuro''.

Habla de la idea del gobierno del presidente Vicente Fox de abrir el sector eléctrico bajo control del Estado a la inversión privada, una propuesta que la actual administración justifica con el argumento de que la administración federal no cuenta con recursos para atender la creciente demanda de energía.

''Estoy viendo lo que está tratando de hacer México y me da mucha tristeza'', comenta Filner. ''El país está cometiendo un error. México quiere crecer rápidamente su oferta de electricidad y han tratado de hacer creer a los ciudadanos que sólo la inversión de las corporaciones puede garantizar ese crecimiento. Eso no es cierto. El pueblo puede ser dueño de los sistemas de electricidad o puede controlar a través de una regulación esos sistemas. Cualquiera de las dos cosas. Pero lo que no debe hacer es dejar solas a esas corporaciones'', asegura.

El congresista, quien ha insistido en los últimos dos años en denunciar la forma de hacer negocios de las corporaciones privadas dedicadas a la intermediación de energía eléctrica, asegura que existe el interés de las empresas que causaron la crisis energética de California por invertir en México.

''Veo inversión de compañías estadunidenses que están construyendo plantas de electricidad en México, algunas para abastecer a Estados Unidos, otras para suministrar electricidad a México. Pero son las mismas que robaron en Estados Unidos. No hay forma de tener la confianza de que no harán lo mismo aquí''.

La planta de Sempra Intergen va a dañar a Mexicali

Considera que las inversiones que realizan esas empresas no deben ser impedidas de manera tajante. Está bien, dice, que inviertan recursos en México, ''pero el gobierno no debe dejar que hagan lo que quieran sin ningún control''.

Cita el caso de la firma estadunidense Sempra Intergen, que construye una planta en Mexicali. ''México quiere esa inversión, pero esa planta no cumple todos los controles ecológicos que se le pedirían en Estados Unidos. Esa empresa va a hacer más dinero y va a dañar a Mexicali''.

El tema no es únicamente quién produce la electricidad, sino quién regula el mercado eléctrico. La crisis de California, de la que las empresas privadas, como la quebrada Enron, fueron responsables, es un botón de muestra de la falta de regulación.

Sobre este punto habla Robert Filner. Apunta que durante los años noventa la política predominante en Estados Unidos, y por extensión en México, fue impulsar la privatización y desregulación (es decir, eliminar leyes y reglamentos de operación) en las actividades económicas. Esa política, dice, pasó a convertirse en una ideología dominante, que se aplicó sin estudiar caso por caso.

Considera que para algunos sectores, como el camionero, la desregulación tenía sentido porque existían muchas compañías y no tenía un alto costo entrar al negocio. Pero, señala, áreas como las telecomunicaciones, la electricidad y la aeronáutica son distintas en, por lo menos, dos sentidos. Primero, se trata de servicios esenciales para una economía y requieren de grandes inversiones. Segundo, en estos casos, la desregulación creó monopolios que encarecieron los servicios.

Así fue con la electricidad. Pone el ejemplo de la ciudad donde vive, San Diego, cercana a la frontera con México. Cuando el servicio eléctrico fue desregulado (ahora se sabe que empresas como Enron presionaron para lograrlo), las tarifas se triplicaron sin que las corporaciones que prestaban el servicio dieran una explicación a los consumidores. ''El estado de California debió asumir, con dinero de los contribuyentes, el costo de este desastre, los negocios cerraron, la gente quebró''.

Asegura: ''Las corporaciones que entraron al negocio en California actuaron como un verdadero cártel criminal. La electricidad fue comercializada a un precio muy superior al de producción. Esas compañías actuaron como intermediarios, manipularon los precios para subir las tarifas. Incluso, electricidad que era producida en California la vendían a estados vecinos, la compraban nuevamente y la revendían en California sin ningún control de precio. Así como existe el lavado de dinero, estas corporaciones se dedicaban al lavado de electricidad''.

Otra práctica que emplearon allá, relata, es que esas empresas realizaban labores de mantenimiento que no eran necesarias. De esa forma, bajaban la producción y, como la demanda aumentaba o se mantenía constante, elevaban el costo del servicio.

Robert Filner señala que hay una lección de todo esto. A su juicio, no se debe permitir que un monopolio privado o varias empresas privadas controlen la prestación de un servicio básico. ''No puede permitírseles operar sin que el gobierno las regule, porque la desregulación en California permitió que estas empresas cometieran un crimen en escala mayor''.

Así, el representante demócrata califica el modo de operar de las empresas privadas encargadas de la comercialización de electricidad como la búsqueda del dinero fácil. "Estos corporativos llegan a sacar el mayor dinero posible en el menor tiempo y salir disparadas antes de que la gente se dé cuenta de que dejaron un desastre tras de sí''.

Considera que México está a tiempo de no repetir el mismo tipo de error que concluyó en California con un desastre y con un alto costo para los contribuyentes. En Estados Unidos, informa, los gobiernos de 2 mil ciudades son propietarios de los sistemas de electricidad, que operan de manera eficiente y con tarifas razonables. ''Mi opinión es que se debe explorar un mecanismo en el que participen gobiernos y empresas, pero siempre la regulación debe ser ejercida por el gobierno. En Estados Unidos hubo regulación pública de los sistemas eléctricos por 100 años y de repente a alguien se le ocurrió desregular, lo que causó en California un enorme quebranto de 50 mil millones de dólares sin que se castigara a nadie. Es como si un elefante hubiera entrado en una sala, causara destrozos y nadie lo hubiera visto''.

Robert Filner plantea que el debate en México puede tomar en consideración la experiencia de Estados Unidos. A finales del siglo XX y principios del XXI su país permitió el tipo de inversiones que realizan las actuales empresas de electricidad. ''Nos dimos cuenta de que nos estaban robando y ahí es cuando empezó la regulación en Estados Unidos. México pasa ahora por lo mismo, pero deberían ver nuestra historia. No digo que México no atraiga inversión y que no se desarrolle. Lo que sugiero es que el desarrollo de su industria eléctrica sea realizado bajo un estricto control público, con cuidado del ambiente y sin dañar a la población''

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