Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Viernes 12 de julio de 2002
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Política

Luis Javier Garrido

La propaganda

Los expertos en mercadotecnia que asesoran en Los Pinos a Vicente Fox creen que pueden trocar en éxito el fracaso de su gobierno mediante la propaganda, y lo único que van a lograr es empinarlo más aún por la pendiente del descrédito.

1. La desmesurada propaganda del gobierno sobre el cambio que éste representa, los logros alcanzados y las perversiones del antiguo régimen, que empezó con el sexenio y se ha intensificado de manera descomunal en este segundo año, está colmando a los mexicanos.

2. El propio Fox, además de entregar todo el poder a las fuerzas trasnacionales, no ha hecho sino contemplarse a sí mismo, y como muestra la propaganda oficial sigue mistificando lo que fue la alternancia en la Presidencia de la República como una supuesta transición democrática, que no está viviendo el país, a pesar de los esfuerzos que se han hecho y se siguen haciendo desde la sociedad. Fox se olvida de que no puede demostrar "la transición" porque sus políticas económicas y sus prácticas políticas son las mismas que las de sus predecesores, que el paso de un régimen antidemocrático a otro igualmente antidemocrático no constituye avance, sobre todo porque las fuerzas económicas que se siguen imponiendo a los mexicanos son las mismas, y por ello busca imponer a toda costa la idea del cambio. "El cambio en México ya no lo para nadie", dice uno de los anuncios que más repiten en la televisión.

3. La paradoja es que sumas importantes de los recursos públicos son utilizadas por el gobierno no para invertirlas en obras sociales, sino para el beneficio personal de Vicente Fox, dilapidándose en propaganda personal del Ejecutivo, que las más de las veces es mentirosa, atribuyéndole logros inexistentes, sosteniendo que hay "un cambio" y denostando al PRI y al PRD en forma que pretende ser sutil, pero que resulta bastante obvia, como si siguiera en campaña. No son anuncios de interés colectivo sobre los servicios del gobierno, que pudiesen estar justificados por ser de beneficio social, sino burda repetición de la propaganda de la campaña presidencial, ahora se sabe financiada ilegalmente por trasnacionales desde el extranjero, pero que esta vez va por cuenta de los mexicanos, mostrando la profunda corrupción del nuevo gobierno.

4. Los discursos diarios de Fox, que a la manera de los últimos presidentes priístas, Salinas y Zedillo, cree que puede imponerse a la nación hablando sin cesar, muestran que no ve al país sino a sí mismo y que se cree el impulsor de un cambio importantísimo que se estaría viviendo, aunque se presente como subordinado de George Bush y de Carlos Salinas, pues no hace más que hablar de sí y de su vida personal, negar que haya ineficiencia o corrupción en sus colaboradores, o conflictos internos en el gabinete. De manera autista ve hacia adentro del gobierno y no hacia fuera: a los problemas del país. Fox parece no hablar más que para elogiarse a sí mismo y a su gobierno o para culpar de manera maniquea al "antiguo régimen" de todos los males del país, sin querer ver que su gobierno es de continuidad, no de ruptura. ƑQué credibilidad puede tener un gobernante como Fox cuando afirma que su meta principal es "hacer exitoso su matrimonio" y se deleita todo el tiempo poniendo a hablar también a su esposa, como si el ejercicio del cargo fuese una frivolidad y no una responsabilidad?

5. ƑQué credibilidad puede tener la investigación de los "crímenes del pasado", reclamo histórico de amplios sectores de la sociedad, cuando Fox la prostituye y la lleva a cabo más como operación de propaganda para denigrar al "antiguo régimen" que con la voluntad de impartir justicia, cuando hace prevalecer en el proceso a Echeverría los motivos políticos a las razones jurídicas, o en el momento en que exonera de antemano a los militares y soslaya los crímenes de la tecnocracia salinista con la que está gobernando?

6. La retórica oficial sobre "la democracia" no tiene mucho sentido en estos días, cuando se descara un presidente tanto o más autoritario que los anteriores, y se pone de manifiesto que el PAN, su partido, ha adoptado las prácticas fraudulentas que imputaba al PRI: en las elecciones locales de Nayarit del domingo 7 fue acusado de mantener en connivencia con el gobernador panista un operativo fraudulento; los comicios de Ciudad Juárez fueron anulados de nuevo por fraude de los panistas, y por si fuera poco Fox y el PAN están en entredicho al negarse a entregar las cuentas de los Amigos de Fox, señalados por el financiamiento ilegal de su campaña.

7. El operativo propagandístico de Fox revela, a su pesar, desesperación, debilidad, y sobre todo que atrás de los programas neoliberales impuestos desde Washington, vigilados escrupulosamente en su aplicación por los técnicos del Banco Mundial, el responsable de aplicarlos en México es un gobierno a la deriva, sin convicciones y sin ética, que cada vez se parece más a sus predecesores priístas, y que además de carecer del respaldo popular tiene una creciente desconfianza de los sectores empresariales.

8. El saldo de este matraqueo incesante de corte fascistoide al que está siendo sometida la sociedad ante la pasividad de las organizaciones civiles independientes y de los partidos, no puede ser otro que mayor desprestigio del gobierno actual. La apuesta de Fox es muy obvia: derrotar al PRI, no con un programa económico y social mejor que el de sus predecesores, sino con las acusaciones sobre los crímenes del pasado y algunos escándalos de corrupción del sexenio anterior, para ganar la Cámara de Diputados en 2003, en la expectativa de tener todos los poderes para acelerar la imposición del modelo neoliberal. Muy difícilmente puede tener éxito porque parte del supuesto de que la sociedad es débil ante la propaganda.

9. La mercadotecnia política se sustenta en una serie de creencias que giran en torno al desprecio por el pueblo, al que, se cree, se le puede imponer cualquier mensaje o producto sobre la base de que en el mundo neoliberal no hay ciudadanos, sino consumidores. Y en consecuencia ahora no hay un análisis sobre un hecho, y es que en América Latina parece haberse llegado ya al límite.

10. En América Latina se ha llegado ya al límite, aunque las nuevas clases políticas pretendan ignorarlo

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