Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Domingo 14 de julio de 2002
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Política
BAJO LA LUPA

Alfredo Jalife Rahme

China, ¿amenaza para Estados Unidos?

CUANTO MAS SE hunde la economía de Estados Unidos más aparecen enemigos de gran envergadura en el horizonte euroasiático. Esta semana le tocó a China ser objeto de la paranoia militar estadunidense mediante la publicación de un reporte largamente diferido, que proclama que detrás de su modernización militar acelerada China busca conseguir una victoria rápida contra Taiwán en el estrecho de 100 millas que los separa (casi la misma medida que el Estrecho de Florida).

EL PENTAGONO LLEGA a la conclusión (¿cómo poder discutírselo?) de que China, al contrario de sus asertos públicos, desearía dirimir su conflicto con Taiwán por la vía militar. Mientras Pekín fortalece sus relaciones con Washington, no cesa en tratar de disminuir la influencia estadunidense en Asia ni en "prevenir el resurgimiento del militarismo japonés". Su temor se centraría en que la separación permanente de Taiwán lleve a "la isla a convertirse en una playa estratégica de EU", por lo que China, a sabiendas de su inferioridad militar evidente, sustentaría una "doctrina basada en objetivos de efecto de choque, sorpresa y engaño" que permita que "un país débil pueda vencer a uno más poderoso". ¿Desconocen acaso en el Pentágono que Sun Tsu, cinco siglos antes de Cristo, creó el "arte de la guerra" que no ha sido superado? ¿Desean en el Pentágono la capitulación simple y llana de China frente a la ofensiva retórica que delata un endurecimiento del equipo de Baby Bush, totalmente subyugado por halconazos?

EL PENTAGONO ASEGURA que el gasto militar chino es de alrededor de 65 mil millones de dólares para este año (en China sólo admiten que son 20 mil millones), que serán triplicados (a 165 mil millones de dólares) o cuadruplicados (a 260 mil millones) en los próximos 20 años. El gasto militar de China para este año, según cifras del Pentágono, resulta ridículo y seis veces menor a los casi 400 mil millones de dólares de presupuesto militar de Estados Unidos para el año fiscal que comienza el primero de octubre y que irá aumentando sustancialmente conforme avance la "doctrina Bush", de "guerra preventiva", en los próximos años, que se puede duplicar para alcanzar 7 por ciento del PIB (como durante la guerra fría) en los próximos cuatro años. ¿Significa una simultánea política de "contención" y de "disuasión por el terror" (deterrence) contra China, nación a la que se acusa de haber desplegado 350 misiles balísticos frente a Taiwán y a los que cada año agrega 50?

HASTA AQUI NADA novedoso, salvo el pérfido "amarre de navajas" a los dos lados del Estrecho de Taiwán que perpetra y perpetúa Estados Unidos, por convenir a sus intereses geopolíticos, para impedir la reunificación legítima del mismo pueblo fracturado. Donde el reporte toca puntos sensibles es en relación con 20 misiles balísticos de China (que serán incrementados a 30 en el año 2005 y a 60 en 2010) que rondan en los océanos y pueden alcanzar a los estadunidenses. Ahora resulta que China constituye más un peligro por su creciente arsenal nuclear, que el declinante poder militar de Rusia, la nueva gran aliada de Washington.

FRENTE AL DESPLIEGUE de la "mini guerra de las galaxias" de la belicosa administración Bush, a la que Pekín se opone vehentemente, los militares chinos diseñan armas terrestres contra satélites, con el propósito de destruir los sistemas de comunicaciones en el espacio de Estados Unidos y sus sistemas de vigilancia. ¿No hubiera sido mejor que el equipo Bush hubiera desistido de su fantasiosa "mini guerra de las galaxias" como lo hizo de manera unilateral del "Tratado AMB" (Sistema Balístico Antimisilístico), que ha provocado una carrera armamentista en el este asiático?

POR ULTIMO, EL Pentágono asevera que la fuerza de submarinos rusos recientemente adquiridos por China, además de los sofisticados misiles SS-N-22 (también rusos), pueden bloquear el Estrecho de Taiwán. ¿No sería mejor que EU le reclamara directamente a su hoy superaliado ruso, el mayor exportador de armas del mundo en la actualidad, la venta de armas a China, como lo hace a Irán?

EN FORMA COINCIDENTE, el reporte del Pentágono sale a la luz pública el mismo día en que The Washington Post (12-07-02) señala algunos avances de un comité bipartidista del Congreso, la "Comisión de revisión de la seguridad EU-China", que se publicará mañana, el cual advierte sobre los avances estratégicos y económicos de esa nación para confrontar a Estados Unidos. El comité pide una respuesta más firme para obligar a China a obedecer las leyes mercantiles, así como prevenir la proliferación de las "armas de destrucción masiva", debido a que representan una de las fuentes principales de peligro en el mundo, con tecnología ligada a los misiles y a material nuclear, destinados a países que apadrinan el terrorismo y que constituyen "una amenza creciente contra los intereses de Washington en el Medio Oriente y en Asia en particular".

EL REPORTE, DE 200 páginas, versa más sobre las "intenciones" de China que sobre sus actos, los que no logra descifrar. Los congresistas aducen que existe una falsa percepción sobre China, a la que se suele vislumbrar como "manufacturera de juguetes" pero que en realidad exporta bienes más sofisticados que han repercutido en el cada vez más creciente déficit comercial entre las dos naciones y que eventualmente "pueden socavar la base industrial militar estadunidense".

EL REPORTE ENFATIZA que Pekín caracteriza a Washington como "un poderoso protagonista y un dominador agresivo" (¿y a poco no es verdad?), pero que también denota "un poder declinante con vulnerabilidades militares explotables". Por último, el documento señala que las empresas estatales chinas han recaudado más de 40 mil millones de dólares en los mercados internacionales de capitales en la pasada década, mientras que en Estados Unidos se han radicado 14 mil millones en los recientes tres años.

LAS PRIMERAS FILTRACIONES del reporte del Congreso han causado malestar en la comunidad empresarial estadunidense, por el temor de que se provoque una limitación a las inversiones y a los negocios con China.

LA SEMANA QUE transcurrió fue generosa en noticias contra China en varios frentes. Hasta se ha llegado a pretender que la experimentación de la fuerza aérea china de un nuevo misil, el AA-12 ruso, guiado por radar, alteró la correlación de fuerzas en el Estrecho de Taiwán, sumado a la compra, a Rusia, de 2 mil misiles aire-superficie AS-14, con alcance de 6 millas, después de la adquisición en los pasados años de 80 aviones bombarderos Su-30, la negociación de ocho submarinos, por mil 600 millones de dólares, y la construcción por mil 400 millones de dólares de dos destructores para la armada china.

PERO NO HAY que alarmarse, porque los sabios del Pentágono tienen respuesta para requilibrar las "deficiencias defensivas" de Taiwán y estudian transferir a la isla 120 misiles AIM-120 aire-aire, de alcance medio, que fueron comprados por Taiwán pero que permanecen en las bases estadunidenses sin entregar. ¿No basta el paraguas nuclear con el que supuestamente protege EU a la isla? ¿Cuál es la necesidad de armar a Taiwán, si no es para estimular las ventas del complejo militar industrial de Washington?

NO SE PUEDE soslayar que la "doctrina Bush", referente a la región del Este asiático, en particular hacia China y Japón, al que desean transformar en la "Gran Bretaña asiática", sea una copia idéntica de los axiomas bélicos del influyente grupo de reciente acuñación, el PNAC (por sus siglas en inglés, Proyecto para el Nuevo Siglo Estadunidense), de cuyo consejo directivo sacaremos algunos nombres dilectos que propician temores y temblores: Jeb Bush, gobernador de Florida; Dick Cheney, vicepresidente y ex director de la mafiosa petrolera texana Halliburton; Elliot Abrams, ex jefe del criminal "Irán contras" y hoy a cargo de los "derechos humanos" (¡very nice!) y operación internacional del Consejo de Seguridad Nacional de Baby Bush; Donald Rumsfeld, secretario de Defensa; Paul Dundes Wolfowitz, vicesecretario de Defensa y verdadero autor de la "doctrina Bush"; Richard Perle, director del Consejo de la Política de Defensa en la Secretaría de Defensa; James Woolsey, ex director de la CIA; el súper halconazo William Kristol, director del PNAC y editor de The Weekly Standard; Norman Podhoretz, editor en jefe de la revista Commentary; Jeanne Kirpatrick, embajadora ante la ONU con Reagan; Steve Forbes, dueño de la revista del mismo nombre, donde garabatea Zedillo su lacerante inglés; Francis Fukuyama, el iluso sepulturero de la "historia", que acabó por enterrarlo a él, etcétera.

ESTE CONSEJO DIRECTIVO del PNAC es una declaración de guerra contra el universo y sus miembros son más belicosos que los generales del mismo Pentágono, lo cual suele suceder con los burócratas civiles, quienes nunca han disparado un revólver y no perciben las consecuencias de sus diseños macabros. Su director ejecutivo, Gary Schmitt, acaba de publicar un artículo en The Weekly Standard (¿dónde más podría ser?), en el que fustiga "la política ambivalente estadunidense hacia China", que se adelantó al reporte del Pentágono (¿quién se lo filtró entre Jeb, Cheney, Rumsfeld,Wolfowitz y Perle?) y a la evaluación del Congreso.

PERO LO MAS interesante radica en que la retórica ofensivo-bélica contra China se escenifica días después de que, el 28 de junio, el periódico chino The People's Daily exhibiera la propuesta audaz para la adopción del "dólar chino", que integraría a Taiwán y a Hong Kong, sumando reservas en dólares por casi 500 mil millones; es decir, el equivalente al déficit de cuenta corriente estadunidense.

ESTO, SIN CONTAR la liquidez en dólares que detenta el "circuito étnico chino" (así lo denomina técnicamente la correduría Morgan Stanley, para que no se indignen los aludidos), por alrededor de 1.5 billones de dólares que, de hecho, tiene secuestrado al devaluado "dólar estadunidense". ¿Qué escogerá Taiwán? ¿La guerra junto a Estados Unidos y contra China, para perpetuarse como una vulgar base militar, o la prosperidad con sus hermanos raciales del continente asiático, donde Washington sufriría una severa derrota estratégica, sin el disparo de una sola bala, con el solo ascenso del "dólar chino"?

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