Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Martes 23 de julio de 2002
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Política

Gustavo Leal F.*

Macroeconomía y salud en Jitotol, Chiapas

Mediante un escuálido desplegado insertado en toda la prensa el pasado 2 de julio, el gobierno del "cambio" celebró sus primeros 19 meses de "acciones" destacando que con el Programa de Salud y Nutrición para los pueblos indígenas "medio millón de niños y mujeres indígenas reciben atención médica y ayuda alimenticia". Más penosas aún resultaron las Reflexiones sobre el cambio que difundió la página Internet de la Presidencia de la República. En ellas se consigna que "se pusieron en marcha más de 650 unidades de salud con los recursos necesarios para asegurar su operación".

Lamentablemente el mes anterior, mientras el presidente Fox expresaba que su gobierno ha alcanzado logros "importantes" e "incluso va adelante de las metas establecidas a nivel internacional", nueve niños indígenas tzotziles (de entre 10 meses y 10 años) morían en el municipio chiapaneco de Jitotol, víctimas de un brote gastrointestinal infeccioso mientras otros 40 estaban postrados.

Para Fox ir adelante de las metas fijadas en la Cumbre de la Infancia, celebrada en Nueva York, significa que para 2006 "en términos de la mortandad de menores de cinco años se habrá reducido 30 por ciento, con lo que nos anticipamos cuatro años a lo que acordamos en ese foro".

Jitotol se ubica a sólo 140 kilómetros de Tuxtla Gutiérrez, capital de Chiapas. Sin embargo, carece de agua potable e infraestructura médica: cuenta con dos unidades de primer nivel, cuatro camas, dos consultorios, tres médicos y dos enfermeras. Al decir de Celia Pérez, titular del Instituto de Desarrollo Humano del municipio, "personal médico" del gobierno del estado acudió a las comunidades de El Carmen, Zacatal, Las Lomas y Cálido para intentar contrarrestar los estragos y la expansión del brote que había empezado 10 días antes: "les ayudé como pude, pero no se lograron salvar, los niños sólo llegan y como pollitos al rato mueren. Ya ni el suero jala sus venas".

No obstante, por conducto de su director de Vigilancia Epidemiológica, Oscar Velázquez, la Secretaría de Salud (Ssa) negó los fallecimientos y argumentó que "es un asunto de información que se puede solucionar ingiriendo líquidos; no es de tener un hospital o un especialista, lo puede resolver hasta la propia mamá de los pequeños". Y aseguró que Chiapas "no ha solicitado apoyo a la Ssa federal" y que la secretaría estatal "tiene capacidad de respuesta".

Y es que sólo cuatro días antes de los fallecimientos, el mismo Instituto de Desarrollo Humano municipal había solicitado por escrito apoyo urgente en medicamentos a la Secretaría Estatal de Salud sin obtener respuesta. Ello repercutió en la propagación del brote hacia las comunidades de Altamirano, Amate, Carmen Chiquito, Campo Alegre, Buenavista y Francisco I.Madero. Tocó a las farmacias San Juan y Don Pancho, enclavadas en la cabecera municipal, improvisar una suerte de dispensario para aplicar suero, inyecciones y suministrar medicinas a los indígenas contagiados.

Finalmente fue preciso que brigadas del IMSS-Solidaridad y 60 soldados con el distintivo de aplicación del Plan DN-III distribuyeran cal para las letrinas y cloro para los depósitos de agua, sugirieran a las familias hervirla y prohibieran temporalmente su consumo a fin de frenar el brote. Las brigadas mantuvieron el control en el área, sin la presencia de personal de la Secretaría Estatal de Salud. Un día después el secretario de Salud reconoció que la falta de presupuesto, infraestructura y medicinas "imposibilita" a esa dependencia atender en forma "oportuna los brotes de enfermedad".

Tal vez por ello el clarividoso subsecretario jurídico de la Ssa, Gonzalo Moctezuma Barragán, informa que se "trabaja en el desciframiento del genoma de las 62 etnias que hay en el país, con el objetivo de fabricar medicamentos específicos para cada tipo de persona". Igualmente debe aplaudirse que la administración del Patronato Nacional de la Beneficencia Pública de la Ssa y el Instituto Nacional Indigenista firmaran -afortunadamente- el convenio de colaboración que "garantiza atención adecuada y asistencia médica a las comunidades indígenas".

De cara a este panorama desolador -calificado por algunos expertos de "africanización de la desnutrición indígena en México"- las 62 etnias podrán dormir tranquilas con el inminente establecimiento de la fundamental Comisión Mexicana de Macroeconomía y Salud, soñada por Julio Frenk, que facilitará la "evidencia científica suficiente" para que el gobierno del "cambio" sepa, por fin, cómo enfrentar un asunto como el de Jitotol. Sin duda ésa es la comisión que le hacía falta a la "novena" economía y "séptima" balanza comercial del orbe, como tanto gusta decir Vicente Fox.

* Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco

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