Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Viernes 26 de julio de 2002
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Sociedad y Justicia
Apremia a pensar un modelo alternativo para la región

Deben las universidades generar productos para el cambio: Abad

CLAUDIA HERRERA BELTRAN /II Y ULTIMA

En América Latina el modelo neoliberal está agotado. Por tanto es momento de que las comunidades académicas se sacudan la ''modorra intelectual'' y propongan una respuesta latinoamericana para el nuevo siglo, recomienda el representante de la Unesco en México, Gonzalo Abad.

Según el diplomático ecuatoriano, si esta reflexión no se hace pronto los países seguirán ''reventando'', como le ocurrió a Argentina. Y en esta tarea las universidades tienen un papel fundamental, a fin de que no sólo hagan investigación para el mercado, sino que también generen ''productos para el cambio''.

Explica que con la finalidad de impulsar esta discusión, el fondo está convocando a grupos académicos de la región para hacer una reflexión sobre cuál es el modelo de desarrollo alternativo que conviene a la región en esta sociedad globalizada.

Además de sus 19 años en la Unesco, Abad tiene una larga trayectoria académica: fue director de sociología de la Universidad Central de Ecuador, presidió la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) y ha escrito varios libros y artículos en materia de ciencias sociales.

Desde esa visión es como analiza el papel de América Latina frente al proceso de mundialización -prefiere ese término que el de globalización-, así como la importancia que tiene la educación para que los países puedan incorporarse a la sociedad del conocimiento.

Pensar Latinoamérica

-En el mundo globalizado, ¿cuáles son los desafíos de los países latinoamericanos en materia educativa?

-Cada vez está más claro que la inversión en conocimiento es la que va a rendir frutos con mayor eficacia, y en este proceso la educación es la única manera de entrar al mundo del futuro, de la cibernética, de lo digital. No es la teoría decimonónica de la construcción del Estado nacional, sino la participación en un proceso de mundialización. Prefiero hablar de mundialización, porque la globalización es lo que está dándose en el mundo de la economía. El proceso de globalización es un proceso que está en marcha, y en la Unesco consideramos que el proceso tiene que ser humanizado, deben entrar valores universales y humanos como la educación, y el respeto a la cultura y a los derechos humanos.

-Ante ese proceso, ¿cuál es la perspectiva de América Latina?

-Estamos reaccionando razonablemente en términos generales. Lo que sucede es que la circunstancia de América Latina es compleja. El modelo neoliberal, por llamarlo de alguna manera, que aparentemente era la solución, se está desestabilizando, está llegando a sus límites. Y ahí está Argentina.

''Para mí estamos llegando a un parteaguas. Estos próximos cinco años son el momento de volver a hacer una reflexión endógena latinoamericana y ya no sólo aplicar las recetas internacionales, que hasta el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional están cambiando. Es urgente analizar cuáles han sido los efectos de este modelo en los 15 o 20 años que lo hemos tenido, y hay que ser capaces muy rápidamente de producir una nueva proposición de desarrollo que venga de América Latina frente al proceso de mundialización.

''No se trata de irnos 30 años atrás y decir: 'vamos a hacer una fortaleza', se trata de que frente a este mundo, tal como está, hay que producir un nuevo modelo que responda a nuestras necesidades. Y segundo, hay que repensar los modelos políticos, porque hay problemas de ingobernabilidad cada vez más acentuados".

-¿Y si no se hace esta reflexión?

-Nos va a pasar lo de ahora, que están reventándose los países. ¿Cómo es posible que los países revienten si eso no existía hace 50 años a menos que hubiera una guerra? Pero el hecho es que se debe sacudir la modorra intelectual en la que estamos y producir un nuevo modelo, porque estamos repitiendo las fórmulas que vienen del centro, porque en la periferia no se ha producido una nueva teoría del desarrollo de América Latina; no la hay desde hace 30 años o 40 años.

-¿Cómo ve a las izquierdas latinoamericanas?

-En la modorra intelectual, pero también a las derechas. No ha habido una reflexión seria de cómo enfrentar la mundialización en América Latina. Urge una respuesta latinoamericana para el nuevo siglo.

-Desde su perspectiva y con la experiencia que tiene en la Unesco, ¿cuáles son los puntos que deben tomarse en cuenta en esta discusión que propone?

-Primero ver hasta dónde hemos avanzado, porque no hay escuelas de pensamiento latinoamericano que expliquen lo que está pasando. Hace 30 años, cuando era estudiante, sí las había: la teoría de la dependencia, la teoría de la Cepal. Eso se ha perdido, primero porque hubo dictaduras en el cono sur, y porque la investigación que se hace hoy está más ligada a lo práctico. Desde mi punto de vista la investigación social no tiene financiamiento nacional, tiene financiamiento externo que tiene sus propias lógicas. No lo acuso ni de bueno ni de malo.

''Por otra parte las transiciones democráticas en América Latina ya se dieron. Ya se puede ver cuáles fueron sus problemas, dónde tuvieron éxito y dónde no. En vez de criticar el deber ser de las democracias, hay que hacer una crítica seria de cuál fue la experiencia, los errores, por tanto por dónde debemos caminar para corregirlo. El modelo para mí está agotado. Tenemos que ser capaces de producir otro más justo, más equitativo, más diverso culturalmente, más democrático''.

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