Lunes en la Ciencia, 29 de julio de 2002


Canal Once se esfuerza en combinar entretenimiento y contenido

En busca de la caja inteligente

Patricia Arriaga

Los niños pasan frente al televisor alrededor de mil 800 horas anuales. De ella toman modelos de comportamiento, actitudes, modas, información, alimento para sus miedos e inspiración para sus juegos. Todo ello conforma una manera de entender el mundo, y es por tanto, una educación en el sentido amplio de la palabra.

Pero la televisión en nuestro país no está inserta en una dinámica educativa sino en una dinámica económica y de entretenimiento. La televisión comercial aprendió a mirar a los niños de una sola manera: como consumidores y de esta manera nacieron los canales o barras de programación dedicados a ellos. Rápidamente las televisoras descubrieron el éxito de las series de dibujos animados convirtiéndolas en la dieta principal de la programación para niños: 85 por ciento de los programas para niños en televisión abierta son dibujos animados.

En este contexto, Ƒquién antepone las necesidades de los niños a las necesidades del mercado? La televisión pública, específicamente Canal Once, a través de Once Niños, su barra infantil.

Mientras que la televisión abierta (incluidos los canales 22, 34 y 40) produce únicamente 15 por ciento de sus contenidos para niños, en Canal Once producimos 46 por ciento. Nos parece importante ofrecer a los niños desde series animadas hasta documentales, pues creemos en el valor de una "dieta televisiva balanceada" para formar en ellos una cultura audiovisual. Creemos también en la importancia de ofrecerles variedad en los contenidos: arte, historia, naturaleza y ciencia.

Nuestra responsabilidad frente a los niños es enorme y nuestro reto complejo. Queremos darles contenidos que fomenten su desarrollo, pero al mismo tiempo debemos ser entretenidos. Esto, antes que nada, es lo que los niños esperan de la televisión.

Los niños son radicales. Su mundo está perfectamente identificado: aprenden en la escuela y se divierten con la televisión. Ellos mismos son los jueces más severos: una maestra que los deja jugar es una mala maestra, una televisión que los instruyeni–ostv no es televisión. Si los niños "huelen" escuela en la televisión se van a otro canal. Y como comunicadores que somos es nuestro deseo que los niños se queden con nosotros, nos vean y escuchen. Debemos ser capaces de ofrecerles una televisión de calidad, entretenida y con contenido.

Uno de los temas más difíciles a tratar en la televisión es la ciencia. Hay varias maneras de entender la enseñanza de la ciencia. Hay quienes la entienden como la trasmisión de un conjunto de datos. En Once Niños la entendemos como el promover en los niños una actitud "científica": el ser curiosos, observadores, preguntarse el por qué de las cosas y el aprender a encontrar respuestas.

Puesto que creemos en la curiosidad natural de los niños y porque sabemos que aprenden experimentando, nuestra filosofía es proveerles de experiencias para el aprendizaje:

Alimentamos su inquietud por investigar y aprender. Para nosotros es más importante que observen su entorno a que sepan cómo funciona un telescopio o a qué temperatura hierve el agua.

Los invitamos a observar el mundo que les rodea y a analizar qué fenómenos suceden siempre de la misma manera y cuáles no: Ƒpor qué al girar la ropa rápidamente en una lavadora se quita el exceso de agua? ƑPor qué la luna cambia pero siempre vuelve a ser la misma?

Promovemos que los niños desarrollen sus propias hipótesis y explicaciones sobre el mundo natural, los escuchamos, los confrontamos y les sugerimos actividades para ampliar su observación. Un niño tiene la siguiente explicación: "el azúcar se disuelve cuando la calientas porque suda con el calor igual que las personas. El sudor es lo que la hace aguada." ƑY qué pasa si calientas sal? ƑTambién se derrite? ƑPor qué crees que la sal es diferente del azúcar?

En Once Niños no hay respuestas incorrectas, lo que hay es siempre la oportunidad de seguir pensando, observando, confrontando los fenómenos observados. Nuestro objetivo siempre es promover una actitud en los niños y sobretodo, fomentar en ellos una autoestima positiva. Este es el espíritu que permea Mi Gran Amigo, un programa para prescolares; varias secciones de Bizbirije, un programa para niños de 6 a 9 años; y varios segmentos que producimos para los cortes de canal como Zigzag Zum, Figurateteté e Ilusópticus, segmentos que muestran a los niños que hay diferentes maneras de ver las cosas. Contamos además con El Mundo de Beakman, una producción de Estados Unidos cuyo objetivo es acercar a los niños a la ciencia respondiendo a sus preguntas.

La televisión puede ser una gran aliada en la educación de los niños y ellos tienen derecho a tener una televisión que enriquezca sus vidas. La sociedad en su conjunto cuenta con mil 800 horas anuales para hacerlo. Somos millonarios en tiempo. Démosle a los niños la oportunidad para que exploren su mundo con la curiosidad que les es natural; la curiosidad inherente a cualquier búsqueda científica. Encontremos la decisión y la voluntad para darle a nuestros niños la televisión que merecen: su televisión.

La autora es maestra en economía y directora de Once Niños, Once TV


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