Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Miércoles 31 de julio de 2002
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Política

VISITA PAPAL

Después de besar el anillo de Wojtyla, destacó la libre expresión de credos religiosos

Fox pintó al Papa un país justo, democrático, equitativo y plural

"šQue Dios os haga como Juan Diego!", manifestó el pontífice en su respuesta

JUAN M. VENEGAS Y ROSA E. VARGAS

En su mensaje de bienvenida a Juan Pablo II, el presidente Vicente Fox Quesada presentó un país "democrático, plural, orgulloso de su amplia diversidad étnica y cultural, y con una gran riqueza espiritual que se expresa libre y ampliamente en diferentes credos religiosos".

Aunque ahí quedó esa frase, el resto de la lectura de su texto y su decisión de inclinarse para besar el anillo papal -como nunca lo había hecho un mandatario mexicano- puso el sello que ya distingue a su gobierno: su apego a la Iglesia católica.

No fue ésta la primera vez que Fox rompe con el protocolo republicano. Ya lo había hecho en su toma de posesión, cuando en un hecho sin precedente, primero acudió a la Basílica de Guadalupe y después, al presentar a su gabinete, posó con un Cristo en la mano. Ni qué decir de su campaña, cuando en un mitin en León arengó a sus seguidores con el estandarte de la Virgen de Guadalupe, a la que, por cierto, otra vez citó como "amparo" de la independencia mexicana.

Conocedor del nuevo momento en el país, Karol Wojtyla respondió: "Queridos mexicanos, gracias por vuestra hospitalidad, por vuestro afecto constante, por vuestra fidelidad a la Iglesia. En ese camino, continuad siendo fieles, alentados por los maravillosos ejemplos de santidad surgido en esta noble nación. šSed santos! Recordando cuanto ya dije en la Basílica de Guadalupe en 1990: servid a Dios, a la Iglesia y a la nación, asumiendo cada cual la responsabilidad de transmitir el mensaje evangélico y de dar testimonio de una fe viva y operante en la sociedad".

Y cerró con el mensaje que, sin duda, definirá mediáticamente su quinta visita al país: "A cada uno bendigo de corazón, utilizando para ello la fórmula con la que vuestros antepasados se dirigían a sus seres queridos: 'que Dios os haga como Juan Diego'."

A las acondicionadas instalaciones del hangar presidencialfox_papa_pag3 para recibir a Juan Pablo II sólo tuvieron acceso quienes poseían rigurosa invitación: la nueva clase política gobernante, sus invitados especiales, familiares y empresarios. Algunos gobernadores y el jefe de Gobierno del Distrito Federal también respondieron a la cita. Pero nada más. El pueblo mexicano y su "diversidad étnica y cultural" estuvo representado sólo por un grupo de chiquillas y chiquillos de escuelas privadas ataviados con los trajes típicos de cada estado.

Así, acartonados resultaron los 40 minutos que duró la ceremonia, en la que Fox no reparó en manifestar su inclinación religiosa y su admiración por el Papa, al que antes de asumir el Poder Ejecutivo identificó como uno de los personajes que lo inspiran.

"Con los brazos abiertos, con el corazón lleno de alegría, damos a usted la más cordial bienvenida. Las y los mexicanos nos sentimos muy honrados de recibirlo", subrayó el gobernante.

Reconoció "el trabajo y la dedicación" papal "en la construcción de un nuevo mundo de paz y armonía; su labor ardua y fructífera en favor del entendimiento entre los pueblos, del acercamiento entre las naciones y los diversos credos religiosos".

Para Fox, de igual forma, Juan Pablo II ha contribuido a alcanzar un mundo más justo y solidario, cada vez más preocupado por resolver los problemas de pobreza y marginación que aquejan a las sociedades modernas, un mundo cimentado en profundos valores humanistas, y centrado en la dignidad de la persona y en sus derechos. "šSin duda el mundo que hoy vivimos no sería el mismo de no haber contado con el liderazgo espiritual y moral, con el gran valor ecuménico y con el ejemplo constructivo de Juan Pablo II!"

México, añadió el mandatario, hoy es un país más democrático, plural, orgulloso de su amplia diversidad étnica y cultural y caracterizado por una gran riqueza espiritual, la cual se expresa libre y ampliamente en diferentes credos religiosos. "En nuestra democracia se han ampliado todas las libertades y ahora se ejercen a plenitud; se garantiza el respeto a los derechos que otorga la ley y, sobre todo, se asegura la defensa de derechos humanos."

También, dijo, se impulsa "la construcción de un país incluyente y comprometido con un crecimiento con rostro humano". Esto se demuestra, agregó, con el combate a la pobreza.

De ahí en adelante distinguió un país que impulsa un crecimiento económico y un desarrollo social y humano "basado en la equidad y la justicia". En fin, puntualizó, México hace frente a sus desafíos "compartiendo los valores y el mensaje de Su Santidad, divulgado entre las mujeres y los hombres de buena voluntad".

México recibe al Papa "šjubiloso!" y con la alegría de una nación que inició su independencia "al amparo de la imagen de la Virgen de Guadalupe, plasmada en el estandarte del padre de la patria... espero que usted disfrute, durante su estancia, de la alegría y el incalculable amor que ha sembrado en el pueblo católico mexicano", terminó diciendo Fox a Juan Pablo II, al que identificó como "nuestro hermano del alma, realmente el amigo".

El breve mensaje del Papa

Juan Pablo II respondió con un breve mensaje dividido en tres puntos: primero dejó constancia de su "inmensa alegría" por venir a este país, donde inició su "apostolado itinerante", y del "enorme gozo" por la canonización de Juan Diego y la beatificación de Juan Bautista y Jacinto de los Angeles, "hermosos ejemplos de santidad".

En segundo lugar agradeció la bienvenida de Fox -con todos los honores de una visita de Estado, aun cuando oficialmente se trata de una gira pastoral- y recordó: "México, siempre fiel".

En un mensaje en el que no tuvo deferencia alguna ni incluyó entre sus menciones a la esposa del Presidente, Marta Sahagún, finalmente el Papa llamó a "servir a Dios, a la Iglesia y a la nación... que Dios os haga como Juan Diego..."

Y llegó el momento de la salutación, que en fila encabezaron los presidentes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Genaro Góngora Pimentel, y de la mesa directiva del Senado de la República, Diego Fernández de Cevallos, como representantes de los poderes Judicial y Legislativo, respectivamente. Ninguno de ellos emuló el beso de Fox.


Pomadas maravillosas para aliviar su maltrecha salud, entre los regalos para Wojtyla

En el mercado de la fe: "tierra del Tepeyac", figuras piratas y hasta banderas del Vaticano

La gente ve en el Papa más poderes milagrosos que en Juan Diego; observarlo unos segundos fue suficiente para pedir por la salud de la tía, la sanación de la madre

ALONSO URRUTIA

Casi noqueada, nomás del éxtasis que le provocó la descarga papal, doña Socorro Gutiérrez se aferra a la pared para tomar fuerzas y responder casi como plegaria algo elemental: "Sí, por fin lo vi, aunque sea unos segundos".

Sólo mirar a Karol Wojtyla 15 segundos fue suficiente para alcanzar una emoción de dimensiones casi orgásmicas, que la obliga a detenerse unos minutos para recuperarse del shock. Es como haber expiado todos sus pecados de un tirón.

"Iba cansado, ya ni se movía el pobrecito", responde a unos metros de la nunciatura, lugar donde pernocta el jerarca católico antes de canonizar a Juan Diego, el santo número 457 de su papado.

Y es que Juan Pablo II llegó a la nunciatura ya sin poder levantar la mano, a pesar del griterío de su grey, que lo aguardaba desde mucho antes de que saliera de Guatemala.

La espera fue larga, más por la incertidumbre de si realmente vendría. Quizá por eso sus feligreses anticiparon vísperas. No bien había canonizado al hermano Pedro, el mediodía de ayer en tierras guatemaltecas, en México comenzaban a llegar a una casa habilitada como bodega, frente a la nunciatura, más de 350 regalos para Juan Pablo II.

Ya para entonces habían sido pasados por los arcos de seguridad del Estado Mayor Presidencial y revisados por el personal de la nunciatura, por aquello de la seguridad.

Hay de todo, dice Luis Barrera Flores, capellán prelado de la Orden de Malta, responsable de la recepción de los obsequios. Como siempre, artesanías, cuadros, flores y frutas. Como nunca, pomadas para las piernas del jerarca católico, cremas para aliviar sus malestares, bufandas y prendas para protegerlo del frío. Todo lo imaginable para atenuar los padecimientos de una salud maltrecha.

Pero Juan Pablo II no verá las cuidadosas envolturas. Aún no llegaba a tierras mexicanas y ya habían revisado hasta las entrañas de los regalos, y ya se preparaba su traslado al avión. Eso informa Barrera, quien enfatiza que ningún obsequio es ostentoso, sólo expresiones espirituales, según dice.

Apenas traspuestas las vallas metálicas que instaló el Estado Mayor Presidencial, asoma otra faceta de la visita: los mercaderes de la fe.

Hay de todo. Olvidado por siglos, hoy Juan Diego es tan rentable como la misma Guadalupana. Cuanto se pueda imaginar se vende en las interminables horas de espera de los feligreses: portarrosarios, velas aromáticas, figuras en madera, pósters, discos, camisetas, globos y hasta banderas del Vaticano.

En la competencia coexisten productos piratas con los certificados por la arquidiócesis de México. Puede uno elegir el modelo de Juan Diego que quiera, el que más le guste: el españolizado, promovido por las autoridades eclesiásticas, o el de la imaginería popular de los vendedores ambulantes.

"Lléveselo, este trae el holograma", símbolo inequívoco de que la mercancía lleva la bendición del cardenal en esta vorágine de comercialización.

Y una vez más la jerarquía católica ha desbordado la mercantilización. Esta vez no sólo del Papa o de la Virgen de Guadalupe, sino una nueva veta comercial: el nuevo santo nacional.

Los acuerdos con instituciones de crédito para vender monedas, la expedición de artículos con la imagen de lacreel_castaneda_pag6 Guadalupana por un lado y Juan Diego por el otro, con el añadido de tener "tierra del Tepeyac" o ánforas para rellenar de agua bendita a precios módicos de siete mil pesos en tiendas autorizadas.

Negocio al fin, la visita de Juan Pablo II a México.

Una visita que, al menos ayer, pareció menos entusiasta que antaño. Acaso una menor afluencia en las calles para recibir a Juan Pablo II, por lo menos en las inmediaciones de la nunciatura.

Sólo unos instantes de mirarlo son suficientes para ofrecer y pedir de todo: la salud de la tía, el bienestar del hermano, la sanación de la madre. Y es que, más que a Juan Diego, la gente le ve cualidades milagrosas al papa Juan Pablo II.

Cada quien cuenta su historia, a cual más sacrificada, según confesión, para estar en la valla. Y mientras transcurren las horas, narran sus peripecias económicas o sacrificios de tiempo: "Llevo aquí más de siete horas, más de lo que hice de Guadalajara a la ciudad", dice un joven católico para enfatizar que sí tiene fe.

Otra mujer jura que con muchos apuros económicos pudo juntar para venir desde Villahermosa, Tabasco, y muestra un Juan Diego que dista mucho del oficial.

Sea cual fuere la imagen de Juan Diego que el católico quiera imaginar, por fin se hizo el milagro y llegó el día de la canonización.


En cinco horas acabaron con la condición laica del Estado

Medios electrónicos exaltaron ayer ''el fin de la simulación''

Desmesura y manipulación de conductores y reporteros

JENARO VILLAMIL

Cinco horas ininterrumpidas de transmisión y enlaces en vivo de los medios electrónicos privados -incluyendo al Canal 11, de origen público- para cubrir la quinta visita pastoral de Juan Pablo II a México, tuvo como mensaje coincidente en los comentarios de los conductores, en la exaltación de los reporteros y en las declaraciones del titular de Gobernación, Santiago Creel, y del presidente Vicente Fox, el siguiente: ''Se acabó la simulación''. La condición laica de la República Mexicana se convirtió por obra y gracia de la saturación y del exceso telegénico en una simple ''simulación''.

Recordar la separación entre las iglesias y el Estado se volvió ''religiosamente incorrecto'' en los medios electrónicos. Por el contrario, el fervor y la exageración pietista fueron las notas predominantes en la cobertura de Televisa, Tv Azteca, Canal 11, CNI-Canal 40 y los principales noticieros radiofónicos, que convirtieron al pontífice católico en pretexto también para comentarios desmesurados y no carentes de chovinismo como éste del canal de las estrellas: ''šMéxico conquista al Papa! šEl Papa conquista a México!''

Javier Alatorre, en Canal 13, editorializó: "Estamos viendo el fin de las simulaciones entre los políticos y la religión'', mientras que Canal 2 difundía la declaración de Santiago Creel: ''Ya no hay simulaciones. Ahora los obispos pueden asistir con sus trajes típicos (sic)''. En la entrevista matutina, retransmitida por la tarde en Canal 13, el presidente Vicente Fox insistió en que él es el primer mandatario que acude a una ceremonia religiosa ''sin simulaciones''. En el momento que aterrizaba el avión que transportó a Juan Pablo II de Guatemala a la ciudad de México, el reportero de Canal 2 exclamó: ''šCómo ha cambiado la simulación que antes existía en las visitas del Papa!''

En cadena nacional y con un share televisivo que rebasó 90 por ciento de la audiencia en la zona metropolitana, los feligreses se convirtieron en auditorio telegénico. Prácticamente, todos los mexicanos observaron el momento en que Vicente Fox besó el anillo papal, algo que está más allá de la cortesía o el fervor, mientras que otros políticos prefirieron simplemente saludarlo. De hecho, así lo destacaron Joaquín López Dóriga y Valentina Alazraki, en la cobertura de Televisa.

La desmesura no impidió que las dos grandes cadenas televisivas se autopromovieran ad náuseum como si fueran los medios privilegiados del Papa. Así, por ejemplo, Javier Alatorre, en júbilo absoluto, subrayó: ''El corazón de este hombre (Juan Pablo II) es tan grande que alcanza para todos desde donde usted nos esté sintonizando''. La reportera de Canal 13, Hannia Novel, alentó la desmesura: ''Estoy cierta de que el mundo está pendiente de la imagen de Tv Azteca. Esta ciudad está paralizada''.

Canal 2 recordó que el medio es el mensaje. Su reportera estelar en El Vaticano, Valentina Alazraki, contextualizó a lo largo de la transmisión sus encuentros con el pontífice, sus visitas a otros países y su ''amor especial'' por México. Hasta la cantante Lucero se convirtió, junto con Dolores Ayala y Joaquín López Dóriga, en intérprete de la subjetividad del Papa. ''La idea final es que somos un pueblo privilegiado... Recordemos sus 23 años de amor y de paz que nos ha dado''. El reportero Enrique Rodríguez confesó poco antes que el papamóvil llegara a la nunciatura: ''No podemos ser objetivos en este momento, porque nos embarga la alegría''.

El Canal 11 no quedó muy atrás de esta algarabía que homogeneizó contenidos y dejó para otra época la necesaria objetividad. Su reportero Carlos Ibarra parafraseó el spot de Televisa: ''La fe es algo que se puede sentir... No hay palabras para describir este espectáculo de las luces''.

El análisis de Roberto Blancarte, presente en el estudio con la conductora Adriana Pérez Cañedo, quedó prácticamente borrado por la papanomanía. En el estudio de la televisora del Politécnico subrayó que con esta visita se fortalece ''un cierto tipo de religiosidad. Es un fervor muy ligado al Papa, más ligado a la cuestión emocional''.

Saturación emocional

La llegada de Juan Pablo II a México se convirtió prácticamente en el único asunto informativo para los medios electrónicos. La programación de la televisión se modificó para privilegiar los detalles más nimios de su arribo. Se hizo un reportaje del avión llamado Mensajero de la Esperanza, que lo transportó de Guatemala a la ciudad de México, se especuló si bajaría o no las escalinatas, se presentaron los regalos que le han dejado en la nunciatura, el Hangar Presidencial fue calificado como el ''corazón'' que recibiría a Juan Pablo II, y hasta se describió el cielo guatemalteco como ''triste'' por su salida. No pocos comentaristas en la radio señalaron como ''milagro'' que la lluvia no cayera durante el recorrido.

Incluso, antes de que llegara el pontífice católico contrastaban los testimonios serenos de los fieles que se agolparon en las calles con la exaltación de los reporteros que anunciaban el espectáculo. En los alrededores de la nunciatura, la reportera Julieta Lujambio organizaba las porras entre los asistentes: ''A ver, quiero que practiquemos las porras'', los animaba. ''Verdaderos ríos humanos'', decía otro comunicador, mientras Joaquín López Dóriga consideraba que se presenciaba ''una fiesta familiar'' en las calles de la ciudad de México.

''Desbordante algarabía'', ''aumento de fe en el corazón de miles de mexicanos'', ''de noche y de día, Juan Pablo es algarabía'', ''toda una multitud está volcada en las calles'', ''no hay palabras para describir este espectáculo de las luces'', ''somos un pueblo privilegiado'' y otras muchas expresiones predominaron sin cesar a lo largo de más de cinco horas.

Los adjetivos desmesurados y la incontinencia transformaron, una vez más, a la pantalla privada en medios confesionales. Curiosamente, el artículo 16 de la Ley de Asociaciones Religiosas prohíbe expresamente que éstas y los ministros de culto posean o administren, por sí o por interpósita persona, ''concesiones para la explotación de estaciones de radio, televisión o cualquier tipo de telecomunicación, ni adquirir, poseer o administrar cualquiera de los medios de comunicación masiva''.

Con la llegada de Juan Pablo II esta prohibición quizá se volvió simple ''simulación''. La televisión y la radio se postraron ante el Papa, como también lo hizo el presidente Fox.


Canonizó en Guatemala al hermano Pedro

Llama el Papa a los indígenas de AL a construir con responsabilidad su futuro

DPA, AFP Y REUTERS

Guatemala, 30 de julio. Se estima que unos 700 mil feligreses acudieron hoy a la canonización del hermano Pedro de San José de Betancur, por Juan Pablo II, quien durante la liturgia expresó que su ejemplo es ''digno de ser imitado''.

Ante un desbordado fervor religioso, en un acto en el Hipódromo del Sur -en el que había no sólo guatemaltecos sino también peregrinos de los demás países centroamericanos y del sur de México-, el Papa llamó a los indígenas de América Latina a construir ''con responsabilidad el futuro'', y defendió su derecho a realizarse ''plenamente en la justicia, el desarrollo integral y la paz. Deseo expresar mi aprecio y cercanía a los numerosos indígenas. El Papa no os olvida y, admirando los valores de vuestras culturas, os alienta a superar con esperanza las situaciones, a veces difíciles, que atravesáis'', señaló en su mensaje en este país donde 60 por ciento de sus casi 12 millones de habitantes son indígenas mayas de 23 etnias, que en su mayoría viven en la miseria y la exclusión.

También hizo referencia a las mujeres, niños y jóvenes que sobreviven en difíciles condiciones, muchas veces sin hogar ni educación. Habló de las multitudes marginadas en las ciudades, de las víctimas del crimen organizado, de la prostitución y las drogas, de los enfermos desatendidos o los ancianos que viven en la soledad.

Es necesario ''transformar la comunidad humana en una gran familia donde las relaciones sociales, políticas y económicas sean dignas del hombre y se promueva la dignidad de las personas con el reconocimiento efectivo de sus derechos inalienables''.

El pontífice, de 82 años de edad, es aquejado por la artritis y el mal de Parkinson; al final de la misa se le vio agotado.

En medio de los aplausos, en una celebración eucarística que empezó a las nueve, hora local, y terminó dos horas y 38 minutos después, el Papa canonizó al misionero de origen español. ''Al inscribir hoy en el catálogo de los santos al hermano Pedro de San José de Betancur, lo hago convencido de la actualidad de su mensaje'', dijo.

Subrayó que el nuevo santo surcó el Atlántico con su fe y confianza en Dios para atender a los pobres e indígenas de América, primero en Cuba, después en Honduras y finalmente en Guatemala. En la liturgia estaban presentes 800 sacerdotes, obispos y cardenales de Centroamérica, el Vaticano y Tenerife, de las Islas Canarias, España, lugar este último donde nació el Hermano Pedro en 1626.

Cerca del mediodía, Karol Wojtyla fue saludado por los presidentes centroamericanos y de República Dominicana. Luego se trasladó a la nunciatura para descansar, antes de partir a México para su siguiente y última escala en este viaje, cuya salida estaba programada para las 17 horas. En esta visita de 25 horas a Guatemala, Juan Pablo II tuvo oportunidad de entrevistarse la víspera con el presidente Alfonso Portillo, a quien expresó que debe preocuparse por los pueblos indígenas y el respeto a sus derechos.

No obstante, voceros del pontífice destacaron su satisfacción por la decisión de Portillo de enviar una iniciativa de ley al Congreso para cancelar la pena de muerte. Asimismo, el visitante expresó su interés en favor de que Guatemala y Belice resuelvan satisfactoriamente el centenario diferendo territorial.

El Papa, quien en su homilía se abstuvo de mencionar al obispo Juan Gerardi, brutalmente asesinado en abril de 1998 por sus denuncias de violaciones a los derechos humanos durante la guerra sucia, dijo: ''Muchas gracias por esta hospitalidad. Que Dios bendiga a Guatemala y a todos los guatemaltecos. Adiós''.


Un beso en el anillo papal dio fin a toda una tradición laica del gobierno mexicano

El fervor católico del presidente Fox acabó de un plumazo con la separación Estado-iglesias

Marta Sahagún fue colocada a un lado del pontífice Asistió casi todo el gabinete

ROSA ELVIRA VARGAS Y JUAN MANUEL VENEGAS

Un instante después de dejar algunas palabras de bienvenida cerca del oído del pontífice, Vicente Fox disminuía su enorme estatura, se hacía minúsculo. Arrobado, tomaba con sus dos manos la diestra de Juan Pablo II para depositar un beso en el anillo papal. Y ahí terminaba, con ese gesto de fervor católico, de subordinada autoridad al jefe de otro Estado, el largo ciclo de la independencia de los poderes del Estado mexicano con las manifestaciones espirituales.

Punto. Desde ahora habrá un antes y un después. Y al argumento ufano del fin de las simulaciones que utiliza el Presidente para pasar por encima de las leyes que juró cumplir, sobrarán quienes antepongan los fundamentos laicos, históricos, del Estado mexicano. Pero por ahora, la transgresión ahí está.

Porque incluso para estos efectos, la mención a la pluralidad religiosa -que mereció una breve frase en el discurso foxista- pareció más un ornamento discursivo, hasta una lisonja innecesaria, ante el cúmulo de señales previas a ese acto, a cual más desmesurada y sin el mínimo recato

No era una visita de Estado. Se anunció siempre como un viaje pastoral, pero la organización, la ceremonia realizada en una instalación oficial, se diseñó para que la pareja presidencial y, por lo que se vio, casi todo el gabinete legal y ampliado, pudieran honrar al líder de los católicos del mundo.

Para qué disimular...

Ellos, que en las anteriores oportunidades tenían que aprovechar las invitaciones formales que les hacía el gobierno para satisfacer sus inclinaciones religiosas, ayer ya no tuvieron rubor ni pudor alguno para mostrar que están y son el poder en México y que no tienen empacho en usarlo.

Entonces, para qué guardarse si se puede disponer de todo lo imaginable para mostrar ese arrebato católico que otras veces tuvo que darse con disimulo y apenas mostrarse de lejecitos. Y así se hizo. Nada se regateó, porque hoy el catolicismo militante está en el poder presidencial. Cierto, nadie en su sano juicio esperaría que para cualquier mandatario recibir al obispo de Roma resulte un trámite más. Eso es claro, la inmensa mayoría de la población mexicana es católica. Pero cuatro veces vino antes Juan Pablo II a México y en ninguna de ellas el comportamiento oficial se trastocó a niveles como el de este martes.

Y entonces, ese gesto de Fox, resultó el corolario de una actitud que, a sabiendas o no, pero obligado por su investidura, olvidó aquello del ''principio histórico de la separación del Estado y las iglesias'', que consagra el artículo 130 constitucional.

Habilitado como un gran auditorio en previsión de lluvia, el hangar de la Presidencia de la República fue decorado a todo lujo, con predominancia de los colores amarillo y blanco distintivos del Vaticano. Una puerta blanca, adornada con delgadas cruces y dos marcos sobrepuestos, uno amarillo y otro más grande de madera, conformaban parte del escenario. Al frente, tres elegantes sillas blancas y por los márgenes coloridos arreglos florales.

A los lados, dos grupos de niños representando a los estados del país daban un toque de la candidez que seguramente se consideró que sí podía mostrarse. Porque hubo otro, aquél que se contenía en una gigantesca frase formada con flores y que, luego se vio, quedaría sólo ante el Papa, pero que logró atisbarse cuando la tarima que separaría al pontífice de los invitados se venció con el peso y alcanzó a leerse incompleto ''peregrino del amor y...''

Y qué decir del estruendo de los diminutos cañones que dispararon papel picado amarillo y blanco -nunca tricolor- cuando por fin el jefe de la Iglesia católica entró con toda su cansada humanidad a cuestas al hangar-auditorio. Pero eso era poco contra lo que ya se había visto. Cierto que la televisión recogió cada detalle de esa ceremonia diluida de todo civismo. Hubo mucho más. Desde los prolegómenos, desde los ''ensayos'' a los que se sometieron gozosos casi dos mil invitados, desde la conformación de clases y separación de ámbitos para ubicar a esos influyentes con acceso a la recepción, y desde el ocultamiento detrás de graderías de la banda militar que se encargó de los himnos, todo era para y por los católicos que pudieron conseguirlo.

Ellos, casi todos, que seguramente sin problema alguno podrían obtener un sitio en la Basílica de Guadalupe, mañana o pasado, utilizaron la oportunidad que les brindó el gobierno. Y estaban felices.

Divididos en seis secciones de 108 sillas -más un largo graderío para invitados de no tal alto linaje o prosapia política y la prensa que, eso sí, quedó más cerca del cielo que ningún otro invitado- los purpurados, los miembros del gabinete con sus familias, representantes de los poderes del Estado, algunos gobernadores (de todos los partidos), empresarios e integrantes del cuerpo diplomático fueron provistos a su llegada con pañuelos amarillos y blancos.

Se saludaban Santiago Creel y los cardenales, obispos y arzobispos; Francisco Gil, resolvía algún asunto con un empresario que fue en su búsqueda; el cardenal Norberto Rivera se paseaba entre las sillas saludando con algarabía, como lo haría cualquier buen anfitrión, y el vocero presidencial, Rodolfo Elizondo, quien apenas ayer corrió a más de 150 empleados de la oficina de Comunicación Social, se detenía largo a hablar con uno de los prelados; Reyes Tamez, el secretario de Educación Pública, no soltaba el teléfono celular, y el gobernador de Michoacán, Lázaro Cárdenas Batel, se dispensaba un frío saludo con Diego Fernández de Cevallos, quien nunca cruzó palabra alguna con Andrés Manuel López Obrador.

Poco a poco, esa multitud iría tomando sus lugares de privilegio y recibiría con alegría las instrucciones, el ensayo que, dirigido por Francisco Sánchez Armas, buscaba armonizar voces y movimientos para las canciones que se entonarían ante el pontífice. La orquesta y el coro marcaban la pauta, el animador pedía el movimiento de pañuelos y no pocos secretarios de Estado -y todas sus familias- lo obedecían. Y en primer lugar, llevando la pauta puntual, el secretario Gil Díaz.

También cantaban, agitaban las telas, la titular del Conaculta, Sara Bermúdez; la secretaria de Desarrollo Social, Josefina Vázquez Mota; el secretario particular del presidente, Alfonso Durazo; el secretario de Comunicaciones, Pedro Cerisola, y con ese ímpetu que también ha demostrado en los partidos de la selección mexicana de futbol se agitaba Xóchitl Gálvez, de la oficina de atención a indígenas.

Todavía momentos antes del arribo de la pareja presidencial y sus hijos, para solaz del respetable, se presentó -sin créditos pero con una factura incuestionable del Cepropie- un documental de las anteriores visitas papales, con un texto que luego de aludir en todos los tonos posibles a la fe católica de los ahí presentes, rubricaba pidiendo: ''Extendamos nuestros brazos y abramos nuestros corazones para recibir...''

Cuando ante la inminencia del arribo que traía a Juan Pablo II llegaron al hangar el presidente Vicente Fox y su esposa, Marta Sahagún, acompañados por los hijos de ambos, dedicaron largo rato a saludar a sus invitados. Ella, frente a cada prelado hacía una genuflexión de quien reconoce y repapa_tlalpan 4_pag7speta las jerarquías. También se dirigieron a los niños, al coro, al grupo de indígenas invitado, a los minusválidos instalados en uno de los extremos del auditorio. A todos saludaban, daban parabienes.

Y solos, ella y él, en medio del proscenio, se dispusieron a esperar la llegada del Papa, quien tuvo que ayudarse con los elementos mecánicos para descender y entrar llevado en la pedana, cuando el coro entonaba, preciso, Bendito es el que viene en nombre del señor...

Fue ahí que Vicente Fox y Marta Sahagún le entregaron su devoción católica. Cuando besaron el anillo del Papa y cuando el pontífice se dirigió en un lento y largo saludo a quienes lo vitoreaban con las consignas que todo mundo conoce.

Más tarde vino la obligada entonación del Himno Nacional mexicano, a lo que el Papa respondió con el gesto difícil, dada su quebrantada salud, de ponerse de pie. Ello apenas trajo al lugar algunos aires del para entonces maltrecho y rasgado laicismo, ese que distinguió siempre al país por encima de casi cualquier otra nación.

Juan Pablo II quedó en medio del Presidente y de su esposa. De ella recibió también los saludos y besos, pero él ni siquiera la mencionó en su mensaje. Y cuando escuchaba el mensaje presidencial sus manos temblorosas reposaban en su frente o sostenían su mentón.

Era la imagen de un hombre que decidió que lo suyo es el martirio y que su apostolado incluye llevar su escasa fortaleza a los límites del sufrimiento.

Vinieron después los saludos de los prelados que se arrodillaron frente a él. Sólo se escuchó en ese instante un largo aplauso de los invitados, cuando también con mucha dificultad se presentó ante el pontífice el cardenal en retiro Ernesto Corripio Ahumada, artífice del reconocimiento oficial a la Iglesia.

Y pasaron también los titulares de los poderes de la Unión. Nadie de entre ellos besó el anillo papal. Todos presentaron respetos. Y todo a punto de culminar cuando los indígenas nayaritas, la familia de Jesús y Lucía, entregaron un regalo al visitante.

Rodeado de los niños que representaban a cada estado, acompañado por las canciones de siempre, los vítores y las consignas de quienes les fue dada tan especial ocasión, se retiró Juan Pablo II en el papamóvil. Y Francisco Gil Díaz, el titular de la Secretaría de Hacienda, no cesaba de agitar su blanco pañuelo.

Ya nadie tenía porqué guardar rubores...


''Virgen de Guadalupe, protégenos de las injusticias de Fox y Montiel'', claman

šDios no es patrimonio de los poderosos!, dicen campesinos de Atenco en peregrinación

Como bienvenida al Papa recorrieron la zona afectada por el decreto expropiatorio

MARIA RIVERA ENVIADA

šDios no es patrimonio de los poderosos!, gritaron los campesinos de San Salvador Atenco y, sin más armas que los estandartes de la Guadalupana, San Salvador y San Francisco de Asís, se encaminaron por brechas y calles enlodadas de las comunidades que integran el Frente de Pueblos por la Defensa de la Tierra (FPDT) para dar la bienvenida a Juan Pablo II y exigir, por enésima vez, respeto por el territorio que les legaron sus antepasados.

Mientras el pueblo se volcaba en las calles de la ciudad de México para recibir al máximo jerarca de la Iglesia católica, la gente de este municipio en rebeldía también tuvo su jornada de fe y de unidad. Muy a su manera se encomendaron al Dios de los pobres, los desamparados, los perseguidos, para que los proteja en esta lucha que parece no tener fin.

Como ya es costumbre en los actos de este movimiento, las mujeres marcharon al frente enarbolando las demandas. Mediante plegarias, cánticos y sencillos carteles hechos a mano pidieron protección divina contra el decreto expropiatorio del 22 de octubre de 2001, que tiene como fin la construcción de una nueva terminal aérea. ''Virgen de Guadalupe, protégenos de las injusticias de Montiel y de Fox''. ''Juan Diego, evita que los pueblos campesinos desaparezcan'', decían algunas de las pancartas.

Pero la jornada no sólo tenía como fin la interlocución divina. El movimiento de resistencia también demandó a las autoridades federales y estatales alternativas al olvido en que se encuentra la región. ''Pero que quede bien claro, no queremos el desarrollo que imponen los poderosos -explicó el dirigente del movimiento de resistencia, Ignacio del Valle-, sino uno que tenga en cuenta las necesidades particulares de cada comunidad. šYa basta de proyectos que no nos tomen en cuenta!''

''Una cosa es la fe y otra la friega''

Desde mediodía, con el sol a plenitud, cientos de comuneros iniciaron la peregrinación en Santa Isabel Ixtapa, primer pueblo del territorio ''que nos quieren despojar'', según la ejidataria Juventina Salmerón. La mayoría de los peregrinos hizo el recorrido a pie, como mandan los cánones. A su lado pasaban los esforzados ciclistas, sin aire ni para gritar consignas. Pero no faltaron los vivos que señalaban que ''una cosa era la fe y otra la friega'', y sin remordimiento alguno siguieron la procesión cómodamente instalados en tractores y trocas. Diversos son los caminos para llegar a Dios, argumentaban.

La segunda parada de la marcha fue en Nexquipayac, uno de los pueblos más afectados por la expropiación, ya que perdería casi 90 por ciento de su territorio. A la entrada de la engalanada iglesia, que acaba de celebrar las fiestas patronales, María del Refugio García rectificaba a su esposo. ''ƑCómo que ojalá y nos quiten nuestras tierras? Ojalá no. No vamos a dejar que nos arrebaten lo nuestro, que quede bien claro. Es el patrimonio de mis hijos y si hay que pelear hasta con nuestra vida por él, lo haremos.'' Aclarado el punto, el matrimonio se incorporó a laatenco-peregrinacion 1 movilización.

''Mi abuelita murió llorando por sus tierras -recordaba la joven mujer- y a una vecina se le paralizó una parte de la cara cuando se dio a conocer que íbamos a perderlo todo. Ya es demasiado dolor lo que ha causado el gobierno con este decreto. No tenemos paz ya en el pueblo; antes éramos pobres, pero vivíamos tranquilos; ahora ni eso. šEs demasiada presión, estamos desesperados!'' Su voz se corta. El gesto habla de una larga temporada de desasosiego, de rabia, de impotencia.

''Unidad, fórmula para echar abajo el decreto expropiatorio''

El calor no parece afectar la concentración. Firmes, los campesinos continúan su recorrido. Cuando los rezos cesan continúan con sus demandas: ''šTierra sí, aviones no! šNi hoteles ni aviones, la tierra da frijoles! šEl pueblo callado jamás será escuchado! šZapata vive, la lucha sigue!''

En el combativo pueblo de Acuexcomac hay un receso. Durante éste, el dirigente Ignacio del Valle pide a la gente que aún no se ha sumado al movimiento que lo haga -''falta poco tiempo para echar abajo ese decreto y para eso no hay otra fórmula que la unidad''-, y al gobierno le pide que entienda ''que debe retomar el camino de atención a los pueblos que claman justicia''. Explica que hacen esta marcha para dar la bienvenida a México a un personaje de fe, como es el Papa. ''Podríamos ir a su encuentro, pero no queremos darle argumentos al gobierno, que no duda en calificarnos de intolerantes y violentos.''

Continuaron la peregrinación. Los cantos de ''šVen con nosotros a caminar, Santa María ven!'' se entremezclan con los ''šZapata vive, la lucha sigue!'' Para calificar a este movimiento campesino hay que formular nuevas categorías. Zapatistas guadalupanos, les dicen algunos. Católicos macheteros, les llaman otros. Lo cierto es que son gente para la cual las luchas por la tierra y por su fe están profundamente relacionadas y con sus sencillos argumentos ponen en aprietos no sólo a las autoridades gubernamentales, sino también a las eclesiales.

''Estamos aquí como hijos de Dios unidos por nuestra fe -apunta Marta Pérez, una de las lideresas del movimiento campesino- y por la certeza de que nuestras tierras nos pertenecen. Nosotros somos los legítimos dueños de ellas y por ello las seguiremos defendiendo.'' Más adelante informó que se le envió una carta a Juan Pablo II explicándole el riesgo en que se encuentran estas comunidades con el proyecto de la nueva terminal aérea, y pidiéndole su apoyo para lograr la derogación del decreto expropiatorio de sus tierras, fechado el 22 de octubre de 2001.

Hacia el final del recorrido, después de pasar por Magdalena Panoaya, San Miguel Tocuila, San Martín de Abajo y San Felipe, Nacho del Valle formula una crítica a la actitud gubernamental ante las jornadas religiosas que se avecinan. ''El gobierno pretende levantar su imagen, que está por los suelos, por medio de la religión y la fe que tiene nuestro pueblo. Quieren utilizar la canonización a un indígena que simboliza a la raza aborigen de nuestros pueblos para que olvidemos la falta de respuesta hacia sus demandas.''

''Nuestro pueblo es creyente pero tolerante''

En cambio, para ellos -continúa el dirigente de Atenco-, la fe es un elemento de unión e identidad. ''Nuestro pueblo es creyente, pero tolerante. Y en este acto no porque no traigamos un machete estamos desprotegidos, porque nuestras más importantes armas son la unidad y nuestras creencias. Y no hablamos de símbolos sino de realidades.''

ƑQué es lo que sigue?, se pregunta. ''Seguir enfrentando al gobierno en la mesa de comunicación que se abrió. No porque éste nos lo haya otorgado como un favor, sino porque lo hemos conseguido a punta de cabronazos, porque el gobierno nunca entendió por la buena. Ahora lo que proponemos es un impulso real al campo, con proyectos productivos que surjan de las necesidades particulares de cada comunidad, porque aunque estamos cerca tenemos distintas necesidades. Se trata de generar un proyecto desde el pueblo, no impuesto. Un desarrollo con base en las necesidades propias de cada comunidad.''


Los derechos de las comunidades están en la tierra, no en el cielo, sostiene

Los promotores de la canonización se han opuesto al movimiento indígena: COAIO

Fox asistirá a los actos litúrgicos por motivos políticos, dice la organización chiapaneca

JOSE ANTONIO ROMAN Y ALMA E. MUÑOZ

Quienes impulsan la canonización de Juan Diego no son indígenas, son los mismos que se han opuesto sistemáticamente al movimiento y a la lucha por los legítimos derechos de las comunidades, afirmó la Coalición de Organizaciones Autónomas Indígenas de Ocosingo (COAIO), de Chiapas.

En carta abierta al papa Juan Pablo II y a la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), la COAIO señala que la presencia del presidente Vicente Fox en la misa de canonización, en la Basílica de Guadalupe, no es por devoción religiosa o por su espíritu cristiano, sino fundamentalmente por cuestiones políticas.

"Fox y su partido, Acción Nacional, son los primeros que han demostrado su falta de caridad y verdadero humanismo, que es lo que predica la Iglesia católica, para sumarse en contra de los derechos de los pueblos indios, es decir, de su reconocimiento como personas plenas."

En la carta de ocho párrafos, la coalición subraya que los derechos de las comunidades "no están en el cielo, están en la tierra", y lamenta que a la jerarquía que hoy dice estar de fiesta por la canonización de Juan Diego "no le importa" que se respeten o no los derechos y la cultura de los pueblos indios.

Si de verdad le importaran esos derechos, se estaría pidiendo la canonización para los 510 años de sufrimiento, olvido y resistencia de las etnias, que además han padecido una política de exterminio, señala la carta suscrita por Mario Hernández Pérez, coordinador ejecutivo de la COAIO.

Fechada el 29 de julio en Ocosingo, la carta señala que la Iglesia tiene un camino junto a los pobres, porque de ellos será el reino de los cielos, "pero sería bueno que en esta vida nos tocara un trato más humano, que nos dejaran de ver como extraños, como personas ajenas a este mundo, y que hicieran algo para dejar de morir de enfermedades curables, de hambre y de olvido".

Por eso, agrega, para hacer más humano el trato hacia nuestros pueblos es necesario que se pida no sólo la canonización de Juan Diego, sino también el reconocimiento de los acuerdos de San Andrés para que los pueblos indios tengan derechos como personas. "Santificar a Juan Diego, pese a lo que digan fuera y dentro de la Iglesia, no trae derechos para todos nosotros ni nos ayuda a obtenerlos, que eso sería lo mejor".

"Bienaventurados los pobres, porque de ellos será el reino de los cielos, pero en la tierra, que es parte del cielo, también queremos respeto a nuestros derechos", concluye la misiva.

Los indígenas no buscan figuras

El Vaticano propone a Juan Diego como el santo de los indígenas pero estas comunidades no "están buscando figuras, tienen su religiosidad bien definida, sistematizada y clara, y desde ella pueden salvar su alma", aseguró Bartolomé Alonso Camal, presidente de la organización cultural indígena Mayaon, con presencia en la zona maya -con 2 millones de hablantes de la lengua- y aceptación en Guatemala, Belice y el sureste mexicano.

En entrevista, manifestó que en el mundo maya existe desconocimiento sobre la figura de Juan Diego y por este motivo rechazó que la situación de marginalidad de los pueblos indígenas sufra cambios a partir de la canonización del indio.

Para los mayas, explicó, la dimensión espiritual constituye el fundamento de su vida y su cultura, por eso rechazan tener una religión propia. Incluso aún realizan ritos milenarios como el K'ub Saka en lugares sagrados como Chichen Itzá, donde un sacerdote maya ofrenda una bebida sagrada elaborada a base de maíz y agua pura para solicitar la protección yfox_papa_ninos_pag10 bendición de los dioses sobre determinada actividad.

A la Iglesia católica, subrayó Bartolomé Alonso, "no la anteponemos, la sobreponemos o subestimamos en relación con nuestros pueblos. La consideramos una expresión más de religiosidad de la humanidad. Lo cual no significa que sea propia de los indígenas, aunque es cierto que varias manifestaciones de esa religión se han integrado a nuestras culturas. Por ejemplo, en los altares de las chozas de los pobladores existen imágenes de santos católicos y las familias concurren a los templos para bautizos, casamientos y otros mandamientos".

En el área maya, ejemplificó, hay dos centros ceremoniales fuertemente vinculados con expresiones del cristianismo: Xocen, en el municipio Valladolid, y Tixcacal Guardia, en Quintana Roo. Se les reza a los santos católicos pero el símbolo de la cosmovisión maya es una cruz relacionada con su cosmogonía (símbolos que tienen que ver con la naturaleza, la estructura del cosmos, la relación del hombre y su entorno social, así como la idea del bien y del mal).

Entonces, agregó, Juan Diego sería sujeto de un escrutinio por esta etnia para valorar si lo integran o no al escenario indígena. Por lo menos en la península de Yucatán "no tiene presencia fuerte. Si acaso la tuvo en los tiempos recientes por la difusión de su figura" con miras a su canonización.

"La Iglesia católica, el Vaticano, hace su propuesta en cuanto a un santo para los pueblos indígenas. Es probable que algunos lo asuman plenamente pero también es casi seguro que muchos lo dejen así, como una propuesta". Por lo menos, aclaró, la comunidad maya "no busca un nuevo santo".

Acabar la simulación en la Iglesia, piden Católicas por el Derecho a Decidir

La organización Católicas por el Derecho a Decidir llamó a la Iglesia y al papa Juan Pablo II a romper con la simulación ante la grave crisis que enfrenta la institución eclesiástica, y abrirse a la reforma estructural que requiere, entre otras, la democratización en la toma de decisiones y la participación más activa de las mujeres.


La generación Juan Pablo II ocupó el Zócalo

Veinte horas a la intemperie para ver pasar el papamóvil

Para este día se espera el arribo de unos 80 mil jóvenes

ELIA BALTAZAR Y JOSEFINA QUINTERO

šTanto infierno para tan poca gloria!, dirían los incrédulos. Pero 20 horas a la intemperie no es nada para los jóvenes seguidores, y otros no tanto, de Karol Wojtila, quienes llegaron ayer al Zócalo capitalino durante las primeras horas de la tarde para festejar la llegada de Juan Pablo II a través de una pantalla gigante, esperar este miércoles el paso del papamóvil por la Plaza de la Constitución y, con suerte, ver la señal de la cruz a distancia.

Al menos eso esperan, y por eso pasaron la noche sobre la plancha del Zócalo, convertido ayer en paraíso de la vendimia, aunque sólo en las calles aledañas y al otro lado de las vallas que marcaban el territorio de la fe. Una cosa es el ambulante y otra el fariseo.

Tarde de fervores y oraciones. Jornada de indulgencias, confesiones al aire libre y a oídos de sacerdotes distribuidos por toda la plaza. Fiesta de cantos y globos unidos por cordeles en forma de cuentas de rosario, papa_llegada_zoc1_pag11que se elevaron por encima de la bandera nacional, retirada discretamente del asta poco antes de la llegada del Papa. Extasis colectivo que estalló apenas aterrizó el avión proveniente de Guatemala.

No hubo velas ni lámparas. Y ni quién se acordara de ellas. A la llegada del Papa sólo hubo llantos, gritos, abrazos. Casi todos los jóvenes tomados de las manos, que en el Zócalo se hablaron de tú con Juan Pablo II.

Ya en tierra el huésped de honor. Todos a cantar el himno, que "también es un canto religioso", invitaba la voz del animador en el templete. Y otra vez, cual 15 septiembre y con fondo de campanas: "šViva Juan Pablo, Viva Juan Pablo, Viva Juan Pablo!" Miguel Hidalgo en la memoria; en espera de que le levanten la excomunión.

Poco a poco fueron llegando los jóvenes devotos, enfundados en ropa casual. Y como la moda no está peleada con la fe, por todas partes se veían lentes oscuros, ombligos al aire, pantalones a la cadera, cabellos teñidos y ropas de muchas marcas. Y como en todo gran acto, sea un Mundial o un concierto de Britney Spears, Pepsi Cola presente como patrocinador de los impermeables para los organizadores.

La Comisión Pastoral Juvenil de la arquidiósesis espera para este miércoles entre 80 mil y 100 mil jóvenes de todo el país. Sin embargo, ayer a las 19:45 horas apenas si estaba ocupada la mitad del Zócalo por la generación Juan Pablo II (así se llaman ellos mismos), que comenzó su jornada con rezos, siguió con cantos y entre unos y otros elevaba porras a Cristo Rey, vítores para María Reina y hurras para "el amigo" Juan Pablo.

ƑY Juan Diego...? Estampado en playeras que lo proclamaron santo antes de tiempo y que en diferentes colores sirvió de identificación para los organizadores. Verde y café para los animadores; gris para la logística; naranja para los edecanes; verde oscuro si se trataba del grupo de orden; azul oscuro para la coordinación, y amarillo para el staff. Muchas pieles rubias y poca tez morena. Una voz que por el micrófono animaba a un grupo de música formado por "nahuas". Y para quien lo ignoraba, explicó: "son indígenas americanos, viven en estas tierras".

Si no fuera por los rosarios al cuello, cristos en el pecho, imágenes de la Virgen y Juan Diego, y al fondo los contigentes de monjas, cualquiera pensaría que ahí se celebraría un concierto, no un acto religioso, porque no hubo slam, pero sí brincos y bailes a ritmo de música grupera con letras de evangelio. Y a ver de qué cuero salen más correas, "porque luego nuestros hermanos protestantes nos atacan, con eso" de que no cantan. Y para callar las inquinas, llegaron los artistas sin gloria pero con la enjundia de su religión.

El Zócalo fue centro de la fiesta católica, mientras en la calzada de Guadalupe y sus inmediaciones empezaba a llegar la gente para esperar el tránsito del Papa rumbo a la Basílica. Los contingentes de la fe ocupaban las aceras provistos de abrigos, suéteres para la noche y banquitos para la espera.

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