Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Miércoles 31 de julio de 2002
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CIUDAD PERDIDA

Miguel Angel Velázquez

Visita papal: reality show

INSCRITO, DESDE luego, en esto que ahora se llama reality show, la visita de Juan Pablo II en las más lastimeras condiciones que lo pudiera hacer cualquier jefe de gobierno, por su estado de salud, supone el reconocimiento tardío al "milagro" de la aparición de la virgen de Guadalupe frente a un indio, 500 años después del suceso, pero, Ƒnada más?

SI LAS apariciones de Juan Pablo II en México, en cinco diferentes ocasiones, han trascendido el ámbito de la iglesia y se han encajado en la vida política del país, esta vez todo indica que esta presencia tiene un fondo mucho más político que las anteriores.

ES DIFICIL creer en coincidencias, pero vamos a ver. La canonización de Juan Diego, un indio humilde, sumiso a los designios de una religión ajena a su propio ser, se produce en momentos en que existe en México un foco de rebelión indígena.

Y MAS, los dos indios oaxaqueños, Juan Bautista y Jacinto de los Angeles, serán premiados por haberse sumado a la cristiandad en contra de las creencias de los suyos, a quienes denuncian al poder extranjero.

EL HECHO, para decirlo en breves palabras, es nada más ni menos que una traición, pero ahora se trata de que servir a quien avasalla, a quien impone a sangre y fuego sus modos de vida, tienen por fin el perdón y la gracia de esta iglesia que representa Juan Pablo II.

SUMISION Y traición, esa es la conducta que llevará al "cielo" a los indios de México y no la lucha en todas formas, justificadas o no, en contra de quienes ahora buscan arrebatarles sus tierras, sus lenguas, sus costumbres, su manera de concebir la vida y la muerte.

SUMISION Y traición es la única opción para quienes están en peligro de ser sometidos por otros intereses que, a fin de cuentas, son los mismos que impulsaron la conquista. Los mismos que buscan engrandecer una hegemonía que pesa cada día más en la pobreza de los indios y de los marginados.

LUEGO, ESTE escenario -construido desde Carlos Salinas de Gortari-, que permite a la iglesia romper los diques legales que había establecido la experiencia de los laicos frente al poder eclesial.

ES ESE mismo escenario el que parece llegar a su mejor expresión con el cinismo declarativo del secretario de Gobernación, quien pretende una vez más engañar, diciendo hoy que con este gobierno se acabaron las etapas de la hipocresía de antes y se le olvida que fue Salinas quien puso la primera piedra de este templo ignominioso para muchos.

PERO, ADEMAS, Santiago Creel, quien debería ser el más respetuoso de la ley de los mexicanos, se olvida mañosamente de que este país por su Constitución es laico, y esto quiere decir que profesa una doctrina que defiende la independencia de la sociedad y el Estado de toda influencia eclesiástica.

ASI, CREEL se inscribe en la misma hipocresía que tanto critica y es el heredero, a gusto y a conciencia, de aquello que sembró Salinas o, para decirlo de algún modo: lo de hoy es lo mismo de antes, pero llevado al cinismo.

EN FIN, no queda más que decir: šViva la sumisión, viva la traición, muerte al Estado laico!

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