Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Miércoles 14 de agosto de 2002
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Política
Propone modificaciones en electricidad e hidrocarburos y derivados

Circula texto oficial sobre reforma constitucional en torno a energéticos

Figuran en el proyecto cambios y adición en los artículos 27 y 28

ANDREA BECERRIL Y VICTOR BALLINAS

El proyecto de reforma estructural al sector energético del presidente Vicente Fox propone modificar y adicionar los artículos 27 y 28 constitucionales para abrir al sector privado la generación y venta de electricidad, y la explotación de hidrocarburos y sus derivados.

Las iniciativas no llegaron ayer al Senado de la República, pero copias de las mismas están ya en manos de algunos coordinadores de bancadas y la mayoría de los legisladores del PAN.

Esa reforma estructural, de la que tanto el secretario de Energía, Ernesto Martens, como el director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Alfredo Elías Ayub, habían ya hecho un esbozo a las bancadas de PAN, PRD y PRI, propone modificar y adicionar los artículos 27 y 28 constitucionales para abrir al sector privado la generación y venta de electricidad, así como la explotación de hidrocarburos y sus derivados.
modernizaci—n elctrica
Asimismo, el proyecto del Ejecutivo Federal incluye reformas y adiciones a la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica, a la Ley de la Comisión Reguladora de Energía, a la Ley Orgánica de la CFE y la del Centro Nacional de Control de Energía, además de otras modificaciones.

En la exposición de motivos de la iniciativa por la que se reforman los artículos 27 y 28 constitucionales, el Ejecutivo Federal asegura que "Petróleos Mexicanos (Pemex) no se vende" y que con la reforma no se pretende la enajenación de ninguno de sus bienes, "sino incrementar su productividad y su valor económico". Sin embargo, se da cuenta en el documento que con esa apertura al capital privado, México podría aspirar a lograr inversiones en refinación de petróleo de alrededor de 25 mil millones de dólares en los próximos ocho años.

En relación con el sector eléctrico, Fox plantea "dar certidumbre a las modalidades vigentes en la participación de la iniciativa privada en generación" y crear además la figura del "autoconsumidor de electricidad, que podrá incluso sustraerse del servicio público para adquirir su energía eléctrica vía contratos bilaterales con generadores públicos y privados o directamente en el despacho de generación".

Se propone incluso que se eleve a rango constitucional el garantizar el libre acceso de las empresas privadas a las redes públicas de transmisión y distribución eléctrica.

La iniciativa presidencial plantea también dotar de autonomía de gestión a la CFE y Luz y Fuerza del Centro, aunque éstas se quedarían exclusivamente con los pequeños consumidores, y los mayores, como son las empresas y los comercios, tendrán derecho a buscar fuentes de abasto alternativas a las que están a cargo del Estado.

Se repiten los argumentos que se han esgrimido desde el sexenio pasado, en el sentido de que el Estado no podrá canalizar los 650 mil millones de pesos que se requieran en la próxima década para responder al crecimiento en la demanda de energía eléctrica, de ahí que se proponga profundizar en la reforma salinista de 1992 para la apertura total en materia de electricidad.

"La presente propuesta responde a la necesidad de elevar a rango constitucional, para dar mayor seguridad jurídica, el derecho de los particulares a realizar inversiones tendientes a generar y aprovechar total o parcialmente el fluido eléctrico que produzcan, y el de los particulares de llevar a cabo también inversiones en instalaciones industriales que generen electricidad requerida por los organismo públicos CFE y Luz y Fuerza del Centro, a efecto de estar en posibilidad de cumplir con el propósito para el que fueron creados."

Por lo que se refiere a la privatización de Pemex, la iniciativa presidencial recurre al argumento de que la Constitución de 1917 establecía en su texto original que el gobierno federal podía otorgar concesiones a los particulares o a las sociedades civiles. Y que incluso en la primera ley reglamentaria del artículo 27 constitucional, en el ramo de petróleo, promovida en 1939 por el entonces presidente Lázaro Cárdenas, se permitía la concesión en refinación. Ello se modificó en 1958 durante la tercera ley reglamentaria del artículo 27, por la que se reservó al Estado todos los procesos productivos.

Se trata ahora de revertir eso y modificar los artículos 27 y 28 constitucionales para "permitir la colaboración y alentar la participación de los sectores social y privado" respecto a la exploración, explotación y procesamiento de gas natural no asociado al petróleo y en la refinación de hidrocarburos.

Se argumenta que en los últimos 13 años no se han construido nuevas refinerías en México y es una paradoja que el sexto país con mayores recursos petroleros en el ámbito mundial, y el noveno exportador de crudo, se sitúe en el lugar 14 por lo que se refiere a refinación.

También es una paradoja, se dice, "que la poca flexibilidad de las leyes haya propiciado que Pemex tuviera que invertir en otro país, antes que en territorio nacional", al asociarse en una refinería localizada en Texas.

El Ejecutivo federal destaca asimismo que debe aprovecharse la ventaja de contar con recursos naturales y estar cerca del mayor mercado del mundo para "la instalación de refinerías de escala mundial con la tecnología que garantice su éxito comercial". No debe desaprovecharse que a lo largo de los siguientes ocho años los importantes socios comerciales de México importarán 200 mil millones de dólares en petrolíferos.

El nuevo marco jurídico, se abunda, permitirá al capital privado de mayoría nacional invertir en nuevas refinerías y a Pemex participar en nuevas coinversiones. "En ningún momento se pretende que el capital privado invierta en las actuales refinerías."

La iniciativa foxista propone que la actividad petroquímica en su conjunto se considere área prioritaria y sólo queden sujetos a regulación y a permiso los productos petroquímicos que así establezca expresamente el Congreso de la Unión, mediante la ley correspondiente. Ello encaminado a que las nuevas refinerías que estarán a cargo de particulares se integren a la petroquímica, tal como sucede a escala mundial.

Se menciona que se tienen ya identificadas "oportunidades de inversión para diferentes complejos petroquímicos, tales como etileno-polietilenos, benceno-tolueno-xilenos, monómero de vinilo-PVC y óxido de propileno-poliuretanos, por mencionar algunos, cuyas inversiones podrán ser del orden de los 8 mil millones de dólares".

Acerca del gas natural, la reforma plantea que el Ejecutivo federal, mediante la Secretaría de Energía, aplicará un régimen de concesiones bajo el cual los inversionistas se comprometen a explorar, explotar y entregar exclusivamente a Pemex el hidrocarburo extraído del subsuelo.

En el mejor escenario, si Pemex realizara las inversiones necesarias para mantener en operación la producción de gas, el déficit aumentaría a 4 mil 400 millones de pies cúbicos diarios en el año 2010, lo que llevaría al país a tener que importar ese energético en la próxima década con un valor de entre 15 mil y 40 mil millones de dólares.

Ese proyecto de reforma estructural al sector energético es integral, aunque el titular de la Secretaría de Energía, Ernesto Martens, comentó a los coordinadores de las principales fuerzas políticas en el Senado que puede contemplarse de manera amplia, es decir, lo que se refiere al sector eléctrico, la refinación de petróleo, el gas natural no asociado y a petroquímica, o negociarse por separado cada una de estas áreas.

Ayer nuevamente el presidente del Senado, Diego Fernández de Cevallos, aseguró que se esperaba de un momento a otro la reforma foxista. Sin embargo, el proyecto no llegó formalmente.

Por la mañana, el perredista Jesús Ortega había advertido que su bancada no aceptaría ninguna reforma constitucional y coincidió con el priísta Oscar Cantón Zetina en que a las autoridades de Energía y de la CFE llevan a cabo un intenso cabildeo para tratar de convencer a legisladores de la oposición de votar en favor de que se privatice el sector energético.

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